LAS 2001 NOCHES ÍNDICE NÚMERO 25

EDITORIAL "U"
NOTAS DE DIRECCIÓN PABLO DE ROKHA POR PABLO DE ROKHA
FELIX GRANDE CANCIÓN DE ADIÓS
LA EDAD DE LOS MISILES CÍRCULO
JOSE GARCÍA NIETO AUTORRETRATO DE ADOLESCENCIA
LA PARTIDA FRESCORES
CARTA A JOSÉ LUIS PRADO JORGE LUIS BORGES
AFORISMOS LA ROSA DE PARACELSO
VOLTAIRE SOCIOS DE HONOR
PABLO DE ROKHA COLECCIÓN PSICOANÁLISIS Y MEDICINA
ESTILO DEL FANTASMA ....Y LLEGÓ EL PSICOANÁLSIS

EDITORIAL

SOBRE
LA IMPOSTURA
INTELECTUAL
Entrevista a Miguel Oscar Menassa
realizada por la
CNN PLAFF
Entrevista a Miguel Oscar Menassa
realizada por la
CNN PLAFF

Periodista.- ¿Qué opina, como Director, de las 2001 Noches, la revista de poesía de mayor difusión del mundo? Además quisiera escuchar sus opiniones acerca de las declaraciones del Director de la revista De Brolis.

MOM.- Primero me gustaría aclararle que Las 2001 Noches, publica 95.000 ejemplares por mes de difusión gratuita, pero no sabemos si es la revista que más se lee en el mundo.
En cuanto al fulano, decirle que los libros no muerden, que además de venderlos (que no está mal) de vez en cuando puede leer alguno; porque certificar la "seriedad" de un filósofo por ser estadounidense, como hizo ese señor por televisión, es cosa de ignorantes, de relajados mentales, de insuficientes.

Periodista.- ¿Tiene alguna opinión sobre el físico estadounidense Allan Tutifruti?

MOM.- Bueno, lo que tengo no es una opinión o, mejor dicho, es una opinión convalidada.

Periodista.- ¿Puede decírnosla?

MOM.- Sí, si usted quiere.

Periodista.- Sí, sí, por favor..

MOM.- EL señor Allan Tutifruti es un BOLUDO.

Periodista.- Pero por qué dice eso, Usted que es un poeta.

MOM.- Bueno, yo no lo digo, todo el mundo lo sabe "TODOS los ESTADOUNIDENSES son Boludos", por eso siempre atacan con armas muy poderosas.
No tienen argumentos intelectuales, son impostores.


Definición de tutifruti: Aquél que no se puede ganar la vida con lo que sabe hacer más o menos bien (por ejemplo un profesor de física en una Universidad de mala muerte) y comienza a trabajar de cualquier cosa, hasta de Epistemólogo de la ciencias conjeturales, gana un poco más de dinero pero lo hace todo mal.

 

FERIA DEL LIBRO
DE MADRID

CASETA 41

DEL 28 DE MAYO 
AL 13 DE JUNIO

PARQUE DEL RETIRO

NOTAS DE DIRECCIÓN

19 de enero de 1999, Madrid, Princesa 17. Carta Nº1

Un hombre muerto, también, es un hombre viviendo con miedo.

Por eso, precisamente, amor mío, declaro la libertad, y habito, sin ningún decoro, la ropa de los soldados muertos. Esos soldados, hechos a la tierra sangre de tantos como uno, tierra de uno, esa tierra de los soldados muertos por la libertad. Patria de mí, tierra arrasada, cielo vuelto carmín, carmín de muerte. De baile, carmín de baile, pero hasta morir.

Y ella se dejaba arrastrar todo lo que podía y yo la besaba y ella besaba los labios muertos de los soldados en la guerra y uno que otro muerto se relajaba y moría en paz y alguno se abrazaba con furia a tus labios y tu sangre fresca, margarita que nunca deja de caer, rociaba el provenir de próximos encuentros y la bestia, sin estar saciada ni agradecida, dejaba de latir, moría, por ahora, para poder vivir en el futuro.

La fui separando del resto y contra la pared del fondo, donde la enredadera creía que trepaba, le tape con una mano la boca para que no gritara de sorpresa y le dije, tranquilamente, que la amaba y ella se dejó caer, boca de nadie, muerta de la guerra, en un verso de dolor y atravesó mi miedo para siempre.

Miguel Oscar Menassa

Jueves 21 de enero de 1999. C/ Princesa 17.Carta Nº 2.

Todos lo sabemos. Alguien contestará. Alguien morirá antes de contestar. Todos lo sabemos. Hay una manera de llegar y millones de maneras para no llegar. Todos lo sabemos, de golpe viene el sol y lo quema todo con su fuego, lo deja todo seco, perdido. Y cuando el sol se aleja, todo se pudre sin su amor, el llanto nos ahoga.

La posibilidad de estar y de no estar al mismo tiempo son posibilidades únicas de lo humano (quiero decir psíquico). Ya que la ciencia no se equivoca donde determina que el campo físico hace imposible el acontecimiento de dos fenómenos simultáneos. Casi en los opuestos la consistencia del campo psíquico se fundamenta en el acontecimiento permanente de fenómenos simultáneos. Reprimir esta capacidad vital de lo psíquico, produce enfermedad.

Una interpretación psicoanalítica sería, entonces, ese acontecimiento (palabra, acto, producción de lo nuevo) que consigue establecer no tanto lo que me determina como pasado sino, precisamente, aquello que me determina como futuro.

El candidato deberá atravesar el camino que va desde la determinación familiar (el pasado) a la determinación desde el futuro fin de análisis, que nunca conseguirá, ya que es, él mismo, con su condición de psicoanalista en formación, el que genera la repetición de lo diferente.

El inconsciente se produce por interpretación, para un psicoanalista en formación, no quiere decir ninguna otra cosa que ambicionar terminar con su psicoanálisis, es ambicionar terminar con el concepto de pensamiento inconsciente, es decir. el psicoanálisis se ha cerrado para él, como camino Posible.

No que no pueda seguir intentándolo. Por ahora no podrá ejercer como psicoanalista.

Miguel Oscar Menassa

Viernes 22 de Enero de 1999, Princesa 17, Carta Nº 3.

Comenzar una nueva vida todos los días, es algo que pueden casi todas las personas, casi todos los días. Lo que no puede casi nadie es seguir viviendo la nueva vida cuando pasan las primeras 24 horas.
Por eso, me digo, es tan difícil, a veces, algún compañero de viaje, un caminante amante del camino que nos toca recorrer.
Dicen los luchadores que grandes soledades abren grandes caminos pero que solos nunca podremos algo grande.
Quién velará mi sueño en los picos más altos de los Andes?
Y nada me responde.
Es por eso que no quiero llegar a ninguna cumbre a menos que alguien, alguno, quiera llegar conmigo.
Ni sexo, ni dinero pueden más que las altas cumbres, pero a las altas cumbres solo se puede llegar acompañado. después, también, permanecer, cuesta lo suyo: un amor, dos amores, miles de amores, para no caer.
La tarde es noche en mí, en pleno invierno, pero estoy contento. Ya han pasado dos semanas de haber comenzado a vivir una nueva vida y todavía, estoy en ello. Estoy contento.

Gracias por existir

Miguel Oscar Menassa


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Sábado 23 de enero de 1999. Princesa 17.Carta Nº4

Haber inaugurado con las tres cartas anteriores mi espacio en Internet, me ha llenado de un nuevo entusiasmo, sentir que sentado cómodamente en un sillón, especial para estar sentado, pueda poner mi palabra al alcance de infinitas escuchas.
Algo así como un nuevo amor. No me importan mucho los resultados, sino la práctica del nuevo amor.
Poder decir algún día: Una vez, yo tuve un nuevo amor y me dejé llevar por unos pobres besos hasta la muerte, casi hasta la locura.
Y todo fue el color de mis apetencias. Y respiraba para que existiera el aire y abría mis ojos para que el sol no dejara de brillar.
Y tocaba con frenesí la guitarra de mis amores muertos y era un quejido insostenible, mis propios versos se dejaban caer como flores marchitas, abrumados por el peso del amor. Era un borde donde había un dolor a punto de romperse, un dolor perdiéndose, el nacimiento de una nueva vida, un dolor muerto.

Gracias por existir

Miguel Oscar Menassa

Domingo 24 de enero de 1999. Princesa 17, carta Nº 5

Hoy estoy en mi casa haciendo el domingo. Después del grupo de poesía de la mañana, ahora las 4 y 30 de la tarde esperando la, verdadera, hora de la verdad. Los partidos del domingo.
Alguien ganará, alguien perderá. Y traeré la luz y me daré cuenta que no era para tanto. Un verso, también, puede traer la luz.
A veces me siento, con algunas personas, una persona antigua. Me da un poco de risa, pero me doy cuenta que los años, también, pasan para mí.
Los versos no aman, ni odian, vamos, Menassa, puedes escribir un verso.
No se lo que me pasa, estoy como encerrado en otros. A veces, la libertad acontece cuando me dejo caer en mí.
El poema lo voy a dejar para más adelante, hoy sólo puedo estas frases quietas, alejadas de todo porvenir. La idea de escribir una carta todos los días quedó rota, parece ser, con los domingos pero, sin embargo, algo tendría que poder...
Por ejemplo: Tened cuidado con algunas frases de Menassa.
Cuando nos dice el animal grande no ataca sólo se defiende, está hablando, ciertamente de animales y de hombres de gran riqueza, ya a que a nosotros, los trabajadores, los poetas, siempre nos atacaron animales mucho más grandes que nosotros y mucho antes que nosotros pensáramos en atacarlos.
La vida es leve para quien ya no depende de sí mismo.
No sé lo que me pasa hoy con la existencia de los hombres.

