LAS 2001 NOCHES Nº 67

ALGUNOS FUNDAMENTOS DE LA EDITORIAL GRUPO CERO TEORÍA DE ARTHUR RIMBAUD VIVIMOS EN BUENOS AIRES
GERMÁN PARDO GARCÍA HOMEJAJE A HÉCTOR YÁNOVER LA POESÍA NO SE ENAMORA NUNCA
INVOCACIÓN AL GORILA REPORTAJE A HÉCTOR YÁNOVER VIVIMOS EN MADRID
NACIMIENTO DEL POETA HÉCTOR YÁNOVER JÓVENES PINTORES DEL GRUPO CERO
EN EL CENTRO CULTURAL GALILEO
PEQUEÑA BIOGRAFÍA DE UN HOMBRE CONTEMPORÁNEO HIROSHIMA DIVINA MOMEDIA
APOTEOSIS PENSANDO EN CÉSAR VALLEJO SOCIOS DE HONOR
LOS VENCIDOS YACO NOWENS
PRESENTACIÓN DE LA MUESTRA
PATOLOGÍAS DE PRINCIPIO DE SIGLO

ALGUNOS FUNDAMENTOS 
DE LA EDITORIAL GRUPO CERO 

PUESTA EN ESCENA

Sometido a sus leyes inexorables, la palabra hace sus estragos. Ella es impune, se combina con todo. Ama desaforadamente las imperfecciones. Su ser es todo tiempo.

En este estado todas las combinaciones de la palabra generan poesía. Para ello es necesario que las formas espaciales -último lujo de la razón contra lo poético -humano- estallen en fragmentos. La forma será, sin más, las deformaciones que la violencia de las combinaciones le imponga. Decir, siempre decir.

Madrid, 1977

No tengo miedo de no saber decir, tengo miedo de no saber escribir, de no llegar sino solamente a mis contemporáneos o como más al siglo que viene. Eso ya lo dijeron varios, entre ellos Sartre.

Debe ser algo que se dice por compromiso por si llegaran a existir otros mundos, otros siglos que vengan a leernos, que sepan que fueron tenidos en cuenta en nuestra escritura.

¡Oh! mundos lejanos y desconocidos.
  ¡Oh! siglos venideros,
  Os amo.

* * * * * * *

Estamos encontrando el tono para que nos dejen llegar hasta el final. Ahí, todo lo tomaré en su tiempo preciso. Nadie podrá decir lo que tengo que hacer con mi escritura. Nadie esconderá de mí lo que yo quiera mostrar. Y si alguien muestra algo que yo quisiera ocultar, ese alguien es mí, también, me corresponden sus triunfos.

* * * * * * * * * * * * * * * * * * * *

Dirán de nosotros, no hubo pueblo que le diera tanta importancia al alma, no hubo grupo que valorara tanto la poesía.

* * * * * * * * * * * * * * * * * * *

Las experiencias que me ha tocado vivir pueden ser narradas de una sencilla manera.

Caracteres del tiempo, lujo del alba.

Enérgico vaivén, el de la vida.

Un día me lo dije y no fue fácil: desprenderme del hombre, arrojar al espacio las luciérnagas dolorosas y quedarme sin mí.

Madrid, 2003

Entretengo la nada sumisa del canto de los pobres en canciones de cuna. Forjo, de esa manera, valientes niños que querrán comerse el porvenir.

Han llegado los vengadores, hijos de la pobreza pero montados en mi canto. Vendrán a matar lo muerto.

Vendrán a dar a lo que vive, vida.

Es arduo el camino que quiero recorrer esta mañana.

Madrid, 2040

2004: 30 AÑOS DE LA EDITORIAL GRUPO CERO

La Editorial Grupo Cero cumple, este año 2004 que está a punto de comenzar, 30 años de vida. Y, usando una expresión muy castiza, 30 años no son moco de pavo.

Hemos crecido en la idea de que la razón de ser son las cosas hechas. Desde 1974 hasta hoy, algo hemos producido: 150 libros publicados, que incluyen poesía, psicoanálisis, teatro, novela y ensayo.

Para ello, fue necesario crear en nuestros talleres de escritura, unos 40 escritores que, al pagar la edición de sus libros (puesto que somos una editorial de autor), posibilitan la existencia y funcionamiento de la Editorial.

10 revistas de diversa periodicidad y tirada, en España y Argentina, principalmente, de las cuales funcionan tres en la actualidad:

Las 2001 noches, con 125.001 ejemplares mensuales, Extensión Universitaria, con 125.000 ejemplares, también mensuales, e Indio Gris, todas las semanas en Internet.

Nos encargamos personalmente de la distribución gratuita de las revistas y, cada vez que se publica un libro, se difunden gratuitamente 500 ejemplares del total de la edición (de 1.000 a 4.000 ej.) a periodistas, jefes de estado, poetas lejanos y alumnos de nuestras universidades, al azar.

Asistimos a la Feria del libro de Madrid desde 1985 y en Buenos Aires desde 1996.

La Editorial, además, ha colaborado activamente en la realización de los Congresos organizados por el Grupo Cero.

Cuentan que, hace muchos años, un anciano estaba plantando un cerezo y, al verlo, un hombre que pasaba por allí le dijo: ¿Por qué plantas ese árbol, si no vivirás para comer sus frutos? Y el anciano le respondió: Yo ya comí cerezas.

Con esto quiero decir que, como Gerente de la Editorial Grupo Cero en la actualidad, en mi cabeza bullen mil ideas para celebrar tan heroica resistencia a los elementos y, al mismo tiempo, dos millones de proyectos para que la poesía y el psicoanálisis lleven el sello Grupo Cero, como mínimo, los próximos 100 años.

Desde enero y durante todo 2004 a través de Las 2001 noches y Extensión Universitaria les contaremos el qué, quién, cuándo, dónde, cómo y por qué de la Editorial Grupo Cero.

¡¡Feliz aniversario!!

Carmen Salamanca Gallego
Madrid, 2003

125.001 ejemplares: NADIE, NUNCA, ME ALCANZARÁ, SOY LA POESÍA


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GERMÁN PARDO GARCÍA 
Colombia, 1902


INVOCACIÓN
AL GORILA

Con los golpes que das en tu esternón
-telégrafo nocturno de la selva anuncias,
cromañónida violento,
que tu ángulo frontal está acercándose
a la concentración del raciocinio.
¿Cuándo te rezagaste entre las hojas
del Libro de la Vida y permitiste
que lentamente el hombre te ganara
las claves del profundo pensamiento?
Sufres porque no entiendes tu derrota
y trepas a la cima de los árboles,
a ver el mundo en donde aún ocupas
el sitio miserable de las fieras.
Gimes con el fragor del segregado
y allá en tus cuencas oculares fulge
la hoguera de un ocaso antropomorfo.
Te canto pues me abruma tu tristeza
de mano primitiva que no escribe,
tu lengua vegetal que sólo ruge
y el peso de tus hombros que toleran
la furia de las órbitas salvajes.
Hermano mío de velludas tetas,
glándulas firmes y macizo pene,
imitador brutal de mis pasiones
y odiándome hasta el fondo de tu angustia:
no me hieras si intento consolarte.
Piensa un segundo y mírame a tu lado
padecer por tu lúgubre ignorancia.
No estrangules mi espíritu que ansía
trasladarte al imperio de los hombres.

 

 

NACIMIENTO
DEL POEMA

Va a nacer el poema en este instante.
Cuando se rompa un círculo y mis dedos
se vuelvan panorámicos y suden.
Cuando el gas encendido de la estufa
dibuje en la cocina un sol extraño,
y el salmón y las ostras modifiquen
la imagen vegetal de la lechuga.
Cuando pliegue los ojos y unas lágrimas
latentes se desprendan de mis párpados.
Cuando el mar se retire de mi alcoba
y alcance a ver las lúnulas del fondo,
tú, que observas el suave movimiento
de mis manos confusas y agitadas
al trazar la semblanza del análisis,
elúdete fugaz por esa cripta
de cisco azul y ruiseñores verdes,
que a un locutorio de agua te conduce.

Va a sentirse un estruendo, un estallido,
una luz de potencia sobrehumana,
la furia de un enorme juramento,
cuando escriba al declive de un instante
la sílaba final de este preludio.

El poema es así: nace terrible
cuando escindida la palabra muere.

 

PEQUEÑA BIOGRAFÍA
DE UN HOMBRE
CONTEMPORÁNEO

Entre dos guerras deflagró mi vida.
Entre dos apogeos del estrago.

