SUMARIO
Editorial
Miguel Oscar Menassa
Lo digo antes de que me lo pregunten
Notas de Dirección
Carmen Salamanca
Nâzim Hikmet
Nieva en la noche
Gabriel Celaya
Quien me habita
Vicente Huidobro
Las ciudades
Caribel Alegría
Carta a un desterrado
Jacques Prévert
Inventario
Desayuno
El escolar perezoso
Alfonsina Storni
Piedra miserable
Miguel Oscar Menassa
Poesía 2000
Frescores
Césare Pavese
Despertar
Aforismos
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Nâzim Hikmet

Salónica, Imperio Otomano, 1902

NIEVA EN LA NOCHE

Ni escuchar una voz del más allá,
ni poner en la trama de los versos
las cosas inefables,
ni andar como un orfebre tras la rima,
las palabras preciosas y el estilo...

Esta noche, alabado sea Dios,
yo estoy muy por encima
de todo eso.

Esta noche
soy un cantor bohemio:
Mi voz está desnuda, sin ningún artificio.
Soy una voz que canta para ti
una canción que nunca escucharás.

Nieva en la noche.
Y tú, a las puertas de Madrid,
enfrentas un ejército de viles,
que arrasa con todo lo más bello que tenemos:
La esperanza, la nostalgia, la libertad, los niños.

Nieva en la noche.
Quizás tú tengas frío,
con esos pies mojados...

Nieva.
Y, mientras pienso en ti,
en este mismo instante,
puede una bala atravesarte el pecho.
Y entonces sí... ¡qué nieve, ni qué viento!

Nieva.
Tú que, a las puertas de Madrid, dices No pasarán,
antes de eso, sin duda, ya tenías experiencia.
¿Quién eras tú, qué hacías, desde dónde venías?
Tal vez llegaste de las minas de Asturias.
Tal vez sobre tu frente una venda sangrienta
cubre la herida recibida allá, en el Norte.
Tal vez de tu fusil
partió la última bala
cuando los junkers incendiaban Bilbao.
O tal vez eras un obrero agrícola
de la hacienda de un tal Conde Fernando,
o tenías un puesto, en la Puerta del Sol,
donde vendías frutas de vivos colores españoles.

Tal vez no tuviste un oficio manual.
Tal vez tenías una hermosa voz.
Tal vez fuiste estudiante, de derecho o de filosofía,
y tus libros quedaron bajo la oruga de los tanques itálicos.
Tal vez no crees en el cielo
o sobre el pecho llevas
una pequeña cruz colgada de una cinta.
¿Quién eres, cómo te llamas, qué edad tienes?
Yo no he visto tu rostro ni lo veré jamás.
Quizás es parecido a los de aquellos
que a Koltchak derrotaron en Siberia.
Quizás recuerda el rostro de aquel otro que yace
en el campo de Dumlupinar (1)
es posible que seas el retrato cabal de Robespierre.
Nunca oíste mi nombre ni lo has de oír jamás.
Estamos separados por mares, por montañas,
por mi maldito encierro,
y por el Comité de no Intervención.
No puedo ni llegar a tu lado,
ni mandarte una caja de cartuchos,
algunos huevos frescos,
o un par de medias gruesas.
Y, sin embargo, no ignoro que tus pies,
plantados a las puertas de Madrid,
tienen frío como niños desnudos.
Y también sé
que todo lo que hay grande y hermoso,
todo lo que, mañana, el hombre encontrará grande
y hermoso,
es decir, eso de que mi alma está nostálgica,
ríe en los ojos de mi centinela, delante de Madrid,
y que ayer y mañana, lo mismo que esa noche,
yo nada podría hacer más que quererlo.
1937

(1) Dumlupinar: pequeña ciudad de Turquía donde lugar una sangrienta batalla durante la guerra de la Independencia (1921).

NADIE, NUNCA, ME ALCANZARÁ, SOY LA POESÍA