LAS
2001 NOCHES ÍNDICE NÚMERO 8
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HOMBRO
DEL MUNDO |
SOCIOS
DE HONOR |
| SONETOS
MEDICINALES |
PARA
VIVIR AQUÍ |
VICENTE
ALEIXANDRE |
| NOTAS
DE DIRECCIÓN |
EL
MÚSICO EN LA MÁQUINA |
LAS
AGUILAS |
| DAMASCO
ALONSO |
CUERPO
A CUERPO |
SÓLO
MORIR DE DÍA |
| RAICES
DEL ODIO |
LA
VOZ TOMADA |
MAR
DE PARAISO |
| MUJER
CON ALCUZA |
DURO
MUNDO |
HUMANA
VOZ |
| ALMA
FUERTE |
LIBRE
LIBRES |
AFORISMOS |
| EVANGELICAS |
OCTUBRE
4 |
FREIDRICH
NIETZSCHE |
ANTICIPO
DEL LIBRO
LAS 2001 NOCHES |
LA
MUCHACHA DE LAS ISLAS CANARIAS |
FRESCORES |
| RODOLFO
ALONSO |
SOBREVIVIENTES |
JUAN-JACOBO
BAJARLIA |
| PSCIANÁLISIS
SILVESTRE |
LA
JOVEN ASESINA |
POESÍA
Y PSICOANÁLISIS |
| EL
AMOR VICTORIOSO |
ORILLAS |
MIGUEL
OSCAR MENASSA |
| EL
OFICIO DE VIVIR |
SIMUN |
PARA
OLGA EN SU 50 CUMPLEAÑOS |
|

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|
SONETOS MEDICINALES
¡AVANTI!
Si te postran diez veces, te levantas
Otras diez, otras cien, otras quinientas...
No han de ser tus caídas tan violentas
Ni tampoco, por ley, han de ser tantas.
Con el hambre genial con que las plantas
Asimilan el humus avarientas,
Deglutiendo el rencor de las afrentas
Se formaron los santos y las santas.
Obsesión casi asnal, para ser fuerte,
Nada más necesita la criatura
y en cualquier infeliz se me figura
Que se rompen las garras de la suerte...
¡Todos los incurables tienen cura
Cinco segundos antes de la muerte !
¡PIU AVANTI!
No te des por vencido, ni aún vencido,
No te sientas esclavo, ni aún esclavo,
Trémulo de pavor, piénsate bravo,
y arremete feroz, ya mal herido.
Ten el tesón del clavo enmohecido,
Que ya viejo y ruin vuelve a ser clavo;
No la cobarde intrepidez del pavo
Que amaIna su plumaje al pimer ruido.
Procede como Dios que nunca llora,
O como Lucifer, que nunca reza,
O como el robledal, cuya grandeza
Necesita del agua y no la implora...
iQue muerda y vocifere vengadora,
Ya rodando en el polvo tu cabeza!
¡MOLTO PIU AVANTI!
Los que vierten sus lágrimas amantes
Sobre las penas que no son sus penas;
Los que olvidan el son de sus cadenas,
Para limar las de los otros antes;
Los que van por el mundo delirantes,
Repartiendo su amor a manos llenas,
Caen, bajo el peso de sus obras buenas
Sucios, enfermos, trágicos... ¡sobrantes!
¡Ah! ¡Nunca quieras remediar entuertos!
¡Nunca sigas impulsos compasivos!
¡Ten los garfios del odio siempre activos,
Y los ojos del Juez siempre despiertos!...
¡Y al echarte en la caja de los muertos,
Menosprecia los llantos de los vivos!
¡MOLTO PIU AVANTI ANCORA!
El mundo miserable es un estrado,
Donde todo es estólido y fingido,
Donde cada anfitrión guarda escondido
Su verdadero ser, tras el tocado.
|
No
digas tu verdad ni al más amado;
No demuestres temor ni al más temido;
No creas que jamás te hayan querido
Por más besos de amor que te hayan dado.
Mira
cómo la nieve se deslíe
Sin que apostrofe al sol su labio yerto,
Cómo ansía las nubes el desierto
Sin que a ninguno su ansiedad confíe...
¡Trema
como el Infierno; pero ríe!
¡Vive la vida plena, pero muerto!
¡MOLTISSIMO
PIU AVANTI ANCORA!
Si en vez de las estúpidas panteras
y los férreos estúpidos leones,
Encerrasen dos flacos mocetones
En esa frágil cárcel de las fieras,
No
habrían de yacer noches enteras
En el blando pajar de sus colchones,
Sin esperanzas ya, sin reacciones
Lo mismo que dos plácidos horteras;
Cual
Napoleones pensativos, graves,
No como el tigre sanguinario y maula,
Escrutrarían palmo a palmo su aula,
Buscando las rendija, no las llaves...
¡Seas el que tú seas, ya lo sabes:
A escrutar las rendijas de tu jaula!
ALMA FUERTE
27
de julio de 1997, Málaga
A
veces me asombro a mí mismo, con las cosas que hago o sería capaz de
hacer para que funcione la máquina, que no puedo definir muy bien, ni su
funcionamiento ni sus atributos y que, por otro lado, si produce algo yo,
todavía, no me he enterado bien qué.
Sin embargo, debo reconocer un deleite
cuando la veo, la escucho o la imagino funcionando. Me siento como
incluido en un movimiento superior a mis fuerzas, a mis propios
pensamientos, por eso nunca le pregunto hacia dónde vamos, quién viaja
con nosotros.
Acepto mansamente su mapa de ruta y
sus amores. Dispuesto a compartirla con todo quien la ame, ella se
comporta conmigo dulcemente y cuando no hacemos el amor, sonreímos mirando
la luna al unísono de cantos de pájaros extranjeros, para hablar de países
exóticos y calientes, donde el agua de mar es una pesadilla de dolor;
aullidos horribles y espectrales marcan constantemente el ruido del amor.
No te detengas en el borde de las
horas como ese horrible personaje francés.
Cae en mis brazos, cae en la ausencia
de tiempo de mis latidos de amor y desesperación por encontrar, quién
sabe, la huella misma, de cada poema, grabada en piel marina, ajena luz
para tus ojos nocturnos, cada poema como una huella de algún cuento
infantil en la mirada de la humanidad.
Para cada mujer habrá en mis versos,
el poema que la contenga toda, y para cada mujer, distinta será la flor y
otro el poema.