Dos guerras grandes cual el mundo mismo.
Antes de la primera yo fui blanco. 

Después de la segunda ya tenía
el color de la pólvora tatuado. 

Antes de la primera iba desnudo,
animal inocente por los llanos 

frumentales. Después de la segunda,
cota de malla y corazón blindado. 

Olía el musgo a semen de leones.
Los arroyos a orines de caballo. 

Antes de la primera no tenía
temor del fuego, del rescoldo humano. 

Durante la segunda, intensamente
los tuétanos salidos me quemaron. 

Pude sobrevivir arrebatándole
a un muerto su rincón. Y así, empujándolo 

como a un costal de carcomidos huesos,
lo eché del foso y me escondí en su cárcamo. 

Después clamaban a millar de voces
que yo era un resurrecto. Y me apedrearon.

Antes de la primera, humildemente
como se brinda un pan daba la mano. 

Después de la segunda la escondía.
Antes de la primera, noble el paso. 

El de un hombre sencillo que confiara.
Después de la segunda, brinco largo 

de tigre hambriento. Vida bifurcada.
Ni siquiera me duele recordarlo. 

Carezco de dolor. No tuve triunfos
ni dignidad y soy uno de tantos 

delincuentes que nombran las noticias
cotidianas. Un nadie. Un ser castrado. 

Lo demás que pudiera referiros es aún
más torpe, sórdido y extraño.

Intimidad inverecunda y podre.
Mi rostro no es auténtico. Es el falso

que todos ya tenemos; y conmigo
porto un papel. En uno de sus ángulos,

mi única dirección. No es verdadera.
teléfono ficticio y un retrato

lleno de arrugas; máscara de un hombre 
deliberadamente equivocado.

Alma y figura, nombre y domicilio, 
todo simulación, todo bastardo.

Lo que sé y  lo que ignoro y lo que nunca
podré saber. El sueño y lo insoñado.

La inmunda cabellera hasta la espalda.
Un infeliz andrógino barbado.

Mas pudieran valerme estas señales
si algún día vulgar, un día amargo

sin fecha, como hay muchos en la vida;
sin prodigalidad, un día avaro, 

yo me muero en la calle como muere
bajo la oscuridad un perro anciano.

 

 


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APOTEOSIS

A Germán Arciniegas

Verdaderamente el hombre es grande, hermoso y puro.
Dejad de pensar en él como en la bestia que huye
por pantanos palúdicos,
con la cercenada testa de un soldado al hombro.
Lavad de vuestra memoria su imagen de leopardo,
expeledor de zumos fétidos,
que disputó al caimán su presa en las lagunas
y proclamad con júbilo al Hombre-Aguila,
de garras de metal
y atlánticos sentidos,
que desató la cauda de sus sueños
en el umbral azul del Génesis.

¿En qué día de la Evolución naciste,
hombre grande y hermoso
que has impreso tus labios en la faz de la Luna,
que te aguardaba suspensa,
ceñida de pungentes meteoros,
desnuda ante tu análisis
y acostada en su gris lecho de cuarzo,
en sumisión de imaginarias bodas?

Ascendiste a tu nocturna amante,
por tus escalas insomnes.

Molecular apasionado
que anillo-sol como señal de alianza
sobre los dedos protegidos luce.
Viajabas en dura góndola
de herméticas ventanas,
con cerebrales instrumentos,
galáctica brújula,
y encuadernado en láminas de cobre
el cinético escolio de la Técnica.

Para adornar tu sien fallan los antiguos laureles,
y el piloto que induce a la Nave del Cántico,
por el Divino Mar de la Música,
suelta el timón de cristal
y ante el espacio permanece mudo.
Sería necesario para intentar laudarte,
abrir las rubias compuertas
de ese otro mar Sinfónico,
que más allá de nuestros sentidos
hace estallar hidráulicamente
sus flautas unánimes,
y dejar que este piélago coral
desborde sobre el mundo
cual un estruendo de centauros
en una tempestad de la Armonía.

Tal vez se oculten bajo la sal de las muertas pirámides
que el leproso desierto lentamente erosiona;
entre la Esfinge de ojos vacíos,
o en las profundas venas de Aristarco,
las claves de tu predestinación heroica.

¡Quizá, como Edipo, incubas sin saberlo
los buitres de tu tragedia:
ser el hijo y esposo de la dulcísima Tierra Madre,
y caminar, cual Edipo, ciego y atormentado,
por lívidas llanuras,
resistiendo tu trágica grandeza!

¿Qué Númenes huyeron -azoradas mariposas cuando
su reino invadiste?
¿Qué asombro se produjo en las estrellas?
¿Qué elípticas perturbadas,
qué alteración el Orden Pitagórico Absoluto?

¡Cantemos solamente que aquí, sobre la Tierra,
se aceleró el carbono en los jardines!
¡Sintióse alarma en el corazón acompasado
a sus pendulaciones regulares,
y hasta el león salió de sus cavernas
a interpretar los signos zodiacales,
mientras se derrumbaron las campanas
desde la majestad de las basílicas!

Como al panorámico roble que la tormenta raja,
así en dos porciones densas hendiste nuestro espíritu:
antes de ti las noches lisiadas, haraposas,
los ríos azolvados,
las degradadas Estaciones,
el color equivocándose en los lienzos,
y los Guarismos Erróneos.
Después de ti la fulgurante Astrofísica
con su floralia térmica
levantándose al horizonte,
desplegada en radiales abanicos.
La fotocélula victoriosa.
La plenitud de los Designios,
y Miguel Ángel cincelando el rostro
de la futura Humanidad,
mas no en la clarísima Italia,
sino en América y en las rocas
del gran Monte McKinley.

¡Como Luzbel no bajarás a las tinieblas!
¡Como Akiles no tienes el talón vulnerable!
¡De Prometeo no sufres el álgido castigo!
¡Tu sensibilidad mecánica,
tu exactitud sincrónica,
la estatua de tu organismo,
todo es en ti solemne, avasallante,
y a tu rostro le da la semejanza
de un semidiós joven, sereno,
equidistante del Dolor y la Alegría!
¡Ah de los rudos héroes y de sus tristes nombres,
escritos con estiércol de las tumbas!
¡Las catedrales góticas ultrajadas,
son testimonio de su crueldad!

¡Aquél incineró las oropéndolas y dalias
en un bellísimo país!

¡A ése otro lo ofuscaba la inocencia,
y castraba a los niños transparentes!
¡Aquél odiaba la claridad y las fluviales melodías,
y torturaba ruiseñores y luciérnagas
en los campos de concentración!

¡Ah de las Fosas Ardeatinas!

¡Loor a ti nada más, héroe de las batallas
en los intensos laboratorios!
¡Alabanza a tu ropa blanquísima
de astral hortelano!
¡A tus pies vegetales,
a pesar de la sólida suela!
¡A tus ojos azules
de espacial astrodáctilo!
¡A tus plexos redondos
y a tus firmes escápulas!
¡A tus Quánticas Normas!
¡Y alabanza a los dóciles perros
y simios mentales,
que prepararon las celestes rutas!

¡A nuestros hijos que nacerán
en órbitas lejanas,
y a nuestros padres, que te presentían
mas no pudieron contemplar tu tránsito!

¡Alabanza, alabanza, alabanza!

A la rapidez de la luz
iremos a vivir al hogar cenital inmediato.
Llevaremos nuestras pacíficas herramientas,
entibiadas al humo del carbón trasfundible.
Ya sometimos a las semillas
a poderosas calefacciones,
para que puedan macollar
en superficies ustorias.
Ya compulsamos las planetarias
ecuaciones de Kepler,
los metabolismos de la Materia
y la esencia real de las sustancias.
Sacamos cuerpos desconocidos
de las cisternas marítimas.
Dilatamos los telescopios,
la precisión de los altímetros,
y pronto en el Universo
va a aparecer un huésped agrícola
de cabellos textiles:
el Hombre.
¡Y a sus pies telepáticos, escabel amarillo:
la Luna!

 

LOS VENCIDOS

Mientras escribo hay un ser próximo
a brotar de la entraña de una joven,
que en el umbral de su combado vientre
la tibia carga natural soporta.
Y tal vez antes que concluya
de anudar los estambres de estos himnos,
ya el nuevo ser humano
tendrá una solidez sobre la tierra.

Y en los bosques hay un caimán a punto
de romper las paredes de su cápsula,
para lanzarse rápido a las ondas.