Miguel Oscar Menassa

Lunes 25 de enero de 1999, Princesa 17, Carta Nº 6

Ayer, domingo, no pude casi nada, tres o cuatro letras para sentir que algo estaba construyendo, que algo en mí, vivía, todavía.
Hoy sobro en el mundo. La gente me ve y pasa de largo, nadie quiere comenzar la conversación que, claramente, tendrán que tener con el Director de la Escuela.
Pienso que el silencio de los pueblos es el comienzo de su propia destrucción.
En Madrid están todos muy ocupados en tratar de descifrar cómo fue que se fundó con ellos. En Buenos Aires, están todos muy ocupados en convencerse que podrán solos, sin ellos.
Nadie concibe el futuro como determinando nuestro presente. Nadie se anima a vivir como si viviéramos 200 años, aunque todo termine mañana.
Si te beso pensando que moriré mañana, ya soy un hombre débil, un hombre a quien no le importa un carajo que te guste o no te guste el beso. Mal beso he de darte.
Si te beso abrazado al sol del mañana, habrá en la historia de los amores, un beso, un fuego, algo para contar.
Ese espejismo sordo que me llama desde la música, lo reconozco, es el amor que vuelve, la terquedad de lo vivido queriendo ser canción.
Una interpretación psicoanalítica debería sorprendernos a todos. EL OTRO no es nadie.

Gracias por existir

Miguel Oscar Menassa

FÉLIX GRANDE
España, 1937


LA EDAD DE LOS MISSILES

Quería ir a Marte en el cohete. Bajó a la pista en las primeras horas de la mañana y a través de los alambres les dijo a gritos a los hombres uniformados que quería ir a Marte. Les dijo que pagaba impuestos, que se llamaba Pritchard y que tenía el derecho de ir a Marte. ¿No había nacido en Ohio? ¿No era un buen ciudadano? Entonces ¿por qué no podía ir a Marte? Los amenazó con los puños y les dijo que quería irse de la Tierra; todas las gentes con sentido común querían irse de la Tierra. Antes de que pasaran dos años iba a estallar una gran guerra atómica, y él no quería estar en la Tierra en ese entonces. Él y otros miles como él, todos los que tuvieran un poco de sentido común, se irían a Marte. Ya lo iban a ver. Escaparían de las guerras, la censura, el estatismo, la conscripción, el control gubernamental de eso o de aquello: el arte o la ciencia. ¡Que se quedaran otros! Les ofrecía su mano derecha, su corazón, su cabeza, por una oportunidad de ir a Marte. ¿Qué había que hacer, qué había que firmar a quién había que conocer para embarcar en un cohete?

RAY BRADBURY

... Lloro sobre la suerte del mundo y la mía

CÉSARE PAVESE

1

Baja desde el futuro un tufo a crimen ecuménico
el mono horrible de la muerte espesa
remontando la selva calcinada que muestra el vaticinio
amanece jugando sobre los hombros del presente infectado
el mono horrible con su mueca colorada epiléptica
tira de las orejas a américa a asia a europa
retuerce la nariz al rostro occidental
mete los dedos en los ojos de oriente
y atormenta a la hoja del calendario que esta noche
con la unción del terror arrancamos entre silencio
desciende avanza esa bufaratada de infortunio
es como un tren de pudre que recula hacia ahora
con el furgón de cola cubierto de gusanos
y la locomotora vociferando ardiendo
diluvia una noción de llamaradas gigantescas
sofoca el hondo amago de los hongos horrendos
nos refuta la visión entrevista de un dolor general desde donde
como avispas locas manarán las quejas metálicas
imágenes de pueblos derritiéndose como azúcar morena
un fragor de infinito final de lumbre extraordinaria
un resuelto vastísimo como un átono coro
que interpretara augusto a las incalculables agonías

entre la urdimbre de lianas de los congresos de la paz
entre la fronda pantanoso de la bolsa del armamento
ágil y alucinante peludo apocalíptico baja desde el futuro
avanza el mono horrible de la muerte avanza oliendo
a multitudes agrietadas a naciones recubiertas de astillas
el mono llega haciendo cabriolas se detiene y restriega
en la epidermis del presente su bárbara pelambre
y se masturba cínico colgado del horro que anticipa
péndulo sonriente y espantoso miradlo

el tiempo se ha caído en un embudo loco
y gira y se revuelve y se transforma en una gelatina
que hiede al tenso crimen que estalla en el futuro
el tiempo desconchado desordenado avanza y retrocede
se contrae y se expande perdidas sus bisagras
como un motín de puertas al abordaje del vacío
el tiempo retorcido sin brújulas sin mandos
clama eructa enloquece y a los pies del presente
descompuesto vomita sus venideras hecatombes

2

(Tenemos miedo. Tenéis miedo.
Nosotros, para quienes ni existe
la calderilla del poder, subimos
por la espina dorsal del miedo.
Vosotros, a quienes el poder os es servido
matinalmente junto al desayuno,
descendéis por la espina dorsal del miedo.


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Tenemos miedo. Tenéis miedo.
Pero mientras que nuestro espanto
segrega miradas circulares, busca
grietas de humanidad a lo largo de la amenaza,
vuestro pánico graso solamente rezuma
venalidad y odio. Nuestro miedo
es igual que un antílope en el bosque incendiado;
el vuestro, un gato oscuro, arrebujado de arañazos.
Nuestras manos hinchadas de terror
buscan únicamente manos;
las vuestras buscan mapas,
y tórridos decretos y fusiles.

Tenemos miedo. Tenéis miedo. El nuestro
es apesadumbrado y deambulante;
el vuestro, acorazado y tumefacto. Todavía,
pulpos de hipocresía, salamandras bursátiles,
todavía hay clases entre los espantados.
Todavía hay diferencias de matiz que advierten
la víctima en un miedo y en el otro la hiena.)

3

Se acabará oír mirar nacer
el venero del mundo se quedará obstruido
el manantial que baja entre las grietas de las peñas
luego sin ojos sin oídos sin labios ni hocicos que lo usen
viudo y errante sonará por las faldas de la montaña
como un balido dilatado y solo
-nunca la soledad habrá tenido tantísimas campanas-
torcidos vegetales con la fibra reseca cerrarán sus testuces en la tarde vacía
y el cogollo de polvo de los caminos miserables
irá borrando lentamente las antiguas pisadas:
hablo de la desolación

el mar los cinco océanos lamiendo
con su lengua bovina los arrecifes calcinados
y en los puertos pesquemos las barcas con su nombre de hembra
amable y torpemente escrito debajo de la quilla
una vez ya podrida la maroma otearán por la costa
bamboleándose humildes en el ir y venir de las mareas
algún velero inerme errará como un cáncer
sobre la superficie del agua solitaria:
hablo de la desolación

donde una raza hubiera sobrevendrá una estepa
interceptada vagamente por montones irregulares
de materias innominadas y de escombros enfermos
en los campos concisos y como rastro de la locura
brillarán entre el abandono las camisas de las serpientes
cadáveres de cuervos y de grajos pernoctarán de día y de noche junto a cadáveres de reses en atroz camaradería:
hablo de la desolación

4

miradlo, ahí está todo mirad bien el diario
que alguno de vosotros depositó en la mesa
con la unción del terror

mirad bien el gorgoteo de todos esos titulares
que algún linotipista compuso lentamente
con la unción del terror

recorred esas crónicas meticulosas que alguien
mirando por encima del hombro tecleó sobre la máquina despacio
con la unción del terror

sumad todo el silencio del periodista en sus informes
sumad la lentitud del cajista en su sótano
sumadle al viejo vendedor del kiosco su temblor boreal
sumad la expectativa inerme del amigo que puso
ese periódico en la mesa
¡y abocicaos en ese impreso
como vacas sedientas y saciaos! y miraos después
los unos a los otros chorreando babillas de terror
desde las comisuras que han bebido y leído
y rumiad luego extenuados
en esta habitación donde el diario preside
¡y vociferad de una vez con las mandíbulas de bronce
ante esas grietas que se abren como unas fauces de prehistoria!

