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¿QUÉ
HACER?
Diría
que esta es una pregunta moderna y antigua.
Una pregunta,
que no merece desatenciones,
Sin fuertes deseos,
sin grandes energías,
vivir,
es complicado.
Está claro que yo he sido torturado.
La libertad por lo tanto,
me sirve de poco.
Quedé‚ atemorizado.
Fui arrastrado por sórdidas cadenas hacia esta nada
inconmensurable.
Fui amado por vanas mujeres,
fui,
atrozmente descuartizado.
Ahora,
soy escritor.
Otro tiempo.
Una voluntad desmedida,
todo cojones.
Fui aquél.
que tomándola entre mis brazos, le quité‚ la vida.
Fui aquél
que entre mis brazos, le devolví el aliento.
Bien,
no puedo más,
que ahora,
haga lo que quiera.
La inseminación artificial,
también, hará sus estragos.
Se volver una vez más a
sentir que las razas superiores
deben ir exterminando,
lentamente las razas inferiores.
Las ciencias vienen asegurando el porvenir de esta
ilusión.
Lo artificial,
nos terminarán diciendo,
siempre es más perfecto que lo humano.
Y para controlar el proceso,
irán prohibiendo la heterosexualidad.
¿Usted, vio alguna vez un orgasmo?
¿Usted se dio cuenta que desde hace varios siglos,
nos vienen diciendo,
que somos,
demasiadas personas,
para tan poco mundo?
¿A usted no le dijeron todavía,
que el trigo o el petróleo,
que el sol o la energía atómica,
son más que usted?
El goce propuesto,
como usted se dar cuenta,
es en definitiva,
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superfluo,
ya que no encuentra en el sistema su propio tiempo,
y ocurre entonces,
en el tiempo de las producciones sociales.
Donde toda furia se hará sonido.
Donde toda energía, se hará cosa.
Y el amor no existe,
porque el amor,
es un desvarío incontenible a plena luz,
delante de todo el mundo.
Ningún sistema que se precie de tal,
puede sostener su vigencia.
Perdón.
Y Gracias.
Miguel Oscar
Menassa
LA OTAN
TIENE UNA RAZÓN
LA RAZÓN
Cada vez nuevas palabras marcan el ritmo de lo
desconocido.
Cada vez nuevas palabras,
nuevas combinaciones,
vidas sin imaginación,
me alejan de la muerte.
Palabras que no termino de colocar en el lugar
correspondiente.
Palabras inauditas e inesperadas me hablan de lo
desconocido
y sin embargo,
no temo escribirlas.
Todo me pasa cuando termino de escribir.
Siempre hay algo en lo que escribo que no me termina de
gustar.
Siempre hay algo en lo que escribo doloroso para alguien.
Siempre alguna coma,
algún punto.
Alguna detención en general,
me resultan innecesarios y sin embargo,
estoy lleno de interrupciones.
Quiero decir,
según pensamientos de escritos anteriores,
lleno de heterosexualidad.
Y la verdad no sé para qué quiero tanta.
Se mezclan entre la pureza de las palabras,
grises y arrogantes,
seguros de sí mismos,
los pequeños actos cotidianos:
Los planes increíbles a los cuales uno se tiene que
someter
para comer todos los días.
Los maquiavélicos pensamientos con los cuales me reúno
diariamente,
para poder darle un beso a una mujer.
Entre los furgones,
entre los carbones cotidianos y las diarias cenizas de la
carne,
vagones incontenibles de mierda y los panes crujientes,
sobre la mesa.
Todo es universal.
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La guerra también.
Y uno sin darse cuenta,
comiendo y bebiendo,
caminando tranquilamente por la ciudad de la mano de alguno
de sus hijos,
se va poniendo,
digo,
sin darse cuenta, todo de un color.
Termina,
insisto,
sin darse cuenta,
amando ciertas palabras,
odiando ciertas palabras,
en fin,
combatiendo alocadamente.
Y yo,
no quiero combatir.
Estoy en contra de la guerra.
Y sin embargo lo sé
carezco de poder para «implantar la paz».
La paz,
exactamente igual que la guerra,
algo que otorgan y quitan los poderosos.
Darse cuenta de la falta de poder para la paz,
de la falta de valentía para la guerra,
también es doloroso
Si no puedes la paz,
si te asusta la guerra,
te dejan,
-siempre en todos los casos-
fuera de la vida.
Y tampoco,
quiero quedarme fuera de la vida.
De pequeño aprendí,
que defenderse formaba en todos los casos parte de un
plan,
que defenderse no era algo que le pasaba sólo a los
miserables.
Morir en definitiva,
en estos sistemas de vida que se vienen programando,
más que un deseo, es una orden.
En consecuencia,
las palabras pronunciadas nos indican que también
nosotros
estamos en guerra.