Después aún, rodaremos escenas inútiles,
un corsario, vestido de payaso, muriendo de viejo y triste en el hospital
de la Princesa. Haremos un documental para demostrar que las |
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armas de fuego y su perfeccionamiento se deben a una regla ética, que diría, más o menos, así:
Inventamos las armas de fuego para evitar por todos los medios que un millón de pequeñas hormiguitas negras se coman en quince minutos a un
enorme elefante blanco.
Dime dónde estoy, dime dónde estoy y haremos el amor sin conocernos. Ciego, a las bondades de la naturaleza, prefiero estar, cuando la niebla del deseo nos atraviesa.
Y es un sentir oculto lo que se hace vana presencia
iluminada.
Un beso siempre muere en el beso, un verdadero gran amor, muere la misma noche que se produce. Un polvo
verdadero no se recuerda nunca.
Por eso es que te amo, extranjera, blanca extranjera mía y tan lejana. Te amo por ese mundo que se abre al perderte. Amo las alas que me diste para volar lejos de tí, oh, enamorada.
Noches de locura donde el recuerdo de tu piel son todos los recuerdos.
Y cómo te extendías sobre mi vida sin que ni yo me diera cuenta, tu piel aguda sombra esclarecedora de enceguecidas luces, tu piel amante de los misterios sin solución, amante loca, empecinada, ciega. Tu piel era el regazo materno para los
grandes poetas milenarios.
Cuando había canto, cuando la música sonaba al unísono
con la música, cuando toda violencia era un violín sangrando,
era tu piel la que cantaba.
En cada giro sobre ti misma, sobre la humanidad, en cada vuelta de hoja, en cada nuevo encuentro eras otra y otra más aún, pero no danzabas, te mostrabas todo el tiempo como
desapareciendo, como no queriendo estar del todo en ningún sitio, no amar ninguna realidad, ningún tiempo.
Fue entonces cuando te besé los labios con ternura, los labios, las estrellas, las cien cuentas no hechas, el salario del miedo que nunca cobraremos en metálico, las estaciones Públicas, los trenes arrebatados de calor en pleno verano, las espigas de trigo, cómo se movían lentamente esas espigas doradas de trigo al compás del movimiento de tus labios. Te pedí que me besaras los ojos y moviste tus nalgas
caprichosamente.
Enseguida me dije: es el influjo del sol sobre las bestias, ahora nos buscaremos como fieras para hacer del amor las cosas de las fieras. y te morderé el pescuezo como si fueras un animal caliente y te moverás excitada y loca, tratando de que
yo crea que te quieres salvar, que mejor dejarlo para el próximo verano, y ahí, es cuando se caen las flores de la mesa, los asnos dejan de llevar la pesada carga, para cocear al viento sus
antiguos pesares, todo tiembla en nosotros como si nuestros cuerpos fuesen la esencia del temblor, y aún nos queda todavía
una jornada de locos y volveremos a caer junto con la caída del, sol y cada tarde se encenderá la mañana siguiente.
Haber vivido a plena mar estos amores hacen del tiempo sales curativas. No fue que tuve que perder mi juventud para ganar el tiempo, Como no había más remedio que perder mi juventud, amé la noche intensamente, bordé cada palabra a cientos de palabras, dije eso y lo otro,
permanentemente, y nunca tuve prisa por llegar. y así pasé gran parte de mi vida y cuando me metía en el mar lo hacía con respecto y nunca me acercaba a los volcanes y me daban tristeza los animales en cautiverio y las mujeres en cautiverio y los hombres en cautiverio y los niños en cautiverio y cuando me enteraba que alguien no había tenido su pedazo de pan, enseguida
abandonaba todo lo que estaba haciendo y me ponía a pensar si tenía 0 no tenía solución el hambre ajena.
Amada, amada, dónde estás, sé que te estás yendo a
hurtadillas, sin llamar mi atención, como si nunca hubieras estado, Como la pequeña llama interior que nos permite el mundo, que a veces se nos apaga, sin que sea posible detectar ningún
viento, ni siquiera una pequeña brisa.
Jamas de amor me digo se apaga con amor. MIGUEL
OSCAR MENASSA
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DÁMASO ALONSO
RAÍCES DEL ODIO
¡Oh profundas raíces,
amargor de veneno hasta mis labios
sin estrellas, sin sangre!
iFurias retorcedoras
de una vida delgada en indeciso
perfume! ¡Oh yertas, soterradas furias!
¿Quién os puso en la tierra
del corazón? Que yo buscaba pájaros
de absorto vuelo en la azorada tarde,
jardines vagos cuando los crepúsculos
se han hecho dulce vena,
tersa idea divina,
si hay tercas fuentes, sollozante música,
dulces sapos, cristal, agua en memoria.
Que yo anhelaba aquella flor celeste,
rosa total -sus pétalos estrellas,
su perfume el espacio,
y su color el sueño-
que en el tallo de Dios se abrió una tarde,
conjunción de los átomos en noma,
el tibio, primer día,
cuando amor se ordenaba en haces de oro.
Y Ilegábais vosotras, llamas negras,
embozadas euménides, enlutados espantos,
raíces sollozantes,
vengadoras raíces,
seco jugo de bocas ya borradas.
¿De dónde el huracán,
el fúnebre redoble
del campo, los sequísimos
nervios, mientras los agrios violines
hacen crujir, saltar las cuerdas últimas?
y ese lamer, ese lamer constante
de las llamas de fango,
voracidad creciente
de las noches de insomnio, negra hiedra
del corazón, mano de lepra en flecos
que retuerce, atenaza !
la, horas seca" nítida"
la boca virginal, estremecida!
iOh! ¿De dónde, de dónde, vengadoras?
¡Oh vestigios! ¡Oh furias!,
Ahí tenéis el candor, los tiernos
prados
las vahanentas vacas de la tarde,
la laxitud dorada y el trasluz de la dulces ojeras,
¡ay viñas de San Juan,
cuando la ardiente lanza del solsticio
se aterciopela en llanto!
Ahí tenéis la ternura
de las tímidas manos ya no esquivas,
de manos en delicia, abandonadas
a un fluir de celestes nebulosas,
y las bocas de hierba suplicante
próximas a I¡¡ música del río.
¡Ay del dulce abandono! i Ay de la gracia
mortal de la dormida primavera!
iAy palacios, palacios,
termas, anfiteatros, graderías,
que robásteis sus salas a los vientos! ,
iAy torres de mi afán, ay altos cirios
que váis a Dios por las estrellas últimas!
¡Ay del esbelto mármol, ay del bronce!