5

como un ecuador criminal cuelga el filo de un hacha
que de un cercén promete liquidar a la historia la historia
lo que ha sido algo más que un macizo concepto
la historia lo que ha sido la urdimbre emocionante
de una conducta universal y un fragor de futuro
arrebato adobe a adobe y sílaba tras sílaba

humanismo coraje la emoción misteriosa de la vida
todo el largo cordón umbilical mediante el cual los siglos
se insuflaban el uno al otro alimento para nacer
la permanencia modificada que venía desde épocas remotas
las vaginas abriéndose como sangrientos túneles

al paso de las asunciones toda esa celular aritmética
toda esa turba de pasión y de esfuerzo fue la historia

todo el bárbaro ceño del amor
la multitudinaria voluntad de camaradería
los musculosos sueños de aquellos que empleaban su existencia
en combatir las causas del miedo y del desastre
aquellos luminosos desprendidos segregando futuro
aquella obcecación purísima que era un imán aquello
aquello fue también la historia

la historia era también la nervatura de las esperanzas
ese relevo inmemorial de los hombres de ciencia
combatiendo obstinados a los males mortíferos
a la busca de un cósmico resuello de alivio y de fortuna
si mientras giraban los planetas majestuosos
y crecían las galaxias y se dilataba la mañana del mundo
ellos con batas blancas manos limpias y pequeñas necesidades
miraban a los cancerosos retorcerse en sus vidas únicas
y corrían hacia sus rincones sus materias sus cálculos
con la idea del servicio humano como un clavo en su corazón
la suma de esos grandes calenturientos era también la historia

la historia fue esa marcha ese avance de fiebre
ese alpinismo llameante por la montaña de las edades
ese proyecto general de pasos ese búcaro gigantesco
donde el agua del tiempo alimentaba las flores de los actos
esa mirada taladrante a la persecución del porvenir

¿el porvenir? hoy cuelga un hacha incomprensible
sobre la yugular de la historia el hacha chirriando pendulando
convierte el porvenir en un minuto en un segundo en nada
convierte a la conciencia en una llaga en un harapo en un escalofrío ¿el porvenir? ¿la historia? ¿la grandeza? ¿la multitud? ¿el hacha? ¡fuimos muchos amamos creímos quisimos lo mejor para todos!

6

(dan ganas de matarse y de llorar al otro borde del suicidio
ganas de ser un muerto que llora todavía
ganas de estar en una caja rodeado de aquellos que te aman
y continuar llorando amarillo hediondo
llorando por las quietas mejillas apagadas
dan ganas de llorar desde el subsuelo de la muerte
y contagiar de lágrimas y muerte a quienes contemplan tu cadáver

hasta que todos muertos en la alcoba callada
no haya más que un llorar de muertos congregados
un fluir de muchas lágrimas desde pestañas frías
un fluir en el silencio y en la quietud y la sombra
un fluir que repitiera dulcemente: asesinos.)

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JOSÉ GARCÍA NIETO
España, 1914


LA PARTIDA

Contigo, mano a mano. Y no retiro
la postura, Señor. Jugamos fuerte.
Empeñada partida en que la muerte
será baza final. Apuesto. Miro

tus cartas, y me ganas siempre. Tiro
las mías. Das de nuevo. Quiero hacerte
trampas. Y no es posible. Clara suerte
tienes, contrario en el que tanto admiro.

Pierdo mucho, Señor. Y apenas queda
tiempo para el desquite. Haz Tú que pueda
igualar todavía. Si mi parte

no basta ya por pobre y mal jugada,
si de tanto caudal no queda nada,
ámame más, Señor, para ganarte.

CARTA A
JOSE LUIS PRADO

Será que le hemos visto el mango al cuchillo,
el sucio interior del mango que una piel brillante cubría;
será que de pronto el cuchillo ha perdido su buscada delgadez;
y se nos ha quedado en la mano, hiriendo
no con la sangre limpia de la herida
sino con la carroña de su elaborada fortaleza.
Será que la palabra cortaba el pan con una demasiada y
utilitaria perfección
y era la hoja fácil a las formas de la amada, de la madre,
de la amistad o de Dios mismo;
será que el cuchillo ahora ha enseñado el infierno que
nuestro uso de hombres cubría,
será que ya el pan está migado hasta la confusión,
hasta la tierra,
hasta el hastío.
Yo he tenido, tengo todavía, un cuchillo con el que he cortado,
con el que he partido a la hora justa,
en una mesa a la que te has sentado,
los manjares que creía posibles para tenerme en pie sobre esto
que hemos dado en llamar poesía.
Parece que hace ya mucho tiempo.
Cuánta sorpresa, ¿te acuerdas?
Cuánto temblor sin definir rozándonos y compartiéndonos
y haciéndonos amigos hasta la hermandad, ¿te acuerdas?
¿Te acuerdas?, ¿nos recuerdas en el camino real de la aventura?
Yo iba un poco delante, y tú, detrás, preguntabas.
Se iba haciendo el cuchillo poco a poco, afilándose.
Y brillaba,
y daban ganas de llorar cuando el corte era claro
y los dos pedazos del manjar aparecían casi comunicados y anteriores,
y un pedazo era yo, o eras tú, o éramos los dos hablando,
y el otro era el que tendríamos que lanzar para bocado de los hombres.
Había hambre en la tierra.
Creíamos que había hambre en el mundo y que tú y yo
daríamos de comer a infinidad de seres que esperaban
nuestros más verdaderos años.
Hace ya mucho tiempo,
hace siglos de aquello;
hace hambre en la tierra; otra hambre hace.
No la que tú y yo hemos visto;
no la de la sed, la de la justicia o la del lecho tibio,
no la de la palabra en flor que acongoje un punto a la primera
muchacha que se apoye sobre un libro.
Hace frío y hambre.
Y sólo el mango de un cuchillo que fue tengo entre las manos.
Y te lo digo a la hora del café como si te hablara a la hora misma de la muerte,
y te lo digo sobre mis hijos y los tuyos como si no supiera que al
hablar de esto está lloviendo fuego sobre sus cabezas.
Estoy haciendo infierno al que acaso puedan asomarse
con espanto un día.
Hace frío que sale del frío que me dan tus versos y los míos al
entrechocarse ahora hablando de tantas cosas que creo
que no importan.
Hace frío y hambre.

Y ya no puedo partir el pan porque sólo el mango del cuchillo está ensuciando mis manos, tan cuidadas.
¿O todo es mentira?
¿O nadie habla, nadie ha hablado nunca desde un horno, desde un nevero que se nos ha negado?
Calor tuyo, frío que me envuelve, o terror de los dos sin poderse entender eternamente.
¿O todo es mentira y hay que callar, callar como los árboles, y elevarse por Dios hasta el instante de la total sequía?
¿O es que de nuevo a nosotros, a mí, tan pobre, tan pulido, tan peinado y de hoy sobre la tierra,
me ha sido dado aparecer en el aire del ángel que Dios
precipitara en aquel día antiguo?
Dime si estoy dejado de la mano de Dios;
si estoy, mejor, dejado de la palabra de Dios,
de la más delgada y oculta palabra del Señor.
Y me callaré para siempre,
y nadie dirá nada,
y encontraré mil fórmulas para pasear mi cadáver por la tierra,
mi insospechada mudez a la que no voy a poder acostumbrarme
porque me he engañado cuatro veces diez años,
cuatro veces los cuatro niños que he sido
para conducir con su confianza ciega
a este hombre de hoy con espanto,
a este desertor de hoy que tiene el mango de un cuchillo en su mano derecha.

¿Será que sólo el puro grito es lo que alarma momentáneamente
mi entristecido corazón?
¿Será que estoy soñando y haciendo sonar una hierba que ya no puede recoger mi muelle desencanto?
¿Será que el mango del cuchillo es mi alma, Dios mío,
y era sólo un metal de palabras de amor lo que la hacía
olvidarse del peligro?

Corre esta máquina de escribir, y golpea como un corazón
atribulado,
corre respondiendo a mi anhelo por decir,
porque de pronto parece que es la última vez que va a resistir el empujón de mis dedos febriles;
corre para que tú leas después, para llorarte después sobre los hombros.

Y sé que hasta que se cayera a pedazos podría seguir golpeando,
porque ya tengo el mango del cuchillo ensuciándome,
marcándome con fango y no con sangre de héroe
oscureciendo mis dedos que se aferran a su ardiente ultimidad.
Sé que golpeo contra un muro de hambre,
y tengo sed, y es de noche hasta no sé cuándo.
Y te escribo, no sé, hasta aquí, por ejemplo.

LAS 2001 NOCHES

DIRECTOR:
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AFORISMOS

VOLTAIRE
Francia, 1694

PABLO DE ROKHA
Chile, 1984



CONQUISTADORES
Los verdaderos conquistadores son los que saben hacer leyes. Su poderío es estable; los otros son torrentes que pasan.

CONSENTIMIENTO UNIVERSAL
Se ha dicho que el consentimiento de todos los hombres es una prueba de la verdad. ¡Vaya prueba! Todos los pueblos han creído en la magia, en la astrología, en los oráculos, en las influencias de la luna. Hubiera debido decirse, como mucho, que el consentimiento de todos los sabios era, no una prueba, sino una especie de probabilidad. Y aún así ¡vaya probabilidad! ¿Acaso todos los sabios no creían antes de Copérnico que la tierra estaba inmóvil en el centro del universo?

CORREGIRSE
Hay que seguir corrigiéndose aunque tenga uno ochenta años. No me gustan los viejos que dicen: ya tengo esa costumbre. ¡Pues bueno, viejo chalado, cámbiala por otra, rehace tus versos si los has escrito y tu mal humor si lo tienes! Combatamos contra nosotros mismos hasta el último momento.