Uno contra el otro,
otro contra el uno.
El poeta a veces, sabe lo que dice.
Y teniendo en cuenta que los cataclismos se producen,
tanto en las grandes guerras como en las guerras
pequeñas,
propongo como nueva forma de vivir:
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FERIA DEL LIBRO
DE MADRID
DEL 28 DE MAYO
AL 13 DE JUNIO
PARQUE DEL RETIRO |
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una guerra de las palabras contra la biología,
contra la física moderna.
Basta de llantos matinales.
Basta de amor,
porque el amor es todo nuestro.
Es hora de zarpar,
el mundo nos espera.
Psicoanálisis y Poesía,
dos interesantes miradas sobre la vida de
[los hombres,
que como toda mirada,
única o doble,
(ya que el doble es consecuencia y máscara de la
dialéctica
de lo único)
son insuficientes.
En ellas,
todo cierre es tan solo, una nueva metáfora.
Quiero decir,
en ellas,
todo es infinito en los contornos
de un universo finito.
Dos miradas extraviadas en ser,
siempre una novedad
y sin embargo,
hablar solamente,
escribir solamente,
dos formas privilegiadas de lo único.
Por ahora,
Psicoanálisis-Poesía,
dos grandes y corpulentos valles de
lágrimas.
Por ahora,
todo es dolor,
todo,
crítica punzante.
Por ahora, debemos decirlo,
nadie aprueba los exámenes.
Psicoanalistas y Poetas,
hay pocos.
He descubierto y aunque para mí tal vez ya sea demasiado tarde,
lo digo:
El mundo acontece fuera de mí.
Y no es tan fácil como parece,
se trata,
de un descubrimiento:
el mundo no sólo acontece fuera de mí,
sino también
fuera de los otros.
Quiero decir,
que más allá de nuestros cuerpos,
que más allá de la longitud de la mirada
-campo perfecto de nuestro gran amor-
el mundo no existe.
El mundo más allá de nosotros,
también es un deseo.
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y unas veces blanca y perfumada,
danzando entre cisnes también blancos y olorosos,
y otras veces,
ensangrentada y nocturna,
fría y natural,
momificando su sonrisa siempre a una hora determinada,
abre las ventanas de su corazón,
abre desaforadamente sus flujos marinos.
Ella en su casa también es poesía
y entreabre su piel,
porque la piel también es un agujero
y en esas heridas,
se petrifica el universo.
Cuevas y salientes por doquier,
deforman su cuerpo en el intento de abarcar,
todo lo que produce.
La marginalidad,
aparente espacio donde zozobra su poderío,
es también,
un espacio de su propio cuerpo,
alejado de su poder y estrechamente ligado a su corazón,
ya que en esas márgenes que son todavía su cuerpo,
viven,
y cantan sus canciones los marginales.
Sus apasionados amantes secretos.
Viven como si fuera contra ella,
para soñarla y en los sueños,
ella no deja de reinar.
Todo sueño es verdad.
Toda verdad es sueño.
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LAS 2001 NOCHES
DIRECTOR:
Miguel Oscar Menassa.
SECRETARIA DE REDACCIÓN
PARA EUROPA:
Carmen Salamanca Gallego.
PRINCESA, 17 - 3º Izda. 28008 MADRID (ESPAÑA).
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PARA AMÉRICA:
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PREMIO PABLO
MENASSA DE LUCIA
1ª CONVOCATORIA
MODALIDADES: A) Poesía y b) Psicoanálisis
Fecha límite de entrega 31de Julio
c/Princesa, 17, 3ºizq. 28008 MADRID
TEL.91 542 33 49 |
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Y cuando el mundo se llenó de verdades y de sueños,
cuando ya era imposible sostener en un solo cuerpo
tantas direcciones,
ella,
inventora de lo inconcebible,
parte su cuerpo en dos,
y olvida.
Y mientras lo olvidado no retorna,
ella es dos.
En un solo ser,
una que hace lo que puede
y la otra que hace lo que no puede.
Se trata de la misma historia,
una mutilación y su doble.
Un mundo sin acción,
como decía,
petrificado.
Ya que uno no puede,
por carecer de todos.
Y dos,
es la posibilidad de la mirada de uno.
Y el tercero no existe,
porque el tercero es lo olvidado que retorna.
Y hasta aquí,
como vemos,
y en la cúspide de su poderío,
ella propone para el hombre:
ser uno,
o bien,
su propia imagen,
o peor aún,
cuando ella atardece
y los rumores del lago son propicios,
ser,
en el inconcebible retomo de lo reprimido,
un recuerdo.
Un grito.
Una caricia.
A veces un olor.
Y tengamos cuidado,
porque cuando ella no sabe qué decir,
inventa la muerte,
para reinar majestuosa también sobre el silencio.