Un gorila infantil está trepando
por la primera vez a las estrellas,
y un ruiseñor primaveral florece
sobre la gris elevación del nido.

La vida intensa y larga derrotándonos
a nosotros, los tristes, que tenemos
un funeral sentido de las formas.
¡Ahí vienen sus enérgicas legiones
brotando de los sexos,
las aguas legamosas,
las húmedas placentas
y el fondo de las cáscaras!

¡Ahí vienen niños, ágiles serpientes,
arañas cazadoras,
enormes elefantes
y negros cuadrumanos,
a poblar los vacíos del sepulcro!

¡Alabanza a la vida, derrotándonos
en nuestra oscuridad, a los que somos
arcos de triunfo con banderas rotas,
por donde cruzan rígidas cariátides
entre fantasmas, soledad y ruinas!

Yo voy con esos taumaturgos
de pies de bronce y azogadas sienes.
Miradme entre los pálidos desfiles
por la Avenida del Silencio
de esa metrópoli sentada
sobre unos azolvados laberintos.

¡Alabanza a la vida que nos vence
con sus apariciones fulgurantes
de amarillos leones,
azuladas corvinas
y escarlatas antílopes!
¡Alabanza al poder de sus victorias!
¡A su sangre, licor de sus batallas!
¡A su escudo, baluarte de sus héroes
y a su gloria, diadema de sus muertos!
¡Alabanza a la vida!
¡Alabanza, alabanza!


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TEORÍA
DE ARTHUR RIMBAUD

Loor a ti, celeste sicofante,
timonel de un galeón lleno de músicas,
que en una sola noche enmudeciste.
Porque cantabas, cantabas
en tu balandro lleno de pájaros clarífonos,
tripuladores de las resonantes jarcias,
y al despertar de un día común ya estabas mudo
y tu esquife, antes ebrio de tormentas y sombras,
con las arboladuras amputadas.
Tu labio tensor, flautista,
seco ante el mar.

¿Qué viento de misteriosos atributos
te dio esa cósmica parálisis
y convirtió tus alondras,
tus raudos pelícanos,
en figuras inmóviles de cera?
¿Por qué seguiste navegando
con tu barca sorda y sin músicas,
por el Mar del Silencio,
mercader de colmillos de elefantes
y pieles de tortugas y de búfalos?

¿Por qué insististe por el orbe arriba
con el cadáver de un ruiseñor sobre los hombros,
la Luna en su estaca de escoba
y Verlaine, torvo jinete, cabalgándote?

Siento amargura al evocar tus esquilones marinos,
transformados en las petrificadas bóvedas
de una coral basílica,
donde aún se escuchan pávidas exequias.
Un grupo de jilgueros tristes
recogió los despojos de tu cántico,
y a través de las cúpulas de Francia
huyó con ellos al distante Sur.

Perdiste en una sola noche tu cordaje polífono
y el poderoso estrépito de las nubes.
Tú, barco sinfónico,
alucinante pífano,
sistro oceánico,
cuando te conocí ya no eras sino un doncel decrépito,
lanzando señales mudas desde un fangoso litoral.

Tu mano, desenterradora de jardines acuáticos,
hallábase indolente sobre el luto del papel.
Tu cuerpo, descendiendo de la naval litera
donde brillabas idolátrico,
festejaba a Dyonisos en sus vides;
mas no asistías, con los danzantes núbiles,
a los ritos de un nuevo Apolo Thermidor.

Hacía mucho tiempo del silente prodigio,
cuando una noche patrullé las calles de París,
en soledad de taciturna escolta.

Semejaba el invierno un valetudinario despidiéndose,
y en el bar de Georges Carpentier,
como la primavera el corazón del viejo púgil retoñaba.
De la Torre Eiffel caían
los últimos residuos de la nieve,
y en los cementerios magníficos
una hierbecilla terca, temerosa,
brotaba sobre las tumbas de Oscar Wilde y Balzac.
 


¡Oh primavera de los muertos,
codiciosos de gérmenes de vida!
¡Oh resurrección de los sepulcros,
en las varas del agapando y el ombú!

Te busqué por las crepusculares avenidas
que en sus nombres esculpen sanguinarias victorias,
y memoré nuestra amistad de hace hermosísimos años,
citándose en sombríos vericuetos de Montmartre,
donde los abanicos de Venus Burdelaria
se abrían en pesaroso redondel.

Fue ayer por la mañana. Mi juventud, como la tuya,
salía por las calles de París,
con su chaleco rojo,
sombrero de alta copa,
cantando a Francois Villón
y escribiendo algún himno a Voltaire.

Hoy por la tarde tú no existes.
Pero yo soy un hombre de fáustica existencia
con relámpagos de juventud en la roca del rostro.
Únicamente cambié el matiz de las camisas lacres
que los dos derrochábamos,
y reduje el airón de mi sombrero.

Ahora visto cual los contemporáneos deportistas
y acudo a las atléticas batallas,
cuando giran los púgiles en rondas veloces
ante el barbado rostro de Hércules.
Y he contemplado cosas increíbles:
volar el tonelaje del acero
como gaviota azul sobre el mar;
ir las panteras al espacio
con los pilotos sublimes,
y el espíritu de Einstein
irradiando en la Osa Mayor, Carro del Triunfo.

Me invade la nostalgia
de nuestra antigua amistad, allá en París.
Quisiera llevar de nuevo la estentórea levita
con solapas de terciopelo deslumbrante;
corbata con anillos para halagar a Saturno;
pantalón azul a cuadros blondos
y el sombrero de torre volandera.
Invádeme la nostalgia del ebrio barco tuyo;
de tus escándalos divinos;
y cuando llego por las noches
a mi caótica barraca,
oprimo un botón eléctrico
para televisar tempestades que aún no ocurren;
ver los muertos pasados;
la gloria sacrílega de Pentápolis,
los muertos futuros,
y conocer desde ahora la ubicación de mi tumba
y te miro, Arthur Rimbaud, bellísimamente desnudo,
dormido como un David sobre las piernas caprinas de Verlaine
que te canta suavemente en el Averno,
suavemente,
para no despertar al andrógino amado:
¡Aleluya, Aleluya, Aleluya!

 

De "APOLO PANKRÁTOR"
Editorial libros de México, S.A.
México, 1977

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HOMENAJE A HÉCTOR YÁNOVER

YÁNOVER 
POETA Y AMANTE DE LOS
LIBROS

Nació en Córdoba el 3 de diciembre de 1929, y murió en Buenos Aires el 8 de octubre de 2003. Fueron 73 años de intensa labor, en los que dejó un recuerdo y una labor que los argentinos inscribirán en los anales de la literatura.

La vida y la muerte, el amor, las alegrías del descubrimiento y las inquietudes repartidas entre el afán de batallar y la existencia siempre esquiva, acaso colgada de un hilo invisible, fueron las constantes en que inscribió su poesía.

Poeta enamorado de los clásicos que recurrían al asonante y la metáfora, concretó en Elegía y la gloria (1958) un conjunto de poemas en los que destacó la importancia de una escritura que tenía por adalid a Leopoldo Lugones. Así, en el poema 21 de esta obra, nos dice:

Veo paredes recién pintadas que la
humedad manchará,
veo muebles que se harán monotonía
en el paisaje.
Veo parejas que se odiarán cuando el amor
como la ropa vieja, se deshilache,
y cuando las manchas que dejan las palabras
abran heridas hondas, infranqueables.

El mismo rigor observamos en sus otros libros: Arras para otra boda (1964), Otros poemas (1989) y Antología poética (1996).

Pero en esta última obra hay un contacto más insinuante contra lo anecdótico y el descriptivismo, como lo afirmaba Vicente Huidobro en Horizon carré (1917), en cuyos poemas las metáforas pasaban a calidad de términos antitéticos o de realidades más o menos próximas. Esto no le impide el uso de las rimas, porque, paradógicamente estas nada tienen que ver con el fondo de las imágenes.

En lo personal, en relación a las Memorias de un librero (1984), debo agregar que siempre me consiguió las obras que escaseaban o estaban agotadas.

Yo había comenzado a escribir Sables, historias y crímenes, que luego editaría Bruguera, cuando advertí que faltaba el libro de José M. Ramos Mejía: Las neurosis de los hombres célebres en la historia argentina. Yánover movilizó a más de un librero y a los tres días me trajo la obra en una edición encuadernada en La Cultura Popular.

Era gran amigo de sus amigos y de una gran generosidad.