DEBER
Han hecho falta siglos para llegar a conocer una parte de las leyes de la naturaleza. Un día basta al sabio para conocer los deberes del hombre.

DEBILIDAD
Sólo los débiles cometen crímenes: los poderosos y los felices no tienen necesidad de ello.

DECADENCIA
He perdido mis dientes. Muero al por menor

DUDA
La duda no es un estado demasiado agradable, pero la certeza es un estado ridículo.

ESTILO
Los pensamientos de un autor deben entrar en nuestra alma como la luz en los ojos, con placer y sin esfuerzo; y las metáforas deben ser como un vaso, que cubre los objetos pero deja verlos.

FELICIDAD
Buscamos la felicidad pero sin saber dónde, como los borrachos buscan su casa, sabiendo confusamente que tienen una.

FELICIDAD (2)
La felicidad es una palabra abstracta, compuesta de unas cuantas ideas de placer.

IMÁN
La mayoría de los hombres son como la piedra de imán, tienen un lado que repele y otro que atrae.

INGRATITUD
En medio de todas mis pasiones siempre he detestado el vicio de la ingratitud y si le debiera un favor al diablo hablaría bien de sus cuernos.

ERROR
Los errores históricos seducen a naciones enteras.

EUROPA
Quisiera que todo hombre público, cuando estuviese a punto de cometer un gran disparate, se dijera siempre a sí mismo: Europa te mira, puedes hacerlo.

PREMIO PABLO MENASSA DE LUCIA
1ª CONVOCATORIA
MODALIDADES: A) Poesía y b) Psicoanálisis
Fecha límite de entrega 31de Julio
c/Princesa, 17, 3º izq. 28008 MADRID 
TEL.91 542 33 49

 

ESTILO DEL FANTASMA

Ya por añejos vinos,
corre sangre, corren caballos negros, corren sollozos, corre muerte,
y el sol relumbra en materias extrañas.

Sobre el fluir fluyente, abandonado, entre banderas fuertes,
sujeto tu ilusión, como un pájaro rojo,
a la orilla de los dramáticos océanos de números;
y, cuando las viejas águilas,
atardecen tus pupilas de otoño, llenas de pasado guerrero,
y el escorpión del suceder nos troncha la espada,
mi furiosa pasión,
mi soberbia,
mi quemada pasión,
contra «la muerte inmortal», levantándose, frente a frente,
enarbola sus ámbitos,
la marcha contra la nada, a la vanguardia de aquellos ejércitos
tremendos,
en donde relucen las calaveras de los héroes.

Sí, el incendio en las últimas cumbres;
guarda las lágrimas en su tinaja el vendimiador de dolores,
y sopla un hálito como trágico,
de tal manera ardido y helado, simultáneamente;
suena el miedo, de ser, entonces.

Encaramados a todos los símbolos,
feas bestias, negras bestias nos arrojan fruta podrida, cocos
de tontos y obscuras imágenes hediondas,
y los degenerados de verula,
vestidos de perras,
largan amarga baba de lacayos sobre nosotros;
es, amiga, la familia del mundo,
no, es la flor del estiércol, es la flor, es la flor morada y
roñosa de la burguesía;
pero a la medida que nos empequeñecemos de años y de
llantos, para bajar hacia la montaña de abajo,
y la figura de la verdad nos marca la cara,
avanzan hijos e hijas, retozando en la historia, derrochando,
derramando
grandes copas dulces, y el vino y la miel rosada de la juventud,
se les caen
como la risa a la Rusia soviética;
tú y yo nos miramos y envejecemos, porque nos miramos,
y porque el arte patina las cosas,
levantando su ataúd entre individuo e infinito.

Ahora, si nosotros nos derrumbamos,
con todo aquello que nos amamos y nos besamos, mutuamente,
cargados de vida,
y en lo cual radicó el honor de la existencia,
va a ser ceniza la figura del sexo y de la lengua y del pecho
y del corazón que ya alumbra,
y en los pies estará todo el peso del mundo,
y ya nos vamos llegando, aproximando a la órbita, llenando
de dispersión, colmando de sombra,
y tu belleza batalla contra tu belleza...

Emigran las golondrinas desde tu pelo de pueblos;
el tiempo de las cosechas del trigo y el vino
flamea en tu corazón cubierto de huevos de tiempo y manzanas,
es decir, como tarde, cuando la tarde arrea sus rebaños;
nosotros dos, nosotros, cómo nos morimos, y cómo,
en ti la niña marchita, tan linda,
entristece de dignidad feliz a la mujer hermosa y profunda,
como un carro de fuego,
en mí, el adolescente agresivo y entusiasta,
yace en este animal desesperado, con pecho tremendo, que
agita la dialéctica;
país de soledad, adentro del cual golpea y revienta el océano,
y es una enorme isla, tan pequeña, que da espanto, y gira
rugiendo,
porque dos criaturas están abrazadas;

huele a agua mojada, a paloma amarilla, a novela, a laguna,
a vasija de otoño,
y un horizonte de suspiros y sollozos
suspende una gran tormenta sobre las nuestras cabezas;
el pájaro pálido de las hojas caídas
aletea a la ribera de los recuerdos, entre los braseros arrodillados,
y retornan las viejas lámparas del pretérito,


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la angustia resplandece, como una virtud, en nosotros,
y el terror de los proletarios abandonados
nos raja el pecho, desde adentro, como con fuego tremendo.

Imponente como la popa de un gran barco,
amarillo y espantoso de presencia,
el sol inicia la caída definitiva, tranco a tranco, como el buey
de la tarde eterna;
besos de piedra,
todas las máscaras de dios se despluman,
y caen destrozados los penachos;
un ataúd de fuego grita desde el oriente.

"U"

Soy el hombre casado, yo soy el hombre casado que inventó
el matrimonio;
varón antiguo y egregio, ceñido de catástrofes, lúgubre;
hace mil años, mil años hace que no duermo cuidando los
chiquillos y las estrellas desveladas,
por eso arrastro mis carnes peludas de sueño
encima del país gutural de las chimeneas de ópalo.

Dromedario, polvoroso dromedario,
gran animal andariego y amarillo de verdades crepusculares,
voy trotando con mi montura de amores tristes...

Alta y ancha rebota la vida tremenda
sobre mi enorme lomo de toro;

el pájaro con tongo de lo cotidiano se sonríe de mis guitarras
tentaculares y absortas;
acostumbrado a criar hijos y cantos en la montaña,
degüello los sarcasmos del ave terrible con mis cuchillos
inexistentes,
y continúo mis grandes estatuas de llanto;
los pueblos futuros aplauden la vieja chaqueta de verdugo
de mis tonadas.
Comparo mi corazón al preceptor de la escuela del barrio,
y papiroteo en las tumbas usadas
la canción obscura de aquel que tiene deberes y obligaciones
con lo infinito.

Además van a orillas mías los difuntos precipitados de ahora
y sus andróginos en aceite;
los domino con la mirada muerta de mi corbata,
y mi actitud continúa encendiendo las lámparas despavoridas.

Cuando los perros mojados del invierno aúllan, desde la otra
vida,
y, desde la otra vida, gotean las aguas,
yo estoy comiendo charqui asado en carbones rumorosos,
los vinos maduros cantan en mis bodegas espirituales;
sueña la pequeña Winétt, acurrucada en su finura triste y herida,
ríen los niños y las brasas alabando la alegría del fuego,
y todos nos sentimos millonarios de felicidad, poderosos de
felicidad,
contentos de la buena pobreza,
y tranquilos,
seguros de la buena pobreza y la buena tristeza que nos
toma humildes y emancipados,
... entonces, cuando los perros mojados del invierno aúllan,
desde la otra vida...

«Bueno es que el hombre aguante», le digo,
así le digo al esqueleto cuando se me anda quedando atrás,
refunfuñando,
y le pego un puntapié en las costillas.

 

 

Frecuentemente voy a comprar avellanas o aceitunas al
cementerio,
voy con todos los mocosos, bien alegre,
como un fabricante de enfermedades que se hiciese vendedor
de rosas;
a veces encuentro a la muerte meando detrás de la esquina,
o a una estrella virgen con todos los pechos desnudos.

Mis dolores acuartelados
tienen un ardor tropical de orangutanes;
poeta del Occidente,
tengo los nervios mugrientos de fábricas y de máquinas,
las dactilógrafas de la actividad me desparraman la cara
trizada de abatimiento.
Y las ciudades enloquecieron mi tristeza
con la figura trepidante y estridente del automóvil:
civiles y municipales,
mis pantalones continúan la raya quebrada del siglo;
semejante una inmensa oficina de notario,
poblada de aburrimiento,
la tinaja ciega de la voluntad llena de moscas.

Un muerto errante llora debajo de mis canciones deshabitadas.

Y un pájaro de pólvora
canta en mis manos tremendas y honorables, lo mismo que el permanganato,
la vieja tonada de la gallina de los huevos azules.

PABLO DE ROKHA
POR PABLO DE ROKHA

Yo tengo la palabra agusanada y el corazón lleno de cipreses metafísicos, ciudades, polillas, lamentos y ruidos enormes, cuando la personalidad, colmada de eclipses, aúlla: ¡Mujer, sacúdeme las hojas marchitas del pantalón!...