Ella es una asesina y dice la verdad:
más allá de mi cuerpo,
o la reproducción de mi cuerpo,
o la muerte.
En mi cuerpo todo.
Miguel Oscar Menassa
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EL SEXO DEL
AMOR
Una novela
de
Miguel Oscar Menassa
¿Una novela de amor?¿ Una novela de sexo y drogas?
¿Una novela del deseo con pulsión? ¿Una novela sobre la
sexualidad femenina? ¿Una novela que rompe moldes? ¿Un libro de
texto? ¿Una teoría acerca de la escritura, la mujer, el sexo, el
deseo, los celos, el dinero? Es esto algo más y algo menos...
EDITORIAL
GRUPO CERO
MADRID TEL. 91 542 33 49
BUENOS AIRES TEL. 43 28 06 14 /07 10 |
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EDGAR
ALLAN POE
EL
CUERVO
Una
vez, en una taciturna medianoche, mientras meditaba débil y fatigado,
sobre un curioso y extraño volumen de sabiduría antigua,
mientras
cabeceaba, somnoliento, de repente algo sonó,
como el rumor de alguien llamando suavemente a la puerta de mi habitación.
«Es
alguien que viene a visitarme -murmuré y llama a la puerta de mi habitación.
Sólo
eso, nada más.»
Ah,
recuerdo claramente que era en el frío diciembre,
y que cada brasa que moría forjaba en el suelo su espectro.
Ardientemente
deseaba la aurora; raramente habría buscado extraer
de mis libros una distracción para mi tristeza, tristeza por mi Leonor
perdida, la rara y radiante joven a quien los ángeles llaman Leonor,
para quien, aquí, nunca más habrá nombre.
Y
el incierto y triste crujir de la seda de cada cortinaje de púrpura
me estremecía, me llenaba de fantásticos temores nunca sentidos,
por lo que, a fin de calmar los latidos de mi corazón, me embelesaba
repitiendo:
«Será
un visitante que quiere entrar y llama a la puerta de mi habitación.
Algún
visitante retrasado que quiere entrar y llama a la puerta de mi habitación.
Eso
debe ser, y nada más.»
De
repente, mi alma, se revistió de fuerza; y sin dudar más
dije: «Señor, o señora, les pido en verdad perdón; pero lo cierto es
que me adormecí y habéis llamado tan suavemente y tan débilmente habéis
llamado a la puerta de mi habitación
que no estaba realmente seguro de haberos oído. Abrí la puerta.
Oscuridad
y nada más.
Mirando
a través de la sombra, estuve mucho rato pensando preguntándome,
temiendo
dudando, soñando más sueños que ningún mortal se habría atrevido a soñar
pero el silencio no se rompió y la quietud no hizo ninguna señal, y la única palabra allí hablada fue la palabra dicha en un susurro: «¡Leonor!»
Esto
dije susurrando, y el eco respondió en un murmullo la palabra «¡Leonor!»
Simplemente
esto y nada más.
Al
entrar de nuevo en mi habitación, toda mi alma abrasándose,
muy pronto, de nuevo, oí una llamada más fuerte que antes.
«Seguramente»
-dije-, seguramente es alguien en la persiana de mi ventana.
Déjame
ver, entonces, lo que es, y resolver este misterio;
que mi corazón se calme un momento y averigüe este misterio.
¡Es
el viento y nada más!»
Empujé
el postigo, cuando, con una gran agitación y movimientos de alas
irrumpió un majestuoso cuervo de los santos días de antaño.
No
hizo ninguna reverencia; no se paró ni dudó un momento; pero, con una
actitud de lord o de lady, trepó sobre la puerta de mi habitación,
trepó en un busto de Palas, encima de la puerta de mi habitación.
Se
posó y nada más.
Entonces
aquel pájaro de ébano, induciendo a sonreír mi triste ilusión a
causa de la grave y severa solemnidad de su aspecto.
«Aunque
tu cresta sea lisa y rasa -le dije-, tú no eres un cobarde.»
Un
torvo espectral y antiguo cuervo, que errando llegas de la
orilla
de la noche.
Dime:
«¿Cuál es tu nombre señorial en la orilla plutoniana de la
noche?»
El
cuervo dijo: «Nunca más».
Me
maravillé al escuchar aquella desgarbada ave expresarse tan claramente,
aunque
su respuesta tuviera poco sentido y poca oportunidad;
porque hay que reconocer que ningún humano viviente
nunca se hubiera preciado de ver un pájaro encima de la puerta
de
su habitación.
Un
pájaro u otra bestia encima del busto esculpido encima de la puerta de su
habitación.
Con
un nombre como «Nunca más».
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Pero
el cuervo, sentado en solitario en el plácido busto, sólo dijo aquellas
palabras, como si con ellas desparramara su alma. No dijo entonces nada
más, no movió entonces ni una sola pluma.