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Ay chozas de la tierra,
que dáis sueno de hogar al mediodía,
borradas casi en sollozar de fuente'
en el bullir del romeral solícito,
rubio de miel sonora!,
¿Pero es que no escucháis, es que no véis
cómo el fango salpica
los últimos luceros putrefactos?
¿No escucháis el torrente de la sangre?
¡ Y esas luces moradas;
esos lirios de muerte que galopan
sobre los duros hilos de los vientos!
Sí sois vosotras, hijas de la ira,
frenéticas raíces
que penetráis, que herís,
que hozáis, que hozáis con vuestros secos brazos,
flameantes banderas de victoria,
donde lentas se yergen,
súbitas se desgarran
las afiladas testas viperinas.
Sádicamente, sabiamente
morosamente,
roéis la palpitante,
la estremecida pulpa voluptuosa.
Lúbricos se entretejen
los enormes meandros,
las pausadas anillas;
y
las fereas escamas
abren rastros de sangre y de veneno,
¡Cómo
atraviesa el alma vuestra gélida
deyección nauseabunda!
¡Cómo se filtra el acre,
el fétido sudor de vuestra negra
corteza sin luceros,
mientras salta en el aire en amarilla
lumbrarada de pus, vuestro maldito
semen...!
¡Morir!
¡Morir!
¡Ay, no dáis muerte al mundo, sí alarido,
agonía, estertor inacabables !
Y ha de llegar un día
en que el mundo será sorda maraña
de vuestros fríos brazos,
y una charca de pus el ancho cielo,
raíces vengadoras,
¡oh lívidas raíces pululantes,
oh malditas raíces
del odio, en mis entrañas,
en la tierra del hombre!
MUJER CON ALCUZA
¿Adónde va esa mujer,
arrastrándose por la acera,
ahora que ya es casi de noche,
con la alcuza en la mano?
Acercaos: no nos ve.
Yo no sé qué es más gris,
si el acero frío de sus ojos,
si el gris desvaído de ese chal
con el que se envuelve el cuello y la cabeza,
o si el paisaje desolado de su alma.
Va despacio, arrastrando los pies,
desgastando suela, desgastando losa,
pero llevada
por un terror
oscuro,
por una voluntad
de esquivar algo horrible.
Sí, estamos equivocados.
Esta mujer no avanza por la acera
de esta ciudad,
esta mujer va por un campo yerto,
entre zanjas abiertas, zanjas antiguas, zanjas recientes
tristes caballones.
de humana dimensión, de tierra removida,
de tierra
que ya no cabe en el hoyo de donde se sacó,
entre abismales pozos sombriós,
y turbias simas súbitas,
llenas de barro yagua fangosa y sudarios harapientos
del color de la desesperanza.
Oh sí, la conozco.
Esta mujer yo la conozco: ha venido en un tren,
en un tren muy largo;
ha viajado durante muchos días
y durante muchas noches:
unas veces nevaba y hacía mucho frío,
otras veces lucía el sol y remejía el viento
arbustos juveniles
en los campos en donde incesantemente estallan
extrañas flores encendidas.
Y ella ha viajado y ha viajado,
mareada por el ruido de la conversación,
por el traqueteo de las ruedas
y por el humo, por el olor a nicotina rancia.
¡Oh,:
noches y días,
días y noches,
noches y días,
días y noches,
y muchos, muchos días,
y muchas, muchas noches.
Pero el horrible tren ha ido parando
en tantas estaciones diferentes,
que ella no sabe con exactitud ni cómo se llamaban,
ni los sitios,
ni las épocas.
Ella
recuerda sólo
que en todas hacía frío,
que en todas estaba oscuro,
y que al partir, al arrancar el tren
|
ha comprendido siempre
cuán bestial es el topetazo de la injusticia absoluta,
ha sentido siempre
una tristeza que era como un ciempiés monstruoso
que le colgara de la mejilla,
como si con un arrancar del tren la arrancaran innumerables
margaritas, blancas cual su alegria infantil en
la fiesta del pueblo,
como si le arrancaran los días azules, el gozo de amar a
Dios y esa voluntad de minutos en sucesión que
llamamos vivir.
Pero
las lúgubres estaciones se alejaban,
y ella se asomaba frenética a las ventanillas,
gritando y retorciéndose,
sólo
para ver alejarse en la infinita llanura
eso, una
solitaria estación,
un lugar
señalado en las tres dimensiones del gran espacio
cósmico
por una cruz
bajo las estrellas.
y por fin se ha dormido,
sí, ha dormitado en la sombra,
arrullada por un fondo de lejanas conversaciones,
por gritos ahogados y empañadas risas,
como de gentes que hablaran a través de mantas
bien espesas,
sólo rasgadas de improviso
por lloros de niños que se despiertan mojados a la
media noche,
o por cortantes chillidos de mozas a las que en los
túneles les pellizcan las nalgas, ...aún mareada por el humo del tabaco.
y ha viajado noches y días,
sí, muchos días,
y muchas noches.
Siempre parando en estaciones diferentes,
siempre con un ansia turbia, de bajar ella también,
de quedarse ella también,
ay,
para si.empre partir de nuevo con el alma desgarrada,
para siempre dormitar de nuevo en trayectos inacabables.
...No ha sabido cómo.
Su sueño era cada vez más profundo,
iba cesando,
casi habían cesado por fin los ruidos a su alrededor:
sólo alguna vez una risa como un puñal que brilla
un instante en las sombras,
algún chillido como un limón agrio que pone amarilla un
momento la noche.
y luego nada.
Sólo la velocidad,
sólo el traqueteo de maderas y hierro
del tren,
sólo el ruido del tren.
y esta mujer se ha despertado en la noche,
y estaba sola,
y ha mirado a su alrededor,
y estaba sola,
y ha comenzado a correr por los pasillos del tren,
de un vagón a otro,
y estaba sola,
y ha buscado al revisor, a los mozos del tren,
a algún empleado,
a algún mendigo que viajara oculto bajo un asiento,
y estaba sola,
y a gritado en la oscuridad
y estaha sola
y ha preguntado en la oscuridad
y estaba sola,
quién conducía,
quién movía aquel horrible tren.
y no le ha contestado nadie,
porque estaba sola,
porque estaba sola.
y ha seguido días y días,
loca, frenética,
en el enorme tren vacío,
donde no va nadie,
que no conduce nadie.