Andando, platicando, llorando con la tierra por los caminos varios, se me caen los gestos de los bolsillos, -atardeciendo olvidé la lengua en la plaza pública...-, no los recojo y ahí quedan, ahí, ahí, como pájaros muertos en la soledad de los mundos, corrompiéndose; el hombre corriente dice: "son colillas tristes"; y pasa como un bruto por una gran catedral gótica, lloroso y baboso.

Como el pelo me crecen y me duelen las ideas; dolorosa cabellera polvoroso, al contacto triste de lo exterior cruje, orgánica, vibra, tiembla, dramática de verdades y parece un manojo de acciones irremediables; radiogramas y telegramas cruzan los hemisferios de mi fisiología aullando sucesos, lugares, palabras.

Ayer me creía muerto; hoy no afirmo nada, nada, absolutamente nada y, con el plumero cosmopolita de la angustia, sacudo las telarañas a mi esqueleto sonriéndome en gris de las calaveras, las paradojas, las apariencias y los pensamientos; cual una culebra de fuego la verdad de la verdad le muerde las costillas al lúgubre Pablo.

Aráñanme los cantos, la congoja y el vientre, con las peludas garras siniestras de lo infinito; voy a inventar dos mundos ¡carajo! (¡mis águilas se ríen a carcajadas de mis águilas irreparables!).

Un ataúd azul y unas canciones sin sentido, intermitentes, guían mis trancos mundiales.

Y la manta piojenta de la vida me envuelve grotescamente como la claridad a los ciegos... (Ruido de multitudes y automóviles y muchedumbres van conmigo, pues como pájaro solo y loco revienta lo absoluto en los álamos negros de tu cabeza. ¡Pablo de Rokha! ... ) ¡Universo, Universo, ¡cómo nos vamos borrando, Universo, tú y yo, simultáneamente!...


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CANCIÓN DE ADIÓS

A hoja caída del océano,
a religión abandonada, a espiga, a garganta, a bandera de dios
moribundo, a relámpagos, despedazándose,
amiga tan querida...

En este enorme tiempo, que nos invade con su agua azotada,
con su agua gigante y valiente,
graznan los negros pájaros de espíritu,
y nosotros nos arañamos, defendiéndonos de nosotros de
nosotros, con la última muela de la poesía, y su actitud
de rosa de palo,
uncimos los proverbios a las máquinas,
y nos quedamos aún más ancianos, más helados, más amargos.

Ya las guitarras a agonía relampagueando,
y el acordeón solloza, porque todos los barcos zarparon,
hacia la sin riberas mar quejándose,
cuando tu actitud echa a volar la paloma despedazada.

¡Ah! tu pelo y tus pechos, niña de antaño,
y el pie de sol, que era la sociedad, la flor, la ley humana, su
juventud de diamante incorruptible,
yo estoy barbudo y acuchillado de edades,
castaña, chocolate, paloma de río, lira blanca, ya viene
lloviendo desde el poniente,
y los recuerdos tamborilean las ventanas hacia la nada,
un sol helado asoma su aureola de esqueleto, el terror
esencial del atardecer crucificado,
criaturas de pasado, abiertas a la tempestad de las alas
tronchadas.

Hinchada la boca de misterio, de invierno, de silencio con huesos,
rosal -Winétt- canción de la primavera remotísima, copa
de santo de aquellos otoños obscuros a gran substancia,
chiquilla bonita de las cosechas ultramarinas,
durazno, tonada, estero, violeta, castaña, naranja, manzana,
libro de otros cielos.

Carcajada de amapola, ya dormida entre sus pájaros,
canasto de sombras a la lámpara,
vidrio de provincia feliz, botella azul de las casas vacías,
ladrando a los álamos abandonados,
emigran las golondrinas amarillas desde tu frente plateada,
y un sol cargado de faroles nocturnos
empuña su canción invernal de cuchillo sangriento, y anchas,
terribles garras de llanto,
medio a medio del espantoso fluir moribundo.

Mordida de pescados de cerebro, gran animal rubio,
juventud, autora del mundo, la yegua soberbia de oro, el
león, el chacal del instinto,
galopan las carreteras de occidente.

Gritando hacia las tumbas, corriendo, así partimos en la
soberbia adolescencia,
sollozando, hoy bebemos la primera de las postreras copas,
pero, al espantar los fantasmas indescriptibles, suenan las
tibias, entrechocándose,
y un andrajo de infinito, como espantoso murciélago,
nos azota la cara, helado, agonizando, defendiéndose de la
realidad definitiva.

Llueve, y adentro cantan las muchachas descalzas del
cementerio,
y aullamos por el sol, el sol, el sol que se derrumba,
solo, gigante, rojo como un toro, entre sus granadas.

Arrastrando pájaros, océanos, ámbitos,
tu canción juvenil, en trigales revolcándose, contra sus viñedos y aguas,
se fue, sollozando, para jamás nunca...

CÍRCULO

Ayer jugaba el mundo como un gato en tu falda;
hoy te lame las finas botitas de paloma;
tienes el corazón poblado de cigarras,
y un parecido a muertas vihuelas desveladas,
gran melancólica.

Posiblemente quepa todo el mar en tus ojos
y quepa todo el sol en tu actitud de acuario;
como un perro amarillo te siguen los otoños,
y, ceñida de dioses fluviales y astronómicos,
eres la eternidad en la gota de espanto.

Tu ilusión se parece a una ciudad antigua,
a las caobas llenas de aroma entristecido,
a las piedras eternas y a las niñas heridas;
un pájaro de agosto se ahoga en tus pupilas,
y, como un traje obscuro, se te cae el delirio.

Seria como una espada, tienes la trial dulzura
de los viejos y tiernos sonetos del crepúsculo;
tu dignidad pueril arde como las frutas;
tus cantos se parecen a una gran jarra obscura
que se volcase arriba del ideal del mundo.

Tal como las semillas, te desgarraste en hijos,
y, lo mismo que un sueño que se multiplicara,
la carne dolorosa se te llenó de niños;
mujercita de invierno, nublada de suspiros,
la tristeza del sexo te muerde la palabra.

Todo el siglo te envuelve como un echarpe de oro;
y, desde la verdad lluviosa de mi enigma,
entonas la tonada de los últimos novios;
tu arrobamiento errante canta en los matrimonios,
cual una alondra de humo, con las alas ardidas.

Enterrada en los cubos sellados de la angustia,
como Dios en la negra botella de los cielos,
nieta de hombres, nacida en pueblos de locura,
a tu gran flor herida la acuestas en mi angustia,
debajo de mis sienes aradas de silencio.

Asocio tu figura a las hembras hebreas,
y te veo, mordida de aceites y ciudades,
escribir la amargura de las tierras morenas
en la táctica azul de la trial danza horrenda
con la cuchilla rosa del pie inabordable.

Niña de las historias melancólicas, niña,
niña de las novelas, niña de las tonadas,
tienes un gesto inmóvil de estampa de provincia
en el agua de asombro de la cara perdida
y en los serios cabellos goteados de dramas.

Estás sobre mi vida de piedra y hierro ardiente,
como la eternidad encima de los muertos,
recuerdo que viniste y has existido siempre
mujer, mi mujer mía, conjunto de mujeres,
toda la especie humana se lamenta en tus huesos.

Llenas de tierra entera, como un viento rodante,
y tus cabellos huelen a tonada oceánica;
naranjo de los pueblos terrosos y joviales,
tienes la soledad llena de soledades,
y tu corazón tiene la forma de una lágrima.

Semejante a un rebaño de nubes, arrastrando
la cola inmensa y turbia de lo desconocido,
tu alma enorme rebasa tus hechos y tus cantos,
y es lo mismo que un viento terrible y milenario
encadenado a una matita de suspiros.

 


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Te pareces a esas cántaras populares,
tan graciosas y tan modestas de costumbres;
tu democracia inmóvil huele a yuyos rurales,
muchacha del país, florida de velámenes,
y la greda morena, triste de aves azules.

Derivas de mineros y de conquistadores,
ancha y violenta gente llevó tu sangre extraña,
y tu abuelo, Don Domingo Sánderson fue un HOMBRE;
yo los miro y los veo cruzando el horizonte
con tu actitud futura encima de la espalda.

Eres la permanencia de las cosas profundas
y la amada geográfica llenando el Occidente;
tus labios y tus pechos son un panal de angustia,
y tu vientre maduro es un racimo de uvas
colgado del parrón colosal de la muerte.

Ay, amiga, mi amiga, tan amiga mi amiga,
cariñosa, lo mismo que el pan del hombre pobre;
naciste tú llorando y sollozó de vida;
yo te comparo a una cadena de fatigas
hecha para amarrar estrellas en desorden.

AUTOR RETRATO DE
ADOLESCENCIA

Entre serpientes verdes y verbenas,
mi condición de león domesticado
tiene un rumor lacustre de colmenas
y un ladrido de océano quemado.

Ceñido de fantasmas y cadenas,
soy religión podrida y rey tronchado,
o un castillo feudal cuyas almenas
alzan tu nombre como un pan dorado.