Hasta
que yo murmuré: «Otros amigos han volado ya antes».
En
la madrugada me abandonará, como antes mis esperanzas han volado.
Entonces
el pájaro dijo: «Nunca más».
Estremecido
por la calma, rota por una réplica tan bien dada,
dije: «Sin duda». Esto que ha dicho es todo su fondo y su bagaje, tomado de algún infeliz amo al que el Desastre cruel siguió rápido y siguió más rápido hasta que sus canciones formaron un
refrán único.
Hasta
que endechas de su Esperanza, llevaran la melancólica carga
de «Nunca - nunca más».
Pero el cuervo, sentado en solitario en el plácido
busto, sólo dijo aquellas palabras, como si con ellas
desparramara su alma. No dijo entonces nada más, no
movió entonces ni una
[sola pluma.
Hasta que yo murmuré: «Otros amigos han volado ya
antes».
En la madrugada me abandonará, como antes
mis
[esperanzas han volado.
Entonces el pájaro dijo: «Nunca más».
Estremecido por la calma, rota por una réplica tan
bien dada,
dije: «Sin duda». Esto que ha dicho es todo su fondo su
[bagaje,
tomado de algún infeliz amo al que el Desastre cruel
siguió rápido y siguió más rápido hasta que sus
canciones formaron un refrán único.
Hasta que endechas de su Esperanza, llevaran la
melancólica
[carga
de «Nunca - nunca más».Pero el cuervo, seduciendo todavía
[mi ilusión hacia
la sonrisa,
me impulsó a empujar de súbito una silla de cojines
delante
[del pájaro, del busto y la puerta;
entonces, sumergido en el terciopelo, empecé yo mismo a
[encadenar
ilusión tras ilusión, pensando en lo que aquel
siniestro pájaro
[de antaño,
en lo que aquel torvo, desgarbado, espantoso, descarnado
y siniestro pájaro de antaño
quería decir al gemir «Nunca más».
Me senté, ocupado en averiguarlo, pero sin pronunciar
una
[sílaba
frente al ave cuyos fieros ojos, ahora, quemaban lo más
profundo de mi pecho;
esto y más conjeturaba, sentado con la cabeza reclinada
[cómodamente.
Tendido en los cojines de terciopelo que reflejaban la
luz de la
[lámpara.
Pero en cuyo terciopelo violeta, reflejando la luz de la
lámpara, ella no se sentará ¡ah, nunca más!
Entonces, creo, el aire se volvió más denso,
perfumado por un
[invisible incienso
Brindado por serafines cuyas pisadas sonaban en el
[alfombrado.
«Miserable -grité-. Tu Dios te ha permitido, a través
de estos ángeles te ha dado un descanso
Descanso y olvido de las memorias de Leonor.
Bebe, oh bebe este buen filtro, y olvida esa Leonor
perdida.
El cuervo dijo «Nunca más».
«Profeta -dije-, ser maligno, pájaro o demonio,
siempre
[profeta,
si el tentador te ha enviado, o la tempestad te ha empujado
[hacia estas costas,
desolado, aunque intrépido, hacia esta desierta tierra
[encantada,
hacia esta casa rondada por el Horror. Dime la verdad, te lo
[imploro.
¿Hay, hay bálsamo en Galaad? ¡Dime, dime, te lo
ruego!»
El cuervo dijo: «Nunca más».
«Profeta -dije-, ser maligno, pájaro o demonio,
siempre
[profeta,
por ese cielo que se cierne sobre nosotros, por ese Dios
que ambos adoramos,
dile a esta pobre alma cargada de angustia, si en el lejano
[Edén
podrá abrazar a una joven santificada a quien los ángeles
[llaman Leonor,
abrazar a una preciosa y radiante doncella a quien los
[ángeles llaman Leonor».
El cuervo dijo: «Nunca más».
«Que esta palabra sea la señal de nuestra
separación, pájaro
[o demonio -grité incorporándome.
¡Vuelve a la tempestad y la ribera plutoniana de la
noche!
No dejes ni una pluma negra como prenda de la mentira que
[ha dicho tu alma.
¡Deja intacta mi soledad! ¡Aparta tu busto de mi
puerta!
¡Aparta tu pico de mi corazón, aleja tu forma de mi
puerta!»
El cuervo dijo: «Nunca más».
Y el cuervo, sin revolotear, todavía posado, todavía
posado,
en el pálido busto de Palas encima de la puerta de mi
[habitación,
sus ojos tienen todo el parecido de un demonio que está
[soñando,
y la luz de la lámpara que le cae encima, proyecta en el suelo
[su sombra.
Y mi alma, de esta sombra que yace flotando en el suelo
no se levantará... ¡Nunca más!
Y mi alma fuera de aquella sombra.
Selección Amelia Díez Cuesta
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