...y esa es la terrible,
la estúpida fuerza sin pupilas,
que aún hace que esa mujer
avance y avance por la acera,
desgastando la suela de sus viejos zapatones,
desgastando las losas,
entre zanjas abiertas a un lado y otro,
entre caballones de tierra,
de dos metros de longitud,
con ese tamaño preciso
de nuestra ternura de cuerpos humanos.
Ah, por eso esa mujer avanza (en la mano, como el
atributo de una semidiosa, su alcuza),
abriendo con amor el aire, abriéndolo con delicadeza
exquisita, como si caminara surcando un trigal en granazón,
sí. como si fuera surcando un mar de cruces, o un
bosque de cruces, o una nebulosa de cruce:.,
de cercanas cruces,
de cruces lejanas
Ella,
en este crepúsculo que cada vez se ensombrece más,
se inclina,
va curvada como un signo de interrogación,
con la espina dorsal arqueada
sobre el suelo.
¿Es que se asoma por el marco de su propio cuerpo
de madera,
como si se asomara por la ventanilla
de un tren,
al ver alejarse la estación anónima
en que se debía haber quedado?
¿Es que le pesan, es que le cuelgan del cerebro
sus recuerdos de tierra de putrefacción,
y se le tensan tirantes cables invisibles
desde sus tumbas diseminadas?
¿O es que como esos almendros
que en verano estuvieron cargados de demasiada
frura,
conserva aún en el invierno el tierno vivio,
guerda aún el dulce álabe
de la cargazón y de la compañía,
en sus tristes ramas desnudas, donde, donde ya ni se posan
los pájaros? |
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ALMA
FUERTE
EVANGELICAS
-En la memoria de los tontos, siempre se está mal; pero cuando los
tontos nos rinden culto, se está peor.
-El vulgo quiere gestos, "paradas", ademanes trágicos;
porque el vulgo tiene alma de esteta, aunque rudimentaria, y las s actitudes
de cuadro histórico y de estatua simbólica lo cautivan; las actitudes ésas
buscan eso.
-Como las posturas demasiado elocuentes y siempre al pelo nunca son espontáneas
-puesto que requieren ensayo
previo-, el vulgo sabe tanto de los hombres que aclama o vitupera, como la
concurrencia del teatro infantil respecto de los cómicos que la hacen reir.
-No solamente bajo los golpes, de la adversidad se quiebran caracteres;
se quiebran más ruidosamente bajo los dedazos imbecilizadores de una
voluntad pública demasiado adhesiva.
-Muy contados son los famosos que se mantienen extraños a la
presión centrípeta de la curiosidad que despertaron. -Todo admirador es un
amo, o pretende serIo amás te pon- gas al alcance de su adhesión.
-De cien admiradores que se acerquen, los ochenta
-Perdóneme Juan Pueblo-, son claques voluntarias que vienen a cobrar sus
palmadas. Si pagas, se mofarán de ti; si no pagas, te pondrán como no te
pondrían dueñas: tú elegirás.
-Hay gente que no se admira de nada y ejerce el oficio de cortejar a los
admirables. También hay holgazanes que gustan de visitar al carpintero en
su banco y al albañil en su andamio.
-Como en la casa de las solteronas millonarias, entre los habituales de los
famosos no se encuentra un tonto ni para remedio.
-La idea de la celebridad va unida, en casi todos los cerebros, a las
ideas de riqueza, de magnanimidad, de manos abiertas.
-Para resultar el hijo de todos después de la conquista de las alturas, sería
muy razonable quedarse en el valle y ser la Minerva de los que suben: a
veces el escalón vale más y puede más que quien lo pisa.
-Muchos de los que te frecuentan vienen a silbar al pavo real: no esponjes
tus plumas por más que te silben.
-No todos los famosos son gloriosos, como no todos los que penden de una
cruz honran la cruz, ni todo lo que vive da notas.
-En la admiración femenina hay algo de entregamiento; el entusiasmo
que despiertan los oradores sagrados pone en peligro sus votos.
-A veces la fama no es más que un fenómeno de
farolerismo circundante: no a veces, muchas veces.
-Rechazarás al fetichismo de los que besan la orla de tu manto como quien
besara tu carne viva: trátalos como a perros, porque son perros.
-Las
lenguas de los que te ungen con ellas son más venenosas que las
lenguas de los que con ellas te difaman. Las primeras te deprimen a tus
propios ojos, las segundas a los ojos de los demás; pero las unas realizan
la depresión de tu espíritu y las otras la de tu reputación; darás al
calumniador el desmentido de los hechos y al adulador un puntapié.
-El amor de las multitudes es una túnica que puede incendiarse al primer
movimiento indiscreto del que la lleva: tú la vestirás como una casulla de
ritual; ninguna vez como prenda de abrigo.
-También es un traje cortado sin consultar las dimensiones del que ha de
usarlo: está hecho a la medida del que lo cortó, que suele ser un
adefesio.
|
-La gente debe saber que su admiración no te
hace falta. -Que de tanto esforzarla por dominar el estruendo de los
aplausos o las injurias, tu conciencia no pierda la voz.
-Los hombres superiores no ensayan posturas: obligan a las medianías
que les siguen de cerca o de lejos, a bailar al son que ellos tocan.
-Los verdaderos exponentes de un ideal--que son los internamente
organizados y externamente equilibrados para la
realización del ideal ése-, labraron su reputación definitiva y salvaron
el ideal, poniendo a los desencantados y los desertores I entre los muertos
y los idos. ( -El que cuenta los que se van, se hace esclavo de los que se
quedan y da la razón a los que se van.
-Cuando la ausencia de alguien produce un vacío en tu ser y una desviación
en tus ideas, es porque tú no eres tú, sino el que se fue, y porque no
pensabas con tus sesos, sino con los del ausente. No me vengas, entonces,
con la música de tus excelencias.
-Si eres de los que enferman en el silencio del olvido, de los que
arrinconan la malquerencia general, de los que desconcierta y encoleriza la
calumnia, de los que mata la ingratitud, nada se habrá perdido con tu
defunción.
-El que quiera sobrenadar en el tiempo, a pesar de los siglos, ha de
sobrenadar en la vida, a pesar de todo y de todos: la posteridad tiene
presente la fisonomía de los vencedores y de los vencidos: pero a los que
se quedaron a la vera del redondel apenas los imagina.
-A fuerza de producir desencantos, se puede llegar a ser encantador.
-La humanidad es harina viviente que quiere ser amasada: hazla pan.
-Los realmente grandes lo son por comparación con el nivel humano, como las
montañas con el nivel del mar; pero no por confrontación recíproca como
las aves de corral.
-Aquel que procede por emulación --que es un eufemismo
escolar de la envidia-, que vaya a parlar de su grandeza en los mentideros
subalternos de la ciudad, o en la trasbotica de la farmacia de su aldea;
nadie tan insignificante que no signifique algo para alguien.
-Los cerebros expresivos no estimulan a los otros cerebros: los asombran y
hasta los aplastan.
-Muy pocos dicen: "Quiero ser como Dante"; todos exclaman:
"iQuién fuera como Dante, como Shakespeare, como
Sarmiento!.
-No se quiere sinceramente,
valerosamente, sino aquello que de alguna manera se podría obtener; por esa
razón
fundamental "querer es poder".
-La envidia es planta de clima benigno: no prospera ni en las cumbres,
ni en los polos, ni en los arenales tórridos. Es dolencia de escolares, de
marquesas, de chulas, de soldados, de frailes: se desarrolla en las
escuelas, en los conventos, en los salo- nes, en los mercados, en los
cuarteles, en las capillas literarias, en las redacciones de diario. Se
enferman del mal de la envidia, en el trajín de la lucha, las almas
mediocres -las que no son ni sal ni azúcar-, con motivo de los triunfos de
otras almas también mediocres, también insípidas.
-Para el envidioso, el mérito ajeno es lo de menos: le sobre- salta y
enardece la buena suerte de sus congéneres.
-La envidia es una protesta casi siempre justa, hasta cierto punto justa;
porque hay injusticia y hay crueldad en llamar a diez mil para elogiar a uno
solo.
-Como caben en el juez los delitos y hasta los crímenes que son objeto de
su sentencia, caben en el envidioso las cosas envidiadas: ninguno tan necio
que envidie a las estrellas.
-Cuando la mujer dice que quisiera ser hombre, quisiera ser hombre para ser
mujer más cómodamente.
-Los méritos que suele desenvolver la emulación duran lo que la presencia
del mérito ajeno que los estimuló: se van con su originador casi tan rápidamente
como las imágenes de un espejo; se deshacen al otro día como los rizos
hechos a fuego en las crines de una india; son rosas de trapo impregnadas de
esencia de rosas verdaderas.
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ANTICIPO
DEL LIBRO
LAS 2001 NOCHES
DE PRÓXIMA APARICIÓN, EN ESPAÑA,
ARGENTINA, CHILE, URUGUAY,
COLOMBIA Y CUBA
En
las 2001 Noches también está lo que te interesa:
poesía, locuras, tardes apacibles, psicoanálisis, sexo, traición,
hortalizas, exilio, grupos, huecos insondables, garche sencillo y
complicados poemas de amor.
NOCHE
695
Psicoanálisis
y Poesía
Iniciar algo también es morir. y si no se han hecho las cosas a fondo, podrá
más la sangre que la palabra.
Sólo en el paroxismo de su ser humano, un hombre es palabras. El resto del
tiempo: carne, excrementos, grandes pasiones de antiguo nivel. Hundido en
esa pocilga el "hombre" puede morir de cualquier cosa, hasta de
rabia.
Para que la palabra transforme algo en alguien, debe acontecer engarzada en
las más altas pasiones posibles para el hombre: el amor, la creación.
NOCHE
787
La
envidia, además de psicoanalizarse, debería sancionarse, al menos en
ciertos niveles de formación.
NOCHE
792
Dejar
que el tirano muera tirano, también es, una pequeña libertad.
NOCHE
1.165
Esta
pelea infinita, esta nostalgia, este hombre por ser, siniestro soldado de la
vida no va más.
Nunca más volveré a escribir mis dolorosos versos ajenos,
ahora todo me pertenece, lo único que puedo criticar lleva mi
nombre y apellido.
Yo fui el cantor y en ese ser todo perdido, fui otro que mis versos. "
NOCHE
1.368
Siempre
lejanos cielos abarcan toda posible mirada .Nada hay en mis ojos para darte
luz, amada. Toda mi mirada es mirada perdida.
NOCHE
1.628
Tal vez tengan razón mis escritos, tal vez, rechazando algo
pueda gozar de algo.
NOCHE
1.741
"Cuatro
cosas quiero decirte" me dijo entre tormentos y después, cuando yo me
dispuse a escuchar sus cuatro verdades, me dijo desconsolada: Mierda.
Mierda. Mierda. Mierda.
NOCHE
1.781
Si te
mato y me matas
a somos muertos del alba
caníbales de poca monta
le sepultureros sin trabajo.
NOCHE
1.922
Un
hijo muerto asesinado, si no produce la energía de la venganza, produce la
energía de la vida.
|
A PARTIR
DE SEPTIEMBRE
45.000
EJEMPLARES DE
LAS 2001 NOCHES
•35.000 PARA EUROPA
C/ FERRAZ, 22- 21 izq. 28008 Madrid
Tel. 91 542 33 49
C/Maipú, 459, 1º piso
(1006) Buenos Aires, Tel. 322 64 00 |
|
RODOLFO
ALONSO
PSICOANÁLISIS
SILVESTRE
todos
somos
un hombre
áfrica
asia
américa
latina
todos
somos
un hombre
solo
sentado en el dolor
EL
AMOR VICTORIOSO
compañera
ya no me duele
el día
mujer
contigo
nace
mi voz
rama intensa
el viento
de tu nombre
todo
cae
sobre mí
el
cielo
el sur
tu noche de dos alas
tu
eternidad
el
fuego
de esa guitarra
que ayer
temblaba
sola
EL
OFICIO DE VIVIR
no
bajaremos
de aquí
HOMBRO
DEL MUNDO
la
amada sueña
con los ojos cerrados
mi
cuerpo
la sostiene
PARA
VIVIR AQUÍ
yo
hablo del amor
una cosa posible
de tu
amor de mi amor
en la
calle
en el viento
en el mundo
dentro
de la palabra
EL
MÚSICO EN LA MÁQUINA
Yo
compartía un país delicado y terrible; amaba todo
candor, toda barbarie.
|
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Las
tormentas abrían las puertas de mi casa.
Viajero: la piedra en que tropiezas también es el mundo.
CUERPO
A CUERPO
De
una oscura pasión o algún esfuerzo, de un puro golpe de amor, de cierta
manera de hablar y sorprenderse no podrás evadirte sin dejar una huella,
algo que te descubra.
LA
VOZ TOMADA
Cuando
se quiebre la lengua del amor, nos quedará todaví esta palabra ronca.
Cuando
no pueda decir, volverá todavía a mi garganta el eco de tu cuerpo.
DURO
MUNDO
"Chau,
Amargur a."
Roberto Artlt)
1
ágil en medio de la mañana
de las ciudades que me condenan y el viento que me
[inicia
tengo derecho a tanto
a la caricia al más rotundo abrazo
voy aprendiendo a respirar
2
me acuesto me levanto
voy conociendo los dedos del clima
hago mi día con los otros
y agito unas palabras como tantas
3
y me atrevo a decir estoy creciendo
y me
atrevo a decir
hay que apoyar el pecho sobre el mundo
para agotar la luz de la aventura
las naves del deslevo
el paso libre a través de las leyendas
4
voy conociendo las voces de los inocentes
del primero caído del sonreir
el
sabor de mis años acogidos sin destreza
5
quisiera hablar de mí
sin olvidar a nadie
6
hago el amor
el amor en las plazas y en las calles
en todos los rincones de la historia
y no
conozco piedras
en el amor
7
sí hay gestos que me convocan
otros cobijan mi ternura
hay una altura dulce que conmueve mis horas
8
ella hablará por mí
9
una ciencia me tiembla en el aliento
el camino rebelde
la aurora bien nacida
y los remordimientos
sentina de mi vuelo
|
10
nadie se niegue a comenzar
a reir
no nos hemos conocido todavía
no hemos conocido de más
hasta que la poesía estalle
mo una verdadera palabra
11
por la noche sé permanecer
sé crecer y conocerme
o dejarme caer desprevenido
sobre mis semejantes junto a mis semejantes
12
y esto no cuesta mucho
y este cuerpo sin aire es un silencio enorme
13
he construído mi dominio
tengo el día la ciudad el pecho de la lluvia
la libertad como una mano
14
y para recordar
sé cuanto pesa la esperanza
15
la esperanza
tu mano sobre mí
mano
para jugar a cómo vamos
mano comienza el tiempo
LIBRE
LIBRES
yo
los invito
a pasear el amor entre los indiferentes
su color sin moral su altar en armas
su identidad feroz que inauguran los niños
en
asamblea previenen esta cena
ellos los esperados
OCTUBRE
4
sueles
morir de amor de noche al ver la noche
para vivir hay que saber
y es a pesar de todo el gran milagro
de
juventud de rabia de bisiesto
hasta cubrir la muerte con tu fiebre
vestido
desarraigas la capital del eco
el rigor de tu infancia que te bebe las palmas
has
aprendido a ganar el día sin paciencia
dejas al fin tus viejas manos tu reloj
y te sientas en el barco aIado de los jóvenes
hoy
manejas tu apéndice ilusorio
en el límite
jugándote la vida al pie de tu percance
LA
MUCHACHA DE LAS
ISLAS CANARIAS
la
que yo amo distribuye el tiempo
conserva las raíces de las horas en sus manos
salud en sus campanas
en su muralla convertida en lluvia
en su corazón que está en declive
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en la
cumbre la muerte en el fondo el amor
amor sus dos pupilas amor cabalga la certeza
y ella convive con los hombres
hoy
sus islas habitan mi garganta
la nadadora negra está de pie en la orilla
y hace jirones de pelo con el viento
la
que yo amo persiste en el invierno
se da y huye para luego volver a prosternarse
levántate esperada tu corazón es un crisol
pero aún hay una espada en tu sonrisa
la
que yo amo está cerca de mí
nuestra fuerza es la fuerza de los hombres
está en mis venas y en mis músculos
caliente como el pan como la sangre como el vino
SOBREVIVIENTES
Crece
el invierno.
Ya
fue reconquistada, en lucha oscura, la ciudadela
que ganaremos tan Iímpiamente.
Su
soledad me invade.
Ni aún
con toda tu belleza se puede detener el mundo.
LUGAR
DE PERDICIÓN
Criaturas
inventadas por el mundo, locas de amor
nadando en el viento difícil de la aventura.
Suya
es la conquista, la huella indeleble de la ternura perdida, la libertad que
aún no aprendieron a empuñar.
UN
POCO DE JARDÍN
Esta
noche respira.
Es
vida sin usar, silencio abierto; amores que creíamos abandonar.
Mi
soledad que cede.
ELLA DE PRONTO
Vuelvo a caer en tus redes.
En el viento bajo del orgullo, en la marea del odio,
vuelvo a desconocerte.
A rodar sin perdón hacia tu belleza fácilmente aceptable.
Vuelvo a caer en la dura nostalgia.
En tus pantanos ágiles.
En el olor inmortal que te oscurece y te entrega al
hombre que canta en medio del peligro.
LA JOVEN ASESINA
Cernías en medio de tu frente las verdades forjadas por los otros, las grandes palabras devoradoras del riesgo y el temblor.
Tu presencia obligó al mundo a tomar nuestra medida, al viento a planear dulcemente sobre tu asombro.
|
Hasta estallar, hasta que de toda nuestra firme juventud
sólo quedó un gesto de sorpresa.
No hay consuelo para aquel que de improviso es apostado frente a su propia espalda.
No hay agua para sus maravillas ni tensión para su orgullo.
No hay tierras para él.
Dónde devolveré el resplandor con que marcaste mi
aparición sobre la tierra, dónde abandonaré esta llave temible y luminosa cuyo único poder consiste en conservarse siempre tuya a lo largo del tiempo.
Tú mantenías la mirada firme en una sola dirección.
No sólo los claros años, los árboles, el aire; también la
fresca seguridad de tu piel, las mareas invencibles de tu risa.
He jugado.
He perdido la flor de la aventura cuando creía cabalgar a su
encuentro.
Escucha, en la alta noche, los aullidos del solitario. El
ronda las huellas recientes de tus pasos que aún gimen en
la arena; él se ajusta a tu recuerdo, bebe el hálito acre que
has dejado vibrando en cada sitio, en cada gesto, en cada interminable noche.
Esta es la vida que admirabas.
Esta es la torre, el mar, la furia del paisaje; los abrazos violentos y obstinados, las dulces consecuencias.
Esta es la gran herida que va sorbiendo al mundo.
Duerme tranquila.
Esa sombra que en las noches te cubre y te acaricia es tu
imaginación.
ORILLAS
Nace mucha bondad en estas aguas.
Ellas sostienen el primer silencio, el pecho abierto al sol,
la ruina de angustia. , En la sombra propicia crecen los acontecimientos capaces de habitar su oscura imagen de la tierra.
Vamos a adelantar un pie sobre el absurdo.
Vamos a conocerte: mundo incierto y animal, agua madura.
Estos ríos cavan la verdad silenciosa.
Necesitamos su virtud, su falta de costumbre, su
vida de aventuras.
No se les puede dar la espalda.
SIMUN
Canta, aliento irreparable.
tu mano pule las curvas ávidas del mundo, gasta el
aire,
nada en su abismo sobre los desiertos más recientes
y espera dominar aún desde el pasado con una tierna oscilación.
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SOCIOS DE
HONOR EUROPA
|
|
Miguel
Oscar Menassa (Madrid) |
100.000
ptas. |
|
Amelia
Díez Cuesta (Madrid) |
40.000
ptas. |
|
Stella
Cino Nuñez (Madrid) |
30.000
ptas. |
|
Emilio
A. González (Madrid) |
25.000
ptas. |
|
Carlos
Fernández del Ganso (Madrid) |
20.000
ptas. |
|
Luis
López Cabeza ( Madrid) |
20.000
ptas. |
|
Cristina
Barandiarán ( Madrid) |
15.000
ptas. |
|
Olga
de Lucia (Madrid) |
15.000
ptas. |
|
Lidia
Andino (Madrid) |
10.000
ptas. |
|
Raúl
Bravo(Madrid) |
10.000
ptas. |
|
Jose
María Blasco (Madrid) |
10.000
ptas. |
|
María
Chévez (Madrid) |
10.000
ptas. |
|
Claire
Deloupy (Madrid) |
10.000
ptas. |
|
Paola
Duchên (Madrid) |
10.000
ptas. |
|
Pilar
Iglesias (Madrid) |
10.000
ptas. |
|
Jaime
Icho Kozak (Madrid) |
10.000
ptas. |
|
Miguel
Martinez (Madrid) |
10.000
ptas. |
|
Norma
Menasa (Buenos Aires) |
10.000
ptas. |
|
Carmen
Salamanca Gallego (Madrid) |
10.000
ptas. |
|
Luis
Schnitman (Madrid) |
10.000
ptas. |
|
Inés
Barrio (Buenos Aires) |
6.500
ptas. |
|
Marcela
Villavella (Buenos Aires) |
6.500
ptas. |
|
Alejandra
Menassa de Lucia (Madrid) |
6.000
ptas. |
|
Fernando
Améz (Madrid) |
5.000
ptas. |
|
Helene
Barnier (Madrid) |
5.000
ptas. |
|
Bibiana
Degli Esposti (Madrid) |
5.000
ptas. |
|
Emilia
martínez (Las Palmas) |
5.000
ptas. |
|
Maria
Victoria Márquez (Málaga) |
5.000
ptas. |
|
Rosa
Puchol (Madrid) |
5.000
ptas. |
|
Montse
Rovira (Ibiza) |
5.000
ptas. |
|
Karina
Pueyo (BuenosAires) |
4.000
ptas. |
|
Roberto
Molero (BuenosAires) |
3.500
ptas. |
|
Pilar
Nouvillas (Valencia) |
3.500
ptas. |
|
Lucia
Serrano (BuenosAires) |
3.500
ptas. |
|
Roberto
Aquino (BuenosAires) |
3.000
ptas. |
|
Emilia
Campaña (Málaga) |
3.000
ptas |
|
Ángela
Casini (BuenosAires) |
3.000
ptas. |
|
Cruz
González (Madrid) |
3.000
ptas. |
|
Joaquin
Luzón (Ibiza) |
3.000
ptas. |
|
Alejandra
Madormo (BuenosAires) |
3.000
ptas. |
|
Jorge
Montinori (BuenosAires) |
3.000
ptas. |
|
Rafael
Villar (Málaga) |
2.001
ptas. |
|
Rosa
Alonso Fernández (Madrid) |
2.000
ptas. |
|
Ricardo
Artíguez Iglesias (Madrid) |
2.000
ptas. |
|
Mª
Angela Cabañero (Madrid) |
2.000
ptas. |
|
Eleonora
D´Alvia (Buenos Aires) |
2.000
ptas. |
|
Claudia
García (Buenos Aires) |
2.000
ptas. |
|
Pablo
J. García Muñoz (Madrid) |
2.000
ptas. |
|
Francisco
García Palancar (Madrid) |
2.000
ptas. |
|
Jose
García (Mallorca) |
2.000
ptas. |
|
Marta
Goldin (Madrid) |
2.000
ptas. |
|
Mónica
Gorember (Zaaragoza) |
2.000
ptas. |
|
Enrique
Iglesias (Madrid) |
2.000
ptas. |
|
Hernán
Kozak (Madrid) |
2.000
ptas. |
|
Carmen
Liberal (Ibiza) |
2.000
ptas. |
|
Paula
Malugani (Ibiza) |
2.000
ptas. |
|
Esperanza
Ruiz de Velasco (Melilla) |
2.000
ptas. |
|
Helena
Trujillo (Málaga) |
2.000
ptas. |
|
Concha
Osorio (Madrid) |
2.000
ptas. |
|
Jorge
Peribánez (Ibiza) |
2.000
ptas. |
|
Magdalena
Salamanca (Madrid) |
2.000
ptas. |
|
Luis
Barrantes (Málaga) |
1.000
ptas. |
|
12
Buckley (Londres) |
1.000
ptas. |
|
Luis
Gras Tous (Madrid) |
1.000
ptas. |
|
Ruy
Henríquez (Madrid) |
1.000
ptas. |
|
Mercedes
Millán Esteban (Madrid) |
1.000
ptas. |
|
Javier
Rueda (Madrid) |
1.000
ptas. |
|
Ana
Sánchez (Málaga) |
1.000
ptas. |
|
Marta
Schwarz (Salta, Argentina) |
1.000
ptas. |
|
Rafael
Trujillo (Madrid) |
1.000
ptas. |
|
Gema
Crespo (Madrid) |
500
ptas |
|
Pilar
García Puerta (Madrid) |
500
ptas |
|
Andrés
González (Madrid) |
500
ptas |
|
Sebastian
González (Madrid) |
500
ptas |
|
Elisabet
González (Alemania) |
500
ptas. |
|
Griselda
Kozak Cino (Madrid) |
500
ptas. |
|
Pablo
González (Madrid) |
500
ptas. |
|
Pilar
Madariaga (Madrid) |
500
ptas. |
|
Mariela
Malugani (Ibiza) |
500
ptas |
|
Fabián
Menassa de Lucia (Madrid) |
500 ptas.
|
|
Manuel
Menassa de Lucia (Madrid) |
500
ptas. |
|
Daniel
San Martín Duchên (Madrid) |
500
ptas. |
|
Javier
Romero (Benidorm) |
500
ptas. |
|
|
ESTE ESPACIOS
CUESTA
50.000 PTAS. PARA
ESPAÑA
TEL. 91 542 33 49
400 USD PARA
ARGENTINA
TEL. 322 64 00 |
VICENTE
ALEIXANDRE
LAS
AGUILAS
El
mundo encierra la verdad de la vida,
aunque la sangre mienta melancólicamente
cuando como mar sereno en la tarde
siente arriba el batir de las águilas libres.
Las
plumas de metal,
las garras poderosas,
ese afán del amor o la muerte,
ese deseo de beber en los ojos con un pico de hierro,
de poder al fin besar lo exterior de la tierra,
vuela como el deseo,
como las nubes que a nada se oponen,
como el azul radiante, corazón ya de afuera
en que la libertad se ha abierto para el mundo.
Las
águilas serenas
no serán nunca esfinjes
nó serán sueño o pájaro,
no serán caja donde olvidar lo triste,
donde tener guardado esmeraldas u ópalos.
El
sol que cuaja en las pupilas,
que a las pupilas mira libremente,
es ave inmarcesible, vencedor de los pechos
donde hundir su furor contra un cuerpo amarrado.
Las
violentas alas
que azotan rostros como eclipses,
que parten venas de zafiro muerto,
que seccionan la sangre coagulada,
rompen el viento en mil pedazos,
mármol o espacio impenetrable
donde una mano muerta detenida
es el claror que en la noche fulgura.
Águilas
como abismos,
como montes altísimos,
derriban majestades, troncos polvorientos,
esa verde hiedra que en los muslos
finge la lengua vegetal casi viva.
Se
aproxima el momento en que la dicha consista
en desvestir de piel a los cuerpos humanos,
en que el celeste ojo victorioso
vea sólo a la tierra como sangre que gira.
Águilas
de metal sonorísimo,
arpas furiosas con su voz casi humana,
cantan la ira de amar los corazones,
amarlos con las garras estrujando su muerte.
SOLO
MORIR DE DÍA
El
mundo glorifica sus alas.
Bosque
inmenso, selva o león o nube;
pupila lentísima que casi no se mueve;
dolorosa lágrima donde brilla un lucero,
un dolor como un pájaro, iris fugaz en lluvia.
Tu
corazón gemelo del mío,
aquel alto cantil desde el cuel una figura diminuta
mueve sus brazos que yo casino veo, pero que sí que escucho;
aquel punto invisible adonde una tos o un pecho que aún respira,
llega como la sombra de los brazos ausentes.
Tu
corazón gemelo como un pájaro en tierra,
como esa bola huida que ha plegado las alas.
|
45.000 EJEMPLARES
¡¡SOMOS GENIALES!!
GRACIAS, SOCIOS, POR VUESTRO HONOR
Y VUESTRO DINERO, QUE HACEN POSIBLE EL MUNDO
¡¡ ASOCIATE!!
30.000 para Europa
C/ Ferraz, 22, 2ºizq 28008 Madrid
Tel. 542 33 49. Fax: 548 33 01
15.000 para
América
C/Maipú, 459, 1º piso- (1006)
Buenos Aires. Tel. 328 06 14/ 07 10
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como
dos labios solos que ayer se sonreían...
Una mágica
luna del color del basalto
sale tras la montaña como un hombro desnudo.
El aire era de pluma, ya la piel se la oía
como una superficie que un solo esquife hiere.
iOh
corazón o luna, oh tierra seca a todo,
oh esa arena sedienta que se empapa de un aire
cuando sólo las ondas amarillas son agua!
Agua
o luna es lo mismo: lo impalpable a las manos,
linfa que goteando sobre la frente fría
finge pronto unos labios o una muerte escuchada.
Quiero
morir de día, cuando la luna blanca,
blanca como ese velo que oculta sólo un aire,
boga sin apoyarse, sin rayos, como lámina,
como una dulce rueda que no puede quejarse,
aniñada y castísima ante un sol clamoroso.
Quiero
morir de día, cuando aman los leones,
cuando las mariposas vuelan sobre los lagos,
cuando el nenúfar surte de un agua verde o fría,
soñoliento y extraño bajo la luz rosada.
Quiero
morir al límite de los bosques tendidos,
de los bosques que alzan los brazos.
Cuando canta la selva en alto y el sol quema
las melenas, las pieles o un amor que destruye.
MAR
DEL PARAÍSO
Reme
aquel frente a ti, mar; todavía...
Con el polvo de la tierra en mis hombros,
impregnado todavía del efímero deseo apagado
del hombre,
heme aquí, luz eterna,
vasto mar sin cansancio,
última expresión de un amor que no acaba,
rosa del mundo ardiente.
Eras
tú, cuando niño,
la sandalia fresquísima para mi pie desnudo.
Un albo crecimiento de espumas por mi pierna
me engañara en aquella remota infancia de
delicias.
Un sol, una promesa
de dicha, una felicidad humana, una cándida
correlación de luz
con mis ojos nativos, de ti, mar, de ti, cielo,
imperaba generosa sobre la frente deslumbrada
y extendía sobre mis ojos su inmaterial palma
alcanzable,
abanico de amor o resplandor continuo
que imitaba unos labios para mi piel sin nubes.
Lejos
el rumor pedregoso de los caminos oscuros
donde hombres ignoraban tu fulgor aún virgíneo
Niño grácil, para mí la sombra de la nube en la
playa
no era el torvo presentimiento de mi vida en su polvo,
no era el contorno bien preciso donde la sangre
un día
acabaría coagulada, sin destello y sin numen.
Más bien, con mi dedo pequeño mientras la nube
detenía su paso,
yo tracé sobre la fina arena dorado su perfil
estremecido,
cielo, arena, mar...
El
lejano crujir de los aceros, el eco al fondo de
los bosques partidos por los hombres,
era allí para mí un monte oscuro pero también
hermoso.
Y mis
oidos confundían el contacto heridor del
labio crudo
del hacha en las encinas
con un beso implacable, cierto de amor, en ramas.
La
presencia de peces por las orillas, su plata
núbli,
el oro no manchado por los dedos de nadie,
|
la
resbalosa escama de la luz, era un brillo en los
míos.
No apresé nunca esa forma huidiza de un pez en
su hermosura,
la esplendente libertad de los seres,
ni amenacé una vida, porque amé mucho: amaba
sin cono |