Torres de sangre en campos de batalla,
olor a sol heroico y a metralla,
a espada de nación despavorida.

Se escuchan en mi ser lleno de muertos
y heridos, de cenizas y desiertos,
en donde un gran poeta se suicida.

 

 

FRESCORES

JORGE LUIS BORGES
Argentina, 1899


LA ROSA DE PARACELSO

En su taller, que abarcaba las dos habitaciones del sótano, Paracelso pidió a su Dios, a su indeterminado Dios, a cualquier Dios, que le enviara un discípulo. Atardecía. El escaso fuego de la chimenea arrojaba sombras irregulares. Levantarse para encender la lámpara de hierro era demasiado trabajo. Paracelso, distraído por la fatiga, olvidó su plegaria. La noche había borrado los polvorientos alambiques y el atanor cuando golpearon la puerta. El hombre, soñoliento, se levantó, ascendió la breve escalera de caracol y abrió una de las hojas. Entró un desconocido. También estaba muy cansado. Paracelso le indicó un banco; el otro se sentó y esperó. Durante un tiempo no cambiaron una palabra.

El maestro fue el primero que habló.

-Recuerdo caras del Occidente y caras del Oriente -dijo no sin cierta pompa-. No recuerdo la tuya. ¿Quién eres y qué deseas de mí?

-Mi nombre es lo de menos -replicó el otro-. Tres días y tres noches he caminado para entrar en tu casa. Quiero ser tu discípulo. Te traigo todos mis haberes.

Sacó un talego y lo volcó sobre la mesa. Las monedas eran muchas y de oro. Lo hizo con la mano derecha. Paracelso le había dado la espalda para encender la lámpara. Cuando se dio vuelta advirtió que la mano izquierda sostenía una rosa. La rosa lo inquietó.

Se recostó, juntó la punta de los dedos y dijo:

-Me crees capaz de elaborar la piedra que trueca todos los elementos en oro y me ofreces oro. No es oro lo que busco, y si el oro te importa, no serás nunca mi discípulo.

-El oro no me importa -respondió el otro-. Estas monedas no son más que una parte de mi voluntad de trabajo. Quiero que me enseñes el Arte. Quiero recorrer a tu lado el camino que conduce a la Piedra.

Paracelso dijo con lentitud:

-El camino es la Piedra. El punto de partida es la Piedra. Si no entiendes estas palabras, no has empezado aún a entender. Cada paso que darás es la meta.

El otro lo miró con recelo. Dijo con voz distinta:

-Pero, ¿hay una meta?

Paracelso se rió.

-Mis detractores, que no son menos numerosos que estúpidos, dicen que no y me llaman un impostor. No les doy la razón, pero no es imposible que sea un iluso. Sé que «hay» un Camino.

Hubo un silencio, y dijo el otro:

-Estoy listo a recorrerlo contigo, aunque debamos caminar muchos años. Déjame cruzar el desierto. Déjame divisar siquiera de lejos la tierra prometida, aunque los astros no me dejen pisarla. Quiero una prueba antes de emprender el camino.


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-¿Cuándo? -dijo con inquietud Paracelso.

-Ahora mismo -dijo con brusca decisión el discípulo.

Habían empezado hablando en latín; ahora, en alemán.

El muchacho elevó en el aire la rosa.

-Es fama -dijo- que puedes quemar una rosa y hacerla resurgir de la ceniza, por obra de tu arte. Déjame ser testigo de ese prodigio. Eso te pido, y te daré después mi vida entera.

-Eres muy crédulo -dijo el maestro-. No he menester de la credulidad; exijo la fe.

El otro insistió.

-Precisamente porque no soy crédulo quiero ver con mis ojos la aniquilación y la resurrección de la rosa.

Paracelso la había tomado, y al hablar jugaba con ella.

-Eres crédulo -dijo-. ¿Dices que soy capaz de destruirla?

-Nadie es incapaz de destruirla -dijo el discípulo.

-Estás equivocado ¿Crees, por ventura, que algo puede ser devuelto a la nada? ¿Crees que el primer Adán en el Paraíso pudo haber destruido una sola flor o una brizna de hierba?

-No estamos en el Paraíso -dijo tercamente el muchacho-; aquí, bajo la luna, todo es mortal.

-¿Una palabra? -dijo con extrañeza el discípulo-. El atanor está apagado y están llenos de polvo los alambiques. ¿Qué harías para que resurgiera?

Paracelso le miró con tristeza.

-El atanor está apagado -repitió- y están llenos de polvo los alambiques. En este tramo de mi larga jornada uso de otros instrumentos.

-No me atrevo a preguntar cuáles son -dijo el otro con astucia o con humildad.

-Hablo del que usó la divinidad para crear los cielos y la tierra y el invisible Paraíso en que estamos, y que el pecado original nos oculta. Hablo de la Palabra que nos enseña la ciencia de la Cábala.

El discípulo dijo con frialdad:

-Te pido la merced de mostrarme la desaparición y aparición de la rosa. No me importa que operes con alquitaras o con el Verbo.

Paracelso reflexionó. Al cabo, dijo:

-Si yo lo hiciera, dirías que se trata de una apariencia impuesta por la magia de tus ojos. El prodigio no te daría la fe que buscas: Deja, pues, la rosa.

El joven lo miró, siempre receloso. El maestro alzó la voz y le dijo:

-Además, ¿quién eres tú para entrar en la casa de un maestro y exigirle un prodigio? ¿Qué has hecho para merecer semejante don?

El otro replicó, tembloroso:

-Ya sé que no he hecho nada. Te pido en nombre de los muchos años que estudiaré a tu sombra que me dejes ver la ceniza y después la rosa. No te pediré nada más. Creeré en el testimonio de mis ojos.

Tomó con brusquedad la rosa encarnada que Paracelso había dejado sobre el pupitre y la arrojó a las llamas. El color se perdió y sólo quedó un poco de ceniza. Durante un instante infinito esperó las palabras y el milagro.

Paracelso no se había inmutado. Dijo con curiosa llaneza:

-Todos los médicos y todos los boticarios de Basilea afirman que soy un embaucador. Quizá están en lo cierto. Ahí está la ceniza que fue la rosa y que no lo será.

El muchacho sintió vergüenza. Paracelso era un charlatán o un mero visionario y él, un intruso, había franqueado su puerta y lo obligaba ahora a confesar que sus famosas artes mágicas eran vanas.

Se arrodilló, y le dijo:

-He obrado imperdonablemente. Me ha faltado la fe, que el Señor exigía de los creyentes. Deja que siga viendo la ceniza. Volveré cuando sea más fuerte y seré tu discípulo, y al cabo del Camino veré la rosa.

Hablaba con genuina pasión, pero esa pasión era la piedad que le inspiraba el viejo maestro, tan venerado, tan agredido, tan insigne y por ende tan hueco. ¿Quién era él, Johannes Grisebach, para descubrir con mano sacrílega que detrás de la máscara no había nadie?

Dejarle las monedas de oro sería una limosna. Las retomó al salir. Paracelso lo acompañó hasta el pie de la escalera y le dijo que en esa casa siempre sería bienvenido. Ambos sabían que no volverían a verse.

Paracelso se quedó solo. Antes de apagar la lámpara y de sentarse en el fatigado sillón, volcó el tenue puñado de ceniza en la mano cóncava y dijo una palabra en voz baja. La rosa resurgió.

 

Paracelso se había puesto en pie.

-¿En qué otro sitio estamos? ¿Crees que la divinidad puede crear un sitio que no sea el Paraíso? ¿Crees que la Caída es otra cosa que ignorar que estamos en el Paraíso?

-Una rosa puede quemarse -dijo con desafío el discípulo.

 -Aún queda fuego en la chimenea -dijo Paracelso-. Si arrojaras esta rosa a las brasas, creerías que ha sido consumida y que la ceniza es verdadera. Te digo que la rosa es eterna y que sólo su apariencia puede cambiar. Me bastaría una palabra para que la vieras de nuevo.

SOCIOS DE HONOR EUROPA

Miguel Oscar Menassa (Madrid) 50.000 ptas.
Fernando Ámez Miña (Madrid) 40.000 ptas.
Lidia Andino (Madrid) 40.000 ptas.
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José María Blasco (Barcelona) 40.000 ptas.
Stella Cino Nuñez (Madrid) 40.000 ptas.
María Chévez (Madrid) 40.000 ptas.
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Paola Duchên (Madrid) 40.000 ptas.
Carlos Fernández del Ganso (Madrid) 40.000 ptas.
Emilio A. González (Madrid) 40.000 ptas.
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Fermín Lejarza (Bilbao) 40.000 ptas.
Joaquín Luzón (Ibiza) 40.000 ptas.
Miguel Martínez Fondón (Madrid) 40.000 ptas.
Concepción Osorio (Madrid) 40.000 ptas.
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Alejandra Menassa de Lucia (Madrid) 10.000 ptas.
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COLECCIÓN PSICOANÁLISIS Y MEDICINA
Editorial Grupo Cero

ACTAS VI CONGRESO INTERNACIONAL: LA DEPRESIÓN.Una enfermedad sin rostro

AUTOR:
Varios autores
PTS. 1.000; 10 Us.

Estamos en condiciones de  afirmar que la depresión tratada psicoalogicamente se cura. Además, puede prevenir otras enfermedades, con lo cual disminuiría enfermedades tales como el cancer, infarto de miocardío, enfermedades del colágeno, accidentes laborables, fracasos escolares...porque la prevención de la depresión significa prevención  de las diferentes enfermedades que la depresión produce, lo que induciría notablemente en la reducción del gasto sanitario, listas de espera, además de evitar una cronificación del cuadro.


ACTAS V CONGRESO INTERNACIONAL: 
CLÍNICA PSICOANALÍTICA

AUTOR:
Varios autores
PTS. 1.000; 10 Us.

Más de 60 psicoanalistas en formación hablan de la existencia de la Escuela de Psicoanálisis Grupo Cero.
Amparámdonos en la libertad que nos concede la frase anterior podemos decir que hay actos del ser humano, a veces, fundamentales  para que su vida que ocurren sin la participación de la conciencia, pero el humano debe saberlo, no hay acto humano que ocurra sin la intervención del pensamiento inconsciente, su deseo.


FREUD Y LACAN- Hablados-2ª edición

AUTOR:
Miguel Oscar Menassa
PTS. 1.500; 15 US.

Se trata de un libro que no se presta a la calsificación, por eso podemos incluirlo en la literatura científica donde didáctica, oratoria y poética se combinan en una tarea imposible que al mismo tiempo que nos enseña, nos persuade y nos deleita, donde verdad, elocuencia y belleza nos prestan sus dominios para acceder a un campo donde la ciencia y la poesía  se atraviesan para dejar en nosotros un huella sin rastro, esa huella que permanentemente por este autor que durante 458 páginas nos hace gozar de los imposible.


LA EXPLOSIÓN DEL SUJETO

AUTOR:
Juan Carlos de Brasi 
PTS.800: 8 US.

La explosión del sujeto parte de la siguiente convicción: Lo conocido por demasiado bien conocido se torna ignorado. Y, desde ese impensado, se propone otros devenires, nuevas imprevisiones. Así se produce un giro inédito en el acontecer de las masas, la grupalidad y el campo de producción del subjetividades.


EL ENIGMA DE LO FEMIENINO

AUTOR:
Bibiana Debli Esposti 
PTS.800: 8 US.


Ante eso que no se sabe, los mitos intentan responder y lo hacen signando siempre a la mujer como peligrosa, desestabilizante. Al respecto dice Lacan que los hombres se enfrentan más facilmente a la rivalidad con otro hombre, que a la verdad que la mujer les arroja a la cara. 

NEUROSIS, PERVERSIÓN Y GRUPALIDAD EN PSICOANÁLISIS

AUTOR:
Varios autores
PTS. 800; 8 Us.

Los trabajos escritos testimonian del haberse puesto frente a p reguntas indispensables para la transmisión del psiconálisis:

¿qué es un analisita?
¿dónde va la dirección de la cura?
¿qué alcance tiene hablar de clínica en la relación a los grupos y la intituciones?


 

LOS NOMBRES DEL GOCE

AUTOR:
Miguel Oscar Menassa
PTS. 900; 9 US.

Un trabajo realizado en conjunto donde las voces sin confundirse se juntan y comienzan a dar cuenta de lo que acontece en el camino de la formación, recorrido que crea un nuevo horizonte donde vemos aparecer lo que se transmite como producción, este nuevo libro que da cuenta de un pensamiento teórico.


DESEO DE NADA

AUTOR:
Miguel Oscar Menassa
PTS. 900; 9 US.

El Master en clínica Psiconalítica es la Producción de un tiempo de Investigación y Creación que hace a la escucha analítica, indispensable, en el camino de formación del Cadidato a Psicoanalista y necesario para aquellos que quieren acercarse a los pensamientos más importantes del siglo XX.


 

LA TRANFERENCIA

AUTOR:
Varios autores
PTS. 900; 9 Us.

El concepto de tranferencia es el que sostiene, históricamente, la teoría psicoanalítica y por eso que cuando se altera, disminuye, o deja de imponer el psicoanálisis de los psicoanalistas o candidatos a serlo, las instituciones se pudren o se degradan hasta el punto de transformarse en pequeñas o grandes dictaduras o casi peor, en concepciones, todas ellas anteriores a la producción de el Inconsciente en la obra de Freud.


SIETE CONFERENCIAS DE PSICOANÁLISIS EN LA HABANA, CUBA

AUTOR:
Miguel Oscar Menassa
PTS. 1.200; 12 US.

Indispensable tanto para especialistas como para neófitos que desean acceder a un versión genuina  y sin concesiones sobre el Psicoanálisis y con él a los pensamientos más vigentes de nuestro tiempo sobre la sexualidad, lacreación, las posibilidades múltiples de la transformación a que nos aboca esta disciplina en nuestro siglo y dispuesta ya a atravesar sus confines para penetrar en las propuestas del siglo XXI. 


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MEDICINA PSICOSOMÁTICA

AUTOR:
Varios autores
PTS. 800; 8 Us.

La Editorial Grupo Cero está segura de llenar con este libro un vacío en la comprensión de los criterios de la salud y enfermedad que, son en última instancia, los que curan al enfermo y, por otra parte, pretende abrir las puertas a nuevas investigaciones que ayuden a la comunidad Médica a comprender y hacer posible el tratemiento de enfermedades que, por su etiopatología psíquica, son en la mayoría de los casos descuidadas o incomprendidas.

TRATAMIENTO DE LAS DROGODEPENDENCIAS

AUTOR:
Luis Schnitmann
PTS. 800; 8 Us.

El autor demuestra en numerosos casos clínicos de su larga experiencia de 25 años en el tema, cómo los tratamientos fracasan en la cura, no porque la enfermedad no tenga cura, sino porque no se tiene en cuenta el ASPECTO INSCONCIENTE DE LA MENTE HUMANA que, al ser considerado, permite ver la problemática psíquica por detrás de la cortina de humo de la droga.

PSICOANÁLISIS DE LA ANGUSTIA 2º edición

AUTOR:
Emilio Aniceto González
PTS. 600; 6 Us.

Sin prisas, si recorremos el texto nos lleva a " aprender a angustiarse", aventura que todos debemos correr..."el que no aprende sucumbe, por no sentir angustia nunca o por anegarse en ella. Quién por el contrario ha aprendido a angustiarse, ha aprendido lo más alto que cabe aprender".

LABERINTOS DE LA NEUROSIS OBSESIVA 

AUTOR:
Amelia Diéz Cuesta
PTS. 800; 8 Us.

Un libro que nos enseña a salir del laberinto donde vivimos encerrados y que nos muestra que el mostruo, el Minotauro, al que tanto tememos, habita en nosotros. "El abismo al que me arrojas está en ti". "Aquel de quien huyes habita en ti". "Solo se tiene miedo del priopio cuerpo."

LA HISTERIA Y LOS SUEÑOS

AUTOR:
María Chévez
PTS. 800; 8 Us.

"La Histeria y los Sueños", es un libro que no debemos olvidar en la bibliografía de las neurosis, ya que nos aportan conocimiento, nivel teórico, experiencia y poesía en el marco de un campo en el que toma su posición el psicoanalista.

 

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... Y LLEGÓ EL PSICOANÁLISIS

¿PERVERSIÓN? O ¿LA MUERTE DE LA PALABRA? Buenos Aires, 1976

(Viene del número anterior)

PERVERSIÓN Y VERDAD

Abro mis entrañas para buscar entre mis líquidos orgánicos, tu nombre inocente, tu nombre primero, el que te nombraba antes de los olores del carmín.

Miguel Oscar Menassa

No hay por supuesto ninguna necesidad de significante para ser padre, como tampoco para estar muerto, pero sin significante, nadie, de uno y de otro de esos estados de ser, sabrá nunca nada.

Jacques Lacan

De ella lo quiero todo. Su carne y su alma, su historia y su futuro. Ni un gesto, ni una palabra, ni siquiera un calor que no sea de su Rey, amante amantísimo.

Miguel Oscar Menassa

Saber que la ley del perverso es una ley aceptada y repudiada, es decir una mañana opaca y sin luz, no es suficiente para condenar a nadie.
Sé que poseo ideas claramente revolucionarias acerca de todo lo que le pase y le pueda pasar al hombre de mi época y sin embargo una traba neurótica ciega mi ser.
Tendré que pervertir algún sentido o en mi escritura no habrá goce.
Me solicitaron amablemente un escrito sobre Perversión para publicar en una revista, «Yo» dije que sí.
Mis amigos (GRUPO CERO) dijeron que era una cosa buena para mí, como un
reconocimiento de la - Cultura? o ¿Perversión? «Yo» me pregunté varias veces, ¿qué pedía, quién hablaba en el pedido? 
Porque hablar, a los 35 años, de lo que me había propuesto hablar a los 45 años, ¿será un reconocimiento de la Cultura o un interrogatorio?
Sé también que cuando tenía 25 años hice alardes de este mismo tesoro que ahora pretendo ocultar otros 10 años más. Ellos leyeron el escrito. Ellos dijeron que no.
De empezar, empezaría diciendo que tengo un arte para vivir.
Y que esto fue posible porque fueron posibles las primeras desviaciones, porque fue posible pervertir mi destino.
Y si poco a poco iré aceptando mi polimorfismo en los lugares donde la cultura coloca la palabra perverso, debemos ir aceptando también poco a poco vuestro ser uniforme, lugar donde Ella habla de una completud que nosotros sabemos sólo se alcanza con la muerte.

Recuerdo madre amada tus tortillas de patatas. Ayer comí por primera vez tortilla de patatas con cebolla. Me alejo de vos, pervierto mi ser.
Dejo que la cebolla interrumpa el gusto de nuestro fatal encuentro.

Te escucho.
No puedo tocarte el hombro, tal vez por miedo a que me digas que ya es demasiado tarde.
Mientras escribo atiendo mis obligaciones. Cuando vuelvo a escribir, vuelvo a sentir que no podré. Vuelvo a vivirlo todo como si fuera la primera vez.
Esto habla de la cierta torpeza de todos mis comienzos.
Debo destrabar mi mente, para destrabar mi mente debo decir:
Todo acto humano puede llegar a ser un acto perverso, lo que no quiere decir que todo acto perverso alcance la dimensión de un ser y su padre.
Sabemos que últimamente falo va, falo viene, la perversión, donde la perversión era no cumplir con el fin, va opacando su sentido. Porque si las relaciones sexuales no existen (y nosotros sabemos muy bien que no existen)
¿Cómo pueden ser el objetivo de un «encuentro»?
¿O acaso el amor será el encuentro entre dos seres mutilados que se reúnen para entrechocar sus mutilaciones?

Te extrañé mucho.
Necesitaba hablar con vos.

Toda interrupción tiene su sentido.
El llegó una espléndida tarde de fin de verano para decirme que Ella no era mi destino.
Ella llegó en medio de la fiebre, en medio de mis ojos desmesurados por la sorpresa, para decirme que sin Ella no habría destino para mí.


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¿A quién creer? ¿Con quién de los dos tendré que pactar la muerte del otro?
¿Perversión o Verdad?
Pálidos espejos estallan exactamente ante mis ojos.
Elijo entonces la serena frialdad de tus palabras.
Abandono, es decir, intento abandonar la tierra fértil, ¡mito tu saber:
Mi madre, mi madre era una estrella.
Y sin embargo Ella vuelve, ella se hace mujer, ella tiene mil rostros, tiene el sabor de todos los frutos en su cuerpo y nos dice que todo es solamente ese amor desesperado y ciego por Ella.
Ese es el instante en que la mirada de aquél que habla las palabras hace desviar nuestra mirada.
Más allá de la tierra fértil sólo queda el sabor de las sustituciones, sólo el sabor de los fragmentos extrañamente combinados. Más allá de su cuerpo sólo su pálida mirada sosteniendo mi cuerpo en el espacio.
Cuando no soporto su mirada de amor, cuando desvío mi mirada, caigo estrepitosamente en cualquier escena. Pero lo perverso, lo perverso verdadero, ya aconteció y fue un hálito.

¿PERVERSIÓN? o ACERCA, DE LAS HIJAS DE LA MADRE. TRES FANTASÍAS FEMENINAS

¿Por qué no establecer aquí que el hecho de que todo lo que sea analizable sea sexual no implica que todo lo que sea sexual sea accesible al análisis?

Creo que Lacan

Primera fantasía o Aproximación a un nuevo orden

Una mujer deberá enfrentar a este hombre que somos, sólo para mostrarnos que ella no tiene. Y si ella no tiene, todo peligra.
Ella son capaces de transformar sus maravillosos sexos, aquellos sexos del goce sobrenatural en inmundas cloacas de sangre y pus cuando nuestra palabra anuncia que el goce y la inmortalidad tiene que ver con ellas.
Ellas entre nosotros quiere decir entonces entre nosotros el miedo.
Socializarlas: ese, nuestro drama.
Empujarlas sin piedad al beneficio de un plus goce que sólo podrán alcanzar en posición femenina. Donde ella dirá que nadie tiene, y que las diferencias son simplemente diferencias formales.

¿Se trata de saber conducir a una mujer?
¿Se trata de que el pequeño hombre masculino le dé al pequeño hombre femenino toda su libertad?
¿Se trata de lanzar al pequeño hombre femenino a una lucha de toda la vida contra una esclavitud que no existe?
¿Se trata de meter en una misma habitación dos pequeños hombres femeninos y sacudir sus vísceras hasta que todo se transforme?
¿Se trata de enamorarse perdidamente de un pequeño hombre femenino a los 40 años de edad?
¿Se trata de que el pequeño hombre masculino le repita vanamente al pequeño hombre femenino que son diferentes?
¿O se trata de saber que nuestro proyecto es imposible?

Morir juntos.

Y sin embargo cada uno se perderá en el momento que le corresponda, cada uno perderá su nombre en el territorio que le sea asignado.
La máquina es perfecta, entre sus cifras está la cifra de la muerte.
La máquina necesita hombres que puedan soportar que el pene del pequeño hombre masculino es, al fin de cuentas, una imperfección más del hombre.

Segunda fantasía o Siglo Internacional de la Mujer

Este siglo tendremos que combatir por nada.

Ellas lo dirán todo.

Ellas decidirán a quién de nosotros el cielo y a quién de nosotros el amor.
Ellas tocarán la tecla del desorden que sea preciso. Ave María impura con pecado concebida, ya lo vi todo. Ahora puedes arrancarme el corazón.
Oríname la boca, oxida para siempre mi aparato del pan.
Estampa para siempre en mi corazón la fotografía donde mi amada huele a carmín, olores del olvido, feroces garras contra mis pequeños genitales de niño, contra mi tartamudez.
Du du da da, la máquina me pertenece, soy el cerebro de la máquina.
Preciso ser investigado.

Oídme bien, mi palabra es el desfiladero de la muerte.
La máquina es una máquina para la destrucción.
Fui creado por las radiaciones atómicas, soy una mutación.
Socorredme, ellas quieren pasearme como trofeo.
Para nosotros habrá días de profunda tristeza, siempre son menos las que quedan.
Para nosotros habrá días de profundo dolor cuando alguna de ellas pronuncie haberlo hecho todo por nosotros.
Queremos espectadores que se rían de todo, necesitamos desconfiados entre nosotros. Santos que lo deformen todo.
Du du da da, la máquina manda silenciar toda verdad acerca de sus efectos.
Es necesario que proliferen entre nosotros los idiotas, ellos son los encargados de confundir a la justicia.
Ha comenzado el martirologio, el Hombre debe superar la Droga.
Todo debe ser vivido de nuevo, al natural, en carne viva, en propia mirada.
Esta vez correrá sangre, ellas traen el calendario grabado a fuego, cada segundo es una gota de sangre que ya no podremos recuperar.
Hablan de que nada es posible sin ese cuerpo del amor.
Cuerpo del amor, cuerpo del amor, hoja podrida al viento que el otoño golpeará como única verdad.
Tendremos que renegar del otoño o tendremos que llegar con el amor a lo más profundo del ser social. Tendremos que seguir deteniendo el tiempo con artimañas, o tendremos que sumergimos definitivamente en el horror: amo la muerte de mis padres, amo la muerte. Tenemos la maestría de enseñar una nueva manera de morir.

Tercera fantasía u Ordencerrado

Dos mujeres es todas
Alejandro Magno

Dos mujeres en lugar de una mujer como para todo el mundo, porque la dimensión masculina no puede ser completada por una sola mujer (además, ¿quién dijo que una sola mujer es una mujer?).
Y no necesito circular, porque se basta, es decir dispone de un estilo, precisión en la forma para ilusionar a la mujer de completud allí en su vacío, ¿o acaso él no va por la vida con sus hombres amados?
Nací para morir en los ocasos de una civilización.
La palabra de mi padre ¿no fue acaso el estallido de la bomba atómica?
¿No fue acaso el hongo envenenado y mutilador el que me abrió los ojos, el que me separó de los brazos de mi madre? ¿No fue acaso mi cuerpo el que sobrevivió a ese despedazamiento?
Y si puedo hacer el amor todos los días y todas las veces que sean necesarias para sobrevivir, y si puedo hablar del amor en cada crepúsculo y si puedo prever el futuro en cada mirada, sé entonces que lo escribiré todo.
No quiero circular; más bien, si quiero algo, quiero detenerme en mi adorada juventud, en mi febril niñez y sin embargo sé también que entre pequeños seres masculinos y femeninos todo es posible.
Por eso me pregunto: ¿pueden acaso un Poeta, un Científico, interesarse por un espacio donde todo es posible?

Continuará

EL SEXO DEL
 AMOR

Una novela de 
Miguel Oscar Menassa
¿Una novela de amor?¿ Una novela de sexo y drogas? ¿Una novela del deseo con pulsión? ¿Una novela sobre la sexualidad femenina? ¿Una novela que rompe moldes? ¿Un libro de texto? ¿Una teoría acerca de la escritura, la mujer, el sexo, el deseo, los celos, el dinero? Es esto algo más y algo menos...

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