Cierto día, estando yo en su librería de la calle Las Heras, se acercó un individuo pobremente vestido que llevaba un libro finamente encuadernado bajo el brazo. Preguntó por las obras de filosofía, y Yánover le indicó los estantes.

En ese momento yo hablaba de las tres clases de lectores: el bibliómano, que trata toda clase de temas, sean buenos o malos. El bibliófilo, al que sólo le interesan los incunables y las ediciones agotadas. Y al lado de éste el bibliópata, aquel que compraba un volumen porque ostentaba una tapa hermosamente ilustrada y estaba impecablemente impreso. El bibliópata acaricia la tapa, le pasa repetidamente su mano, como si estuviera acariciando el rostro de una mujer.

Mientras charlaba de todo esto, Yánover observó un movimiento sospechoso del desconocido. Alcanzó a ver un hueco en la estantería y un rápido acomodamiento del libro encuadernado que traía bajo el brazo. Este libro era hueco, y en él cabía cualquiera otro libro. Luego, cerrada su tapa, era imposible de saber que se trataba de un "artilugio" para introducir libros en su hueco.

El desconocido, realizada la maniobra, salió rápidamente de la librería. Pero Yánover le dio alcance en la calle, socorrido por un agente de policía que sospechó el hurto.

- ¿Lo llevo a la comisaría? -preguntó el agente. Pero Yánover, abriendo el "artilugio" recuperó su libro y vio la cara de sufrimiento del desconocido.

- No es nada -contestó. Lo corrí para que me devolviera un libro que le había prestado.

El agente liberó al ladrón mientras Yánover me decía al oído:

- Quedará para una nueva edición de mis Memorias.

Así era Héctor Yánover, el preocupado director de la Biblioteca Nacional que administró celosamente como si fuera su librería.

Juan-Jacobo Bajarlía
Buenos Aires, Noviembre de 2003

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REPORTAJE
A HÉCTOR YÁNOVER

por MARCELLA VILLAVELLA

Publicado en la revista ONDA CERO nº 7
Junio de 1996 (Buenos Aires)

Héctor Yánover nació en Córdoba el 3 de Diciembre de 1929. Ha publicado varios libros de poemas entre los que se encuentran "Hacia principios del Hombre" 1951; "Elegía y Gloria" en 1958; "Arras para otra boda", 1964, Antología Poética, 1973 y "Sigo Andando" 1982. Es también autor de "Raúl González Tuñón: semblanza y antología", 1962. "Las Estaciones de Antonio (cuentos y poemas)" 1974; y "Memorias de un Librero" en 1984. Desde hace dos años desempeña la función de Director de la Biblioteca Nacional.

Marcela Villavella: En un principio pensé en hacerle un reportaje al Director de la Biblioteca Nacional, pero alguien me alcanzó un libro suyo "Elegía y Gloria"...

Héctor Yánover: Ah... Elegía y Gloria, éste es un libro que apareció en 1958, y que tiene poemas escritos desde el 51, y el primer poema "Al hombre tras otro año de espera" ... ahora yo lo que tendría que hacer es sacarle "Al Hombre" ... y dejar nomás "Tras otro año de espera" porque eso respondía a todas esas corrientes ideológicas de los años 60 del hombre nuevo, cosa que ahora no se habla más. En este libro hay poemas que me siguen gustando... yo pensé mucho en por qué escribí esto y claro acá se mezclan toda esa ideología socialista que finalmente es hija de la vieja ideología de la espera del padre, del mesías... yo perdí a mi madre a los 6 años y perdí a mi padre a los 15, y me vine a Bs. As., estaba solo, sin dinero, sin amigos y entonces escribo este poema, que creí que tenía connotaciones ideológicas, pero debía tener connotaciones mucho más profundas, más antiguas, debía ser un llanto... no sé, yo tengo a lo largo de mi escritura, poemas que han significado un cambio, esa frase que Borges dice en joda pero que responde a una realidad: "después de leer esto nunca volví a ser el mismo", es verdad que a mí me ha pasado que después de escribir esto no volví a ser el mismo. Yo siempre fabulaba que me iba a morir a los 29 años, y a los 29 años escribí un poema que para mí fue como una muerte y una resurrección..., uno del libro siguiente "ARRAS PARA OTRA BODA" ése también fue un gran cambio, es interesante que uno haga su terapia por la poesía...

M.V.: ¿Qué lugar tiene la poesía en la Biblioteca Nacional?

H.Y.: (Sigue hojeando su libro)... Era poeta yo, ¿eh? ...digo era poeta porque viste, esa cosa terrible, ese impulso, ese dolor, esa angustia, eso de escribir, y escribir, y escribir... eso pertenece como al pasado... hace dos años que estoy acá, hace dos años que no escribo...

M.V.: ¿La Biblioteca no quiere a los poetas entonces?

H.Y.: Es que éste es un trabajo administrativo... éste no es un trabajo cultural, mirá el día que asumí, José María Castiñeira de Dios me llamó por teléfono y me dijo dos cosas que no me las voy a olvidar nunca: "sácate de la cabeza que vos asumiste en un organismo de cultura, en primer lugar, vos asumiste en Obras Sanitarias de la Nación, porque tus problemas, el 60% van a ser de cañerías, de cloacas, de desagües, todo ese tipo de cosas; y en segundo lugar, el personal que vos tenés es como el Pequeño Cotolengo de Don Orione, la mitad está siempre con largo tratamiento psiquiátrico", así que ni por un lado ni por el otro, ésta es una casa con mil problemas...

M.V.: ¿Por qué poner a administrar a un poeta?

H.Y.: Bueno, a mí me divierte, te voy a decir, porque a una edad en la que uno ya se jubila, anoche lo hablaba con mi mujer, los tipos de mi edad están jubilados, o pensando en jubilarse, o retirándose, y yo estoy en plena pelea, me parece una bendición de Dios.

M.V.: Esto me hace acordar a una frase de un poema de Menassa, en que pregunta cuando llega a España, ¿que hacían allí con los poetas? y responden... ¿con los poetas? Nada, los matamos.

H.Y.: Claro, España los mata, tiene vieja tradición en eso, lo fusila a García Lorca, lo mata en el exilio a Machado, lo mata en una cárcel a Miguel Hernández, de pocos países en el mundo se puede decir eso.

M.V.: ¿Cuántos libros tiene publicados?

H.Y.: Varios... vos sabés que yo no publicaba... yo nunca pensé en una carrera de poeta, escribir me servía para tener la cabeza afuera

 


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Director de la Biblioteca Nacional. 1995

del agua, era catártico, escribir era estar vivo, cuando me ahogaban los poemas en el cajón, entonces sacaba todo y hacía una selección... 

porque le comen desde el cajón, entonces los publicaba, por eso todos los libros son como especies de antologías, porque conviven estilos, formas...

M.V.: Pero aunque Ud. no se haya pensado, otra gente pensó en su carrera de poeta...

H.Y.: Sí, por ahí veo que estoy en las antologías... me resultó increíble que una vez en la época de la guerra de las Malvinas, en una revista de la Fuerza Aérea Argentina me publicaran el poema Hiroshima, claro estaban buscando material que condenara a EE.UU., a Inglaterra, y entonces no les importaba nada y publicaron esto y además un poema de León Felipe que llama a Inglaterra "raposa"... que la Fuerza Aérea use a León Felipe es como una pornografía.

Después hice un viaje de poeta, por toda América, yo tenía una librería en sociedad, le vendí mi parte a mi socio, le di todo el dinero a mi mujer, y hago un viaje de 8 meses, me fui sin un peso, sin nada y me tomé un tres a La Paz, Bolivia, viajaba con la gente que subía con ovejas, con pollos, con los muertos... subían con los muertos, que los iban a enterrar no sé donde... terrible... otro mundo. Después fui al Cuzco, en cada lugar estuve un mes, conocí a todos los poetas, yo llegaba a un lugar y preguntaba quienes eran los poetas, los iba a conocer y así me pasé todo el viaje dando conferencias, lecturas de poemas, haciéndome amigos... fui a Cuba, era 1960 y hacía pocos meses que estaba Fidel, me hice íntimo de un poeta que era capitán de milicias y supe todo lo que pasaba en la isla, más de lo que podía saber la CIA...

M.V.: Y... entre poetas...

H.Y.: (risas) Entre poetas enseguida es como parientes... entonces cuando vuelvo de ese viaje escribo el "Canto de Amor a la Señora Muerte", porque la muerte es una cosa muy presente en toda América, por supuesto en México que tiene una vigencia increíble...

M.V.: También escribió poemas con gatos ¿verdad?

H.Y.: Sí, en ese momento de mi vida todo era gato, en todo me salían gatos, en las conversaciones, en los poemas, siempre gato, así la gente me regalaba gatos de lata, de papel, gatos de toda clase, y me querían regalar gatos vivos y dije que no, no.

M.V.: Ud. estaba enamorado de la palaba gato...

H.Y.: Claro de la palabra, de la idea de gato, estaba en el camino de García Lorca: "gato, gato, es que no soy gato, soy gata, debiste conocerme por mi voz de plata".

El primer libro que publiqué fue "Hacia Principios del Hombre" en el 51... yo vivía en Córdoba y un amigo me escribió y me dijo que venga a vivir a Baires, que él me iba a llevar mis poemas a una Editorial, y cuando llegué me preguntó cuando quería publicar, y yo pensé que fácil que es publicar un libro de poemas... y fue así.

La dueña de la Editorial era Sara Jorge, y me dijo cuándo quería publicar, a mí me daba lo mismo, así que fue en Octubre del 51... y el segundo en el 58...

M.V.: La segunda vez parece que no fue tan sencillo...

H.Y.: Me olvidaba, entre el 51 y 58 hay toda una serie de poemas de tipo político, en el 54, "Secuencia de la Paloma de la Paz", que sale en una revista del Partido, y el mismo partido hace un folletito con eso que se vendía en la librería Renacimiento en Corrientes 1375, que yo trabajaba, todo estaba muy politizado, la palabra del Héctor Yánover, 

Partido Comunista era muy escuchada, tenían público, entonces yo vendía el folleto, pero no decía que era el autor. Después escribí un libro de poemas y relatos que cuentan mi viaje a Buenos Aires "Las Estaciones de Antonio". Después el libro de poemas "Sigo andando" de Torres Aguero... yo nunca tuve urgencia por publicar, salvo que el poema dijera ahora, ¡me ahogo!, entonces sí... creo que publiqué cinco libros en total, y una antología que me hizo Granica, hasta me pagó derechos de autor, y ese libro desapareció... y el último que publiqué "Otros Poemas" en El Imaginero, éste es como un librito de la vejez... Ahí digo... "sería el linyera perfecto" y termina diciendo "si sólo, no tuviese que pedir mi pan"... En este librito hay también un homenaje a un amigo muerto, Geno Díaz, yo tenía una relación de hermano, él me quería más que yo a él. Se quedaba las horas charlando, ahora yo recuerdo sus frases a cada rato... me nombra en todos sus libros, él decía de mí que era el único tipo que él conocía que hablaba de Antonio Machado y de Miguel Hernández como si fuesen minas (risas) vio mi metejón con los poetas.

M.V.: Primero pensé que iba a hablar con el Director de la Biblioteca Nacional, después pensé que me encontraría con un poeta, y ahora me pregunto ¿cómo se articula esto?

H.Y.: Hoy escribí esto: "desde hace dos años ejerzo las funciones de Director de la Biblioteca Nacional... si es verdad que cada cual es lo que hace, soy funcionario, funcionario full time, que descubre de pronto que casi no lee por placer y que ha dejado de escribir... pero que, en cambio está saturado de palabras que tampoco dicen lo que debiera decir y aquí cobra sentido la frase de Vallejo: "... y si después de tanta palabra nos sobrevive la palabra, aquella la que buscamos y nos busca, como en un juego con la verdad inalcanzable..."

Esto es lo que tiene que ver con ser un Director de la Biblioteca Nacional... pero aquí hay un poeta adentro... contrabandeo un poeta.

HÉCTOR YÁNOVER 
Argentina, 1929


HIROSHIMA

Doscientos ochenta mil muertos, compañeros.
Y una muñeca de arcilla los recuerda.
Una semana de años los recubren
a los doscientos ochenta mil muertos,
y otra vendrá, y vendrán otras,
pero nunca jamás olvidaremos.
Eran las ocho y treinta en la mañana,
un seis de agosto y fría era la muerte.
La guerra despedía sus veleros
con doscientos ochenta mil muertos
sorprendidos en la luz de su última mañana.
Sesenta millones precedían esta súbita muerte,
y eran pobres, mendigos, claudicantes,
señores, obreros y poetas;
resortes de ciudad en la mañana,
palanca de las horas venideras,
centrífugas del mal, del bien, del hambre,
del sol de fiesta, de la noche y luna.

RECITAL DE POESÍA

Organizadopor la Red de Arte Joven de la Comunidad de Madrid

Poetas del Grupo Cero

Alejandra Menassa de Lucia, Andrés González Andino, Hernán Kozak Cino, Manuel Menassa de Lucia, Fabián Menassa de Lucia, Magdalena Salamanga Gallego y Kepa Ríos Alday

Jueves, 4 de diciembre de 2003 a las 19:30 h

Delegación Territorial de la ONCE

c/Prim, 3 - 28004 Madrid

Información: 91 758 19 40

 


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Rociados de tormentos, de alegrías,
de días, días, días
segados en la luz de un fogonazo,
tronchados por los bárbaros del aire,
cortados por los monstruos de occidente
donde vive Walt Whitman perseguido,
donde escapa la vida de Sandino,
donde Aguirre convoca a sus hermanos
porque le van a matar su puño en alto.

Oh, América;
de ti partió esta muerte.
Aquel pobre muchacho dirigía
el rumbo de su avión hacia el oriente.
Aquel pobre muchacho pensó en su traje a cuadros,
en su corbata a rombos tricolores,
en su heladera a plazos,
y dejó sus recuerdos para mirar el cielo
que se cubrió de sangre
con la sangre de doscientos ochenta mil muertos.
Compañeros, doscientos ochenta mil murieron
y el muchacho sonrió,
¡pobre muchacho!

Antes recordaban sus muertos con más muertos
y ahora ponen en sus tumbas una muñeca de arcilla;
pero este seis de agosto
doscientas ochenta mil muñecas desataron sus vidas,
y sin amarras
poblaron todo el cielo con sus alas.
Una gigantesca muñeca de arcilla
donde nació esta muerte aterrando a los vientos,
y un llanto, un rezo, una plegaria,
por los que vieron cabalgando a la muerte
en el aire y de mañana.

Mientras tanto,
catorce signos dicen:
"dormid tranquilos,
el error no volverá a repetirse".
Doscientos ochenta mil muertos, compañeros,
y dicen: fue un error,
piden disculpas,
no volveran a hacerlo.
Pero estos doscientos ochenta mil muertos
andan por las calles
y golpean las puertas de los pueblos,
y gritan, y lloran, y claman: defendednos,
defended nuestros hijos, nuestras casas,
defended el cielo que veíamos,
el aire a que aspirábamos,
la paz,
esa paz a la que ya llegábamos.

Fue el seis de agosto en la mañana
y doscientos ochenta mil muertos
rebasaron la esclusa de los cielos,
doscientos ochenta mil muertos
componen doscientos ochenta mil lamentos,
doscientos ochenta mil muertos,
¡doscientos ochenta mil muertos!

El Japón,
aquel lejano archipiélago,
despertó a nuestros ojos
como un huracanado piélago de muertos.
El Japón,
aquella angustia vieja por nadie conocida,
nos descubrió su vida
con sus muertos.

Las 2001 Noches
ES UNA REVISTA Y TAMBIÉN 
UN CICLO POÉTICO–MUSICAL
Todos los martes a las 20,30 h. en el
BAR CELTA
de Buenos Aires (Sarmiento y Rodríguez Peña)
Coordinadora: Lucía Serrano
Último martes de cada mes se presenta 
LAS 2001 NOCHES
Informes: Enciso 1363 - Tigre
Tel.: 4749 61 27 - luserr@hotmail.com

El Japón,
sólo un grupo de Tojos, fetiches y asesinos,
nos descubrió su pueblo
con sus muertos.
Y ahora dicen: fue un error,
piden disculpas,
no volverán a hacerlo.

Que recuerden los pueblos de la tierra.
Que recuerde París,
que sus calles transitadas por mis sueños
no vean la muerte.
Recuerda Roma,
que tus siglos tuteándose en la gloria
no vean la muerte.
Recuerden Pakistán, Malasia y Bombay,
que vuestros nombres aún cubiertos en mis ojos por leyendas
no vean la muerte.
Recuerda Londres,
que tus plazas cuidadas por leones salvados por la guerra
no vean la muerte.
Recuerda Stalingrado,
que el amor por ti salvado
no vea la muerte.
Recuerden Oslo, Sofía, México y Río,
que vuestros niños tomados en las rondas
no vean la muerte.
Recuerden Madagascar, Santiago, Pekín, Buenos Aires,
que vuestros ojos mezclados en la espera
no vean la muerte.
Recuerda Madrid,
recuerda porque todos te recuerdan.
Y tú, mi Córdoba recuerda,
que no quiero que veas la muerte.
Recuerden todos:
tú, madre mía que crees en tu hijo,
y tú, mi hermano enamorado,
y tú, amigo de mis venas,
y tú, compañero que nunca he traicionado.
Recuerden, recuerden, recuerden...

Fue en Hiroshima,
un seis de agosto de hace siete años;
y doscientos ochenta mil muertos
por el aire de su última mañana,
rebasaron la esclusa de los cielos con sus alas.

PENSANDO
EN CÉSAR VALLEJO

¿Y qué hace cada uno con sus muertos?
Yo los como.
Los hago huesos míos,
agrego esa adherencia al paladar,
otra costilla al costillar, una rótula nueva.
Los hago compañeros de la noche
cuando parece que a muy solas le hablo al hueco de nadie.
¿O será que los muertos se deshacen
y explotan solarmente como las viejas novas
que expanden sus pedazos por todo el universo?
Entonces van con todos. Acompañan a los vivos. Se incorporan.

 

BUENOS AIRES
ESCUELA DE POESÍA GRUPO CERO

TALLERES DE POESÍA

ABIERTOS TODO EL AÑO

Arancel: $ 30

Informes: Mansilla, 2686 PB 2 - (C 1425 BPD) Bs. As.
Teléfonos: 4966-1713/10 (De 10 a 19 hs.)

grupocero@sinectis.com.ar - www.grupocero.org
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EN MADRID
YACO NOWENS
"TENDENCIAS DEL PRESENTIMIENTO"
PINTURA TRANSVISUAL

CIERRE DE LA MUESTRA

VIERNES, 12 DE DICIEMBRE DE 2003, A LAS 20,00 H.

GRUPO CERO - C/. Duque de Osuna, 4 - 28015 MADRID
Tel.: 91 758 19 40 - grupocero@grupocero.org

PRESENTACIÓN DE LA MUESTRA

Teresita Pociello es representante de la Bienal Internacional de Malta, en Latinoamérica (intervienen 105 países).

Comisario General de Exposiciones Internacionales en Museos y Galerías de Arte (París, Francia, Korea, Japón, Italia, EE.UU., Iberoamérica, Medio Oriente).

Ha presidido y es Jurado en Concursos Internacionales de Artes Plásticas: Fundación Mokichi Okada - Japón, Argentina, Venezuela, Costa Rica, para la Biennal de Arte Moderno de La Habana, Cuba; citando algunas.

Asesora de Pinacotecas para Instituciones y Nuevos Coleccionistas.

Editora de su revista de Arte OLEO Y MÁRMOL desde 1986, actualmente bilingüe español-francés.

Instituyó Premios y Becas.

Realizó programas y bloques en Televisión: en Televisora a color de Buenos Aires, en 1988-1993. Teleciencia satelital 1996-1999, además de otros en Venezuela y Ecuador.

Creó la Bienal de Ushuaia en 1989. Y las jornadas de la Plástica en Buenos Aires, a través de su revista, con películas, conferencias y vida de artistas.

Para distintos Organismos Gubernamentales, organizó Bienales, Congresos, Concursos y Salones.

Poeta, crítica de arte, periodista y narradora, escribe para conocidas publicaciones.

Sus críticas, artículos y poesías se publicaron -citando muy brevemente- en: "Diario 2001 de Caracas", Venezuela; "Diario de Caracas"; Revistas "Número" y "Mercado", "Cuadernos del Ecuador", Revista "Cambio", Revista "Arts", Los Ángeles,

EE.UU.; Cadena "Bloque de Armas" de Miami, EE.UU.; Cadena "Caprile". Crítica de arte del Diario "Clarín" de Buenos Aires y Revista "Prensa Económica". Dirigiendo revistas y Suplementos Culturales: "Ondas", en Venezuela. Suplement Cultural del Semanario "Buenos Aires", etc.

Como ensayista y teórica, prologa catálogos sobre la obra de maestros y nuevos valores, de las actuales artes plásticas.

Viene de coordinar anualmente, desde 1997, diversas Muestras Colectivas en París.

A continuación, Teresita Pociello presenta, sintéticamente, la trayectoria del artista YACO NOWENS, que hoy exhibe en nuestra Institución.

Carmen Salamanca Gallego

* * * * * * *

De Yaco Nowens puedo decir que su historia es como su obra, muy personal y a espatulazos. Comenzó estudiando dibujo a los 11 años.

Teniendo 16 años, entró, a la sección Dibujantes del Diario "Clarín" de Buenos Aires, formándose con los mejores diseñadores y diagramadores periodísticos del momento.

Paralelamente, proseguía sus estudios en la Escuela Nacional de Bellas Artes.

Y continuó luego su formación en la plástica, con uno de los más importantes maestros de la Argentina: René Moron.

La trayectoria de Nowens, lo llevó a ser, con el tiempo, uno de los más destacados Directores de Arte en la rama periodística: en los diarios El mundo, El Siglo, Pregón y en diversas revistas literarias y políticas.

ENTREMOS A SU TRAYECTORIA EN LAS ARTES

Sus primeras exposiciones fueron como dibujante, junto con Quino, Garaycochea, Landrú. Todos ellos siguieron distinto camino luego en el arte y en la vida.

Nowens pintó mucho tiempo en soledad. Manifestó años más tarde, que, su actitud para con la pintura, era de una misticidad sagrada.

Afuera veía derrumbarse los mitos y los hitos de la política y de la religión.

Su obra de la década del 60 era netamente confesional. Desde el expresionismo, desfilaban series como "Como los inmigrantes", bares con personajes solitarios, viejos y frustrados anarquistas, –muchos de ellos españoles–, patéticos alcohólicos, todos estos personajes impregnaban sus cuadros en desgarrado color goyesco.

Más adelante, impresionado por los informalistas del "Grupo del Paso" de España y, Pollock y De Koonning de los EE.UU., Nowens transforma su obra hacia una abstracción colorística total.

El resultado es que, en 1973, lo invitan para exponer en Washington; en la Colección Permanente de la OEA, dirigida por Don José Gómez Sicre. Allí, un conocido galerista le propone un contrato para exponer durante 5 años, con la condición de pintar esa misma tendencia cromática que estaba exhibiendo. Fue un momento de decisión difícil para su vida de artista. No estaba en su interés entrar en el juego quedantista que le imponía el mercado.

Nowens no era para estar "copiándose" a sí mismo, durante 5 años o más.

A partir de 1974, expone en Madrid, en Cultura Hispánica, siendo elogiado por la prestigiosa galerista Juana Mordó quien concurrió a su muestra. Desde allí, es invitado a exponer en Venezuela,

Panamá, Puerto Rico, Ecuador, algunos de los países en los cuales residió. Asimismo lo invitaron de Jerusalem, de Italia, como también, el Museo de Bellas Artes SEONAM de Seul, Korea.

Participó en distintas Ferias de Arte Internacional, entre ellas, Arts de San Francisco, EE.UU. ARCO, ARTEBA y Art Miami, entre otras.

Teórico de Arte, conferencista en Jornadas y Bienales, ha hecho televisión en Buenos Aires y Latinoamérica. Es coeditor de la revista ÓLEO Y MÁRMOL.

La Galería y Museo Aguilar de Buenos Aires tiene una exposición permanente de sus cuadros.

Desde hace 7 años, sucesivamente, exhibe, en galerías e Instituciones de París.

AHORA BIEN ¿CUÁL ES EL SIGNIFICANTE EN SU OBRA?

Él mismo confiesa, que los laberintos y los espejos de Borges más el pensamiento existencial y filosófico, de Miguel de Unamuno son sus mejores inspiradores.

Yo agrego a ello que su visión de artista captura la velocidad tecnológica y tecnotrónica de la ciencia, ya que en algunos de sus lienzos observamos la inclusión de seres intemporales, en desconocidos espacios galácticos.

Trabaja con óleos y acrílicos en cualquier dimensión, desde lo  más pequeños formatos hasta grandes tamaños y murales emplazados en distintas partes del mundo.

Elabora y ha expuesto en todas las técnicas: dibujo, grabado, monocopias, aguafuerte, escultura.

Técnicamente, lo observamos imponiendo la ficción de las perspectivas entre planos que avanzan y retroceden.

Asombra al espectador su audacia compositiva, capaz de crear una infinitud de planos en movimiento constante, testimoniados por seres cuasi proféticos, estos nos llevan a Uds... y a mí..., a universos estallantes de luz.

Los dejo con la obra del artista. Muchas gracias.

Teresita Pociello

Madrid, 14 de noviembre de 2003

Miguel Oscar Menassa, Yaco Nowens y Teresita Pociello, el día de la inauguración.

VIVIMOS EN BUENOS AIRES

Presentación el pasado 18 de noviembre de 2003, de 
LA POESÍA NO SE ENAMORA NUNCA

Estábamos, desde hacía unos días, transitando un noviembre más propio de Madrid que de Buenos Aires.

La lluvia y el viento frío amenazaban empañar la convocatoria de lo que se había constituido en evento de cierre de las actividades de la Escuela: la presentación del video poético-pictórico-musical "La poesía no se enamora nunca".

El lugar elegido, un bellísimo petit hotel de comienzos del siglo XX en pleno centro de la ciudad, bar de tapas y vinos como recepción, el restorán-bistró en la primera planta y la sala de proyección al fondo, separada del cuerpo principal del edificio por un parque con fuente de agua y añosos árboles.

De a poco, la sala se fue poblando de rostros conocidos y nuevos, con un gran predominio de jóvenes curiosos, que a tal punto llegaban, que excedieron toda previsión, compartimos butacas y otros acompañaron la proyección de pie.

Tom Lupo rompió el silencio, más bien organizó la apertura con palabras alusivas a la realización del video, habló de Miguel Menassa y de lo que consideraba su gran generosidad y su falta de timidez a la hora de mostrar sus producciones, de lo cual esta composición daba claras muestras: su poesía y su pintura enlazadas a la música del talentoso Ricardo Iapichino, para quien pidió un aplauso ya que estaba presente en la sala.

Agradeció la incesante labor cultural del Grupo Cero y volvió a maravillarse de que en los tiempos que corren y en una noche como aquella, la poesía tuviese el poder de reunir tanta gente.

Luego siguieron unas palabras en la voz de Alejandra Madormo, que introdujeron a los presentes en la novedosa creación que estaban por disfrutar. Un género, por cierto, cercano a otros, pero no clasificable. Citó interesantes antecedentes históricos de asociaciones de diversas disciplinas del arte, como Dalí con Buñuel, Picasso con Clouzot, Giacometti con Drotte. Y así, en ese clima expectante que se había generado, comenzó la proyección.

Esa noche, paseé mi mirada por la gente, me alucinaba ver el impacto causado por tanta belleza simultánea.

La nota larga de un chelo cabalgando en la voz de Menassa que decía..."Vivir acompañado no es un consejo, es la única manera de vivir...", mientras la espátula desgranaba del azul de prusia, un amarillo limón y un rojo siena.

Y los látigos que espantaron los caballos atados al cuerpo de Tupac Amaru, se desplegaban implacables sobre el lienzo, mientras gemía el oboe.

Enrique Molina escribió: "Todo termina, los viajes y el amor.

Nada termina...".

Y nadie se levantaba de sus butacas, entonces comprendimos que teníamos que dar algo más. Alguna muestra más del infatigable y gozoso trabajo del Grupo Cero. Y proyectamos entonces el cortometraje "La mujer y yo", producido en Buenos Aires el pasado mes de agosto.

Risas hasta el paroxismo ante las imágenes, silencio reflexivo frente a los parlamentos, y un aplauso largo, sentido, al final.

Alguien dijo: "Qué libertad, mi Dios!!...", otros enfantizaban lo extraordinario de la idea, jóvenes estudiantes de cine y psicoanálisis abandonaban lentamente la sala murmurando... "qué bueno, qué genial...".

Y fuimos felices... otra vez.

Inés Barrio
Taller de poesía de los viernes a las 11 h
coordinado por Miguel Oscar Menassa

Si usted vive en Buenos Aires
¡y ve cada cosa!
aquí tiene su columna

Presentación del libro de poesía

DIVÁN DE SUEÑOS
de Carlos Fernández del Ganso

SÁBADO, 13 DE DICIEMBRE DE 2003 A LAS 20,00 H.
Entrada: 10 euros

Incluye:

- Un ejemplar del libro
- Una papeleta para la rifa de un cuadro del autor
- Cóctel

EDITORIAL GRUPO CERO

C/Duque de Osuna, 4 - Locales (Madrid)
Tel.: 91 758 19 40


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VIVIMOS EN MADRID
¡y vemos cada cosa!

JÓVENES PINTORES DEL GRUPO CERO
EN EL CENTRO CULTURAL GALILEO

El Grupo Cero en colaboración de la Red de Arte Joven inauguró el pasado día miércoles 12 de noviembre (hasta el 28 del mismo mes) a las 20,00 horas, en el Centro Cultural Galileo, una exposición de pintura con cuatro de sus pintores jóvenes más representativos: Alejandra Menassa, Jorge Fabián Menassa, Manuel Menassa y Magdalena Salamanca.

La exposición está compuesta por 38 cuadros de pequeño y mediano formato, todos ellos pintados al óleo y con un precio accesible entre los 200 y los 400 euros.

Visitamos la exposición un sábado en la mañana, muy temprano.

El día está gris y las nubes se agolpan invitándose mutuamente a la lluvia. No parece un día muy afortunado para ver cuadros. La luz no acompaña y el frío parece adormecer los sentidos. Sin embargo, cuando entramos a la sala de exposición quedamos impactados. La atmósfera otoñal, opresiva y fría, da paso a un aire cálido de libertad y de colores efervescentes que nos obligan a abandonar nuestros abrigos y algún que otro prejuicio, referente al día ideal para ir a ver una exposición.

Contra toda expectativa, los cuadros no están organizados por autor, sino por temáticas y por líneas. Aunque destaca la presencia de una Escuela (en un mundo en el que se pretende no tener maestros y rendir el falso culto a la originalidad), vamos distinguiendo poco a poco el estilo particular de cada pintor.

El cuadro "Turbada memoria" de Alejandra Menassa nos da la bienvenida y nos invita, con sus verdes y sus rojos encendidos, a descubrir la suavidad de unas líneas no exentas de intensidad y de apasionamiento. La pintora prefiere los grandes formatos y los trazos amplios, así como los colores vivos y llenos de luz. "Alegoría del color", "Tectónicos movimientos" o "Llanto del fin del mundo" son algunas de sus obras más llamativas.

Jorge Fabián Menassa nos parece, de los cuatro, el autor que más registros investiga. Sus cuadros pasan de la dulzura y de la elocuencia de "Tu rostro en los rincones" a las oscuras y terribles pasiones de "Llanto seco", un cuadro donde el autor se atreve con el negro y sale victorioso con un azul desafiante. "Laberinto sin entrada ni salida" es otro de sus cuadros que sorprende por el cambio de trazos y el inesperado resultado.

Manuel Menassa prefiere los pequeños formatos. Cuadros como "Perdida orientación", con su atrevida combinación de grises y cremas, nos traen inmediatamente a la memoria el estilo de Rothko y su corazón torturado. Creemos, sin embargo, que es en los formatos grandes donde este joven pintor encuentra las verdaderas dimensiones de su expresividad. "Ceremonia indígena" o "Clamores de olvido suenan", con su simplicidad de trazos, el primero, y sus vigorosos trazos de color, el segundo, verdes, rojos y fucsias, son las frases, por decirlo así, más expresivas de Manuel.

Magdalena Salamanca ama el lujo. Sus cuadros, como en "Seda y diamantes", están llenos de lujuria y derrochan feminidad. Los títulos, así como los colores y los trazos de la autora revelan la sensualidad.

Este aspecto no impide que nos muestre, como en su magnífico "Pájaros de Iguazú", su capacidad de síntesis y de abstracción. Sorprende la madurez de sus trazos y la facilidad con que cambia de registros, como en "Huella de cíclope", magnífico cuadro donde los rojos y los cremas resuelven su diálogo en la sombra.

Para terminar, un último dato: Han pasado sólo tres días desde que se inaugurara la exposición y ya se han vendido 12 cuadros.

Hay quienes no pierden la oportunidad de invertir en el futuro.

Ruy Henríquez
Taller de poesía de los sábados a las 17 h,
coordinado por Carmen Salamanca Gallego


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DIVINA MOMEDIA

"Toda colaboración con Borges equivale a años de trabajo"
Adolfo Bioy Casares

Decía Bioy Casares que toda colaboración con Borges equivale a años de trabajo. De eso se percató la Editorial Emecé al titular el libro de "Museo". Años de trabajo entre poesía y pintura codo con codo dan como resultado algo parecido a un museo: la muestra permanente de Miguel Oscar Menassa en la Escuela de Psicoanálisis y Poesía Grupo Cero de Madrid. Predomina en la exposición el paisaje como tema y como técnica, el color.

"Hay varias maneras de pintar paisajes -afirma el sabio Shan Sui Hsün-. Pueden extenderse en grandes composiciones y, sin embargo, no contener nada superfluo: Pueden estar condensa os en una escena pequeña, pero sin faltarles nada". La pintura de Menassa es escritura, no es sino una activa deambulación en pos de lograr el verbo exacto, que es como decir el color exacto, sabiendo que es imposible. El instante mágico donde se manifiesta, en medio de una total quietud, la luz más espectral y el silencio más completo, algo así como un "fin del mundo" nada apocalíptico, porque lo que se nos revela en esa mágica suspensión del tiempo es el fervor de la naturaleza y nuestro privilegiado destino como testigos de su sobrecogedora belleza. Hay diversas formas para encarar este misterio, pero ninguna tan directa y perentoria como la que, a través de los sentidos, nos proporciona el arte, el único medio al alcance para mostrarnos la elocuencia de la naturaleza que circunstancialmente nos cobija.

El óleo sobre el lienzo de Menassa se convierte en un accidente

geográfico, una protuberancia mínima. Después las sucesivas capas de pintura se acumulan tal y como un fenómeno natural. Como si en un glaciar hubiera un tronco de árbol o una piedra, el hielo se va acumulando ahí, y forma una duna. Es la idea del cuadro como una cosmogonía, como una especie de mundo. Todo aquí está quieto y en fuga, idéntico y cambiante, próximo e inalcanzable. Todo fluye con orden. Son los reflejos los que provocan la melancolía del contemplador, que observa y siente la temporalidad de la luz como un bello final irreversible. Mas, "no temáis ya: el crepúsculo florece para los que aman, para los afligidos y nos sumerge en el seno del Padre", Dante Alighieri, La Divina Comedia.

Rosa García
Taller de poesía de los sábados a las 15,15 h,
coordinado por Carmen Salamanca Gallego

GRUPO CERO
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Tel. 91 883 02 13
Previa petición de hora

GRUPO CERO
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DEPARTAMENTO DE CLÍNICA
Tel. 91 682 18 95
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ESCUELA DE POESÍA GRUPO CERO

TALLERES DE POESÍA

Desde 40 Euros al mes

ABIERTA LA MATRÍCULA

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Teléfono: 91 758 19 40 - Fax: 91 758 19 41
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Fernando Ámez Miña (Madrid) 360,€
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José María Blasco (Barcelona) 360 €
Stella Cino Nuñez (Madrid) 360 €
María Chévez (Madrid) 360 €
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PATOLOGÍAS FIN DE SIGLO

Un principio de siglo, en realidad, donde todos nos parecemos en algo. La drogodependencia es extrema, toca todos los niveles de la sociedad. En una realidad donde sólo pueden triunfar los superhombres, la gente busca desesperadamente ayuda, algo que les permita sentirse más normales, con más energía, con más imaginación, más, más, más... Y así cae en los brazos de la heroína, cocaína, alcohol, marihuana, genioles, antidepresivos, pastillas para comer, pastillas para no comer, sustancias para activar la capacidad sexual, pastillas para tranquilizar los nervios, los juegos de cartas, el tute cabrero, las máquinas tragamonedas, los caballos todos los días y seis quinielas diarias, bonoloto, primitiva y luego están los que se drogan con las personas. No aman a nadie, no desean a nadie, pero están todo el día acompañados y hay, todavía, algunos que para darse importancia hacen escenas de celos aunque no exista ningún amante y llegan a creer que las personas se pueden tener o no tener.

Algunos ambicionan morir de la misma enfermedad que murió su madre y mueren sorpresivamente, en la vía pública, atropellados por un camión cargado con un millón de litros de leche fresca.

Y otros que, aparentemente, ejercen la libertad plena y, sin embargo, terminan muriendo de la misma enfermedad sombría del padre.

Ella, por ejemplo, quería enfermarse de los testículos pero no tenía testículos. 

Él quería tener un tumor de ovarios pero no tenía ovarios.

Ella lo quería sólo para ella.

Él no la quería ni siquiera para él.

Después fueron obligados a vivir juntos.

Él, por fin, hizo como que la quería.

Ella, por fin, hizo como que amaba a otros hombres.

Todos defendían el mismo amor, pero nadie lo tenía.

Ella, entonces, pidió su libertad, él, entonces, le dijo que la amaba.

Ella retrasó su proceso de liberación un siglo más.

Ella, aburrida, se puso a hacer el amor con sus amigas y de paso sentían que luchaban por su liberación.


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Él se sintió abandonado por ella y cayó en la droga y la homosexualidad e inventó el SIDA, para que ella fuera fiel.

Ella, ya que no quedaba otro remedio, pidió a cambio de su fidelidad algo de poder.

Le dieron el 25 por ciento de todo que, como sabemos, no sirve para nada.

Para realizar alguna acción, tenía que pactar con varios hombres y siempre ocurría lo mismo: Alguno de los hombres le decía que la amaba y ella abandonaba por un tiempo la revolución hasta que se daba cuenta que él hacía de cuenta que amaba a todo el mundo, también a ella.

Algunas veces se encontraba con un poeta, pero eso era lo más prohibido.

Ella amaba tanto que un poeta la amara que él organizó un sin fin de congresos de escritores y contrató a los escritores restantes para las secciones literarias de los diarios y de esa manera terminó con todos los poetas.

Ahora ella aprendió a llorar y a escribir, en poco tiempo más comenzará la guerra.

Él reinventa enfermedades del pasado para provocar clemencia.

Ella se enferma como él de todo y lo odia y ya no sabe si existe alguna independencia.

Él le dice, una vez más, que la vida es así y a la mañana siguiente los dos van a trabajar.

Las amigas de ella y los amigos de él, también, van a trabajar.

Digamos que hoy día nadie soporta a nadie como un semejante.

Cada uno de los seres humanos somos para los otros seres humanos como cuerpos extraños. Al encontrarnos no podemos otra cosa que producir reacciones sensibles y, siempre, descontroladas, algo así como las viejas reacciones antígeno anticuerpo o semejante.

El cáncer, el SIDA, las enfermedades del colágeno, el infarto de miocardio (la mayoría de las veces) lo demuestran.

La enfermedad, la más grave patología de fin de siglo sería entonces que no aguantamos a nadie.

Esa manera heroica en que el poema, de lo visto y vivido por todos los hombres, genera una nueva realidad donde lo visto y lo vivido ya no tienen ningún sentido, es tarea única de la interpretación psicoanalítica, con lo visto y vivido (el discurso manifiesto la asociación libre) generar una nueva realidad donde los síntomas pueden no ser necesarios.

Habrá entre nosotros algún arrebatado que le quiera sacar la piel al psicoanálisis, desnudar al psicoanálisis delante de todo el mundo para mostrar los fundamentos de su existencia científica, pero no encontrará lo que busca, ya que para Freud el fundamento de la existencia científica del psicoanálisis es la Poesía, es decir, que la Poesía es, también, un concepto.

Y este tiempo donde la Poesía es, también, un concepto en el campo del psicoanálisis, tiene nombre y apellido y se denomina Grupo Cero y si he llegado a nombrar lo que hubiera preferido que nombraran ustedes, es para poder hablarles de las dos más grandes patologías de fin de siglo: El psicoanálisis, herido a muerte por el sentido, ya no sabe callar para que hable lo Otro, y la Poesía, herida a muerte por el postmodernismo, ya no puede generar nuevas realidades y se conforma con contar historias ya vividas.

Miguel Oscar Menassa



 

Aviso para todos aquellos que puedan contarnos algún detalle interesante, anécdota de la Editorial Grupo Cero o de sus escritores, de los 30 años de vida de la Editorial, aquí tienen su columna